27/9/09

Caza de brujas

Al parecer desde siempre el deseo del hombre ha sido el de poseer todo tipo de riquezas, y menudo repaso les da el Apóstol Santiago a los que han amontonado riqueza, defraudando a los obreros, lo que era de ellos. Y siempre, queda claro, que para el hombre de todos los tiempos, al igual que para mí y para ti, la culpa es del otro. Él es el que actúa mal, porque yo lo hago bien, y además soy del “grupito” mientras que “ése” no es de los nuestros.

¿Por qué hemos de pensar que sólo nosotros estamos en posesión de la verdad? Más que buscar lo falso en ese otro, más que ir a la caza de brujas, posiblemente nos iría mejor revisar nuestra propia vida cristiana. ¿Miro por encima del hombro a alguien? Puede que veamos lo falso del otro, para no ver nuestra propia verdad.

Cuántos hombres actúan desde la ley natural y lo hacen de un modo tan acertado. Cuántos buenos samaritanos existen en nuestros días. El mismo San Vicente de Paúl decía: “Pronto te darás cuenta de lo pesado que es llevar la caridad. No consiste todo en distribuir sopa y pan, eso también lo pueden hacer los ricos”.

El mensaje de Jesús, no es para un grupito de elegidos, para un determinado grupo de oración, su mensaje es para todos, universal a todos los hombres. Dios no excluye a nadie, no lo hagamos tampoco nosotros. ¿Por qué no me escuchas?

La Iglesia de Jesús es una comunidad de bondad, no de falsos jueces. Donde hay un poco de amor, allí está Él. Si no abrimos nuestra mente como ya lo hizo Moisés en aquellos tiempos, no podemos edificar ese cuerpo místico de Cristo.

Moisés le dijo a Josué, hijo de Nun, nada menos que uno de sus propios ayudantes: Yo no echo a nadie fuera. ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el Espíritu del Señor y fuera profeta y echara los demonios!

¡Menuda lección! Y es que la ley del Señor es perfecta, y llena de paz mi alma, además de instruirme de un modo u otro. ¿Cómo voy a interpretar yo su ley? ¿Cómo puedo hablar de amor si no lo pongo en práctica, si no lo vivo en los otros, si yo mismo no conozco mis propias faltas?

El Rosario de la Ermita ahora en la Iglesia

Ave María, os comunico a todos, que el Santo Rosario que rezamos todos los domingos en la Ermita de la Soledad Gloriosa, en Cheste, ahora se reza en la Iglesia de San Lucas Evangelista, por obras en el exterior de la Ermita, que impiden el paso hacia el interior de la misma.
El horario es el mismo, a las 17h. de las tardes de los domingos aunque siempre damos 5 minutos de margen para una intimidad con el Señor Jesús y su Santa Madre.
Durante todo este año hay una petición muy especial por los Sacerdotes y sus intenciones. En este fin de semana, por los que se han marchado de ejercicios a Ars, a la parroquia del Cura de Ars, en Francia.
Todos estáis invitados. ¡Por lo que sea, a la Iglesia acude mucha menos gente! El 12 de Octubre, Virgen del Pilar, hará 6 años que rezamos ininterumpidamente.

24/9/09

Nuestra Señora de la Merced. El Puig de Santa María.


El próximo jueves, 24 de septiembre, celebramos la festividad de Nuestra Señora de la Merced, patrona de la Orden de la Merced: los Mercedarios.
En Valencia los tenemos en el Monasterio del Puig de Santa María. Estáis, todos los que podáis, invitados a la Misa de la tarde -20h-, para unirnos a ellos ¿Qué diría hoy su fundador, San Pedro Nolasco, de la facilidad con la que se puede perder la libertad? ¡Hay muchos modos de perder la libertad!

Acude y unámonos con los Mercedarios.

20/9/09

Somos humanos y reaccionamos como humanos

Qué humano es el miedo ante las adversidades, ante las enfermedades pesadas, ante la muerte. Somos humanos y reaccionamos como humanos, tan sólo quien se pone en los brazos de María, quien pide ser cambiado por ese Niño que lleva en brazos, quien acoge al prójimo y se emplea a fondo en él, entregándose, ¡ése es el primero de todos!

La pasión, qué humana que es también, la codicia, igualmente. ¿Pero para qué sirve? ¡Cuánta envidia! ¿Cuántas malas intenciones en todo tipo de personas! ¡Cuántos conflictos, cuántas tribulaciones! A veces oigo: “Señor, me has abandonado, no has escuchado mi súplica” ante un familiar enfermo o incluso cuando ha fallecido.

¡Qué humano es todo esto! Pero sin embargo no encuentran la paz. El tormento sigue su camino. Si pensáramos lo que pedimos, muchas, muchísimas veces, nos daríamos cuenta de que nuestra invocación está llena de egoísmo, para satisfacernos, para rellenar la gran jarra de las pasiones.

El misterio del dolor, de la muerte, ¡cuántos santos lo alaban! Qué necesario que es, porque “el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán...” Pero después “resucitará”. La vida continuará, hay vida después de esta vida, y allí de nada servirán las posesiones, sino el amor que hayamos puesto en ésta, nuestra vida.

De ahí lo importante que es confiar como los niños en sus padres, que jamás piensan mal de ellos. ¿Qué niño puede pensar que su padre lo vaya a lanzar por un acantilado? Sencillamente, no lo piensa, camina junto a su padre, sin sospechar nada peligroso.

Ése es el amor que nos pide Jesús. ¿Acaso no sufriremos más, por falta de esa confianza? Hay relatos de santos, que en el momento de su muerte, se quedaron como dormidos. Por ejemplo, Santa Catalina Labouré, y tantos otros.

El Señor nos pide algo muy sencillo, pero a veces muy complicado por mi egoísmo. Él sólo nos pide que lo queramos, que confiemos.

“Jesús, en ti confío”. Pero enséñame a hacerlo.

15/9/09

Virgen de los Dolores

La Virgen, como madre, sufriría mucho, viendo primero el trato que le dispensaban desde niño ya a su hijo, queriéndolo matar, como ocurrió con el asesinato en Belén de todos aquellos inocentes que cayeron mártires a manos de un rey déspota, engreído y soberbio.

Pero toda su vida, los dirigentes religiosos, los más poderosos, las fuerzas políticas, inculparon a Jesús de romper sus normas, o más bien, ¿de romper su economía cómoda y privilegiada?

Por fin, la espada anunciada atraviesa el corazón, la séptima, y lleva a su Hijo a la muerte y de ella a la Gloria.

¿Qué ocurriría si hoy estuviera Jesús entre nosotros?

¿Qué pensaría de los miles y miles de niños que son asesinados no ya por un rey déspota, sino por una madre... ?

¿Cómo miraría a todos esos funcionarios que tan sólo miran para sí, arreglándose en primer lugar su horario, su vida?

¿Qué les diría a todos los sanitarios, cuando su actuación va pensada más hacia a nómina que cobrarán hacia final de mes, que al bien y ayuda que puedan prestar?

¿Qué les diría a nuestros pobres políticos, siempre sacrificándose por el bien social y prometiendo lo que saben que no se puede dar?

¿Quizás hoy Jesús aprobaría la mentira?

¿Qué diría a sus sacerdotes? ¿Vivís la santidad como norma desde el sacrificio y el abandono al prójimo? ¿Dais ejemplo a todos los demás procurando ser los pastores que esta sociedad está demandando?

Posiblemente, hoy sigamos aumentando el dolor de esa Madre nuestra, la Dolorosa, quizás por eso lloran algunas imágenes, algunos crucifijos, ¿quién sabe?

No va por ti, ni va por todos, ni va en general, eso eres tú quien lo tiene que contestar.

¿Qué diría Jesús, de tus actos? Medítalo en silencio.


PD: Por favor, rezad por mí y mi familia.


13/9/09

La cruz como respuesta

Jesús, siempre caminando, siempre haciendo, siempre con actividad, como hoy día les pasa a tantos sacerdotes, siempre ocupados en las cosas de Dios, ayudando, prestando su hombro a todo aquél que lleva una dura carga: acompañando.

“¿Quién dice la gente que soy yo?” A veces qué difícil resulta esta pregunta cuando la hemos hecho en nuestro pequeño círculo. Cada uno dice una cosa, y aunque parecida en la mayoría de los casos, al mismo tiempo es diferente, porque cada persona tiene una experiencia de Dios. Pero, ¿quién comprende de verdad a Dios? Es una cuestión difícil, porque si no existe esa entrega total a sus brazos, a su voluntad, no se puede entender nada. Las medias tintas no valen. Algunos sacramentos son más fáciles de cumplir que otros... son opiniones que con relativa facilidad pueden darse por respuestas.

“El que quiera venirse conmigo que cargue con su cruz...” La cruz como respuesta incondicional a Cristo, y la cruz como en los tiempos antiguos, como elemento de salvación. Ya el mismo profeta Ezequiel, en el capítulo 9, habla de la tau-cruz, como elemento de la salvación. Claramente, esto tiene connotaciones de que un aferrarse a lo propio de uno, a la auto imagen, cuando yo quiero ser yo, entonces me alejo de Dios, pero cuando yo, me pongo en sus manos totalmente, Él, como Dios mismo, nos regala la vida verdadera, y dejamos la vida de las apariencias.

Creo que lo importante es conocerlo, y para ello hay muchas formas, pero una que puede ser válida es ponerse en su presencia y pedirle su ayuda, ya que sin Él nada podemos. Si no me presta su auxilio, ¿qué puedo hacer yo?

¿Cómo comprender la voluntad de Dios, hoy, cuando está lloviendo? Es imposible. Es un misterio, pero la pasión, son muchos los santos que hablan de ella como totalmente necesaria. Santos cercanos a nosotros, santos recientes en la historia. El sufrimiento, la pasión, pueden no ser estériles si hay un ofrecimiento continuo a su voluntad. Y nada mejor, como hacerla en los brazos de Santa María, ella, con esa dulzura, nos hace meditar y comprender, llevándonos siempre a los brazos de su Hijo. Su hijo Jesús, que nos espera con los brazos abiertos, derramando desde su Amor, desde su Corazón, ese torrente de gracias y de perdón, tan sólo por mirarlo y decirle: ¡ayúdame! Con su Misericordia Divina sale al encuentro de nuestra salvación.

Y tú, ¿quién dices que es Jesús?

8/9/09

Natividad de la Virgen María

Fray Angélico

La historia de Jesús es muy antigua, viene desde antes, mucho antes de su nacimiento.

Leyendo hoy el evangelio de San Mateo, a primera vista y con una lectura poca iniciada, da la impresión de ser un “rollo”(no se ofendan los teólogos-as), pero es que los planes del Señor vienen desde muy antiguo.

Penetra en Nazaret, pueblo muy humilde de la Galilea, ¿es qué de Nazaret puede salir algo bueno? Y el plan de Dios sigue su camino, ahora de la mano de una joven muchacha también humilde, y formada desde antiguo, preparada para este acontecimiento. Pensada y creada para ser la Madre del Señor Jesús, el salvador y redentor del mundo, y Ella incluida en este plan de Dios, la que es bendita entre todas las mujeres, entregada a nosotros como verdadera Madre del cielo, para auxiliarnos por la gracia y ternura del Padre. Hoy nace y se hace mujer, para llegar a nuestro corazón, por medio de la divina Misericordia, que como Madre sabe utilizar tan extraordinariamente.

Por este nacimiento, por esta Natividad de la Virgen, hoy se une a nosotros, para dar Gloria a Dios, desde toda la eternidad.

6/9/09

¡No hay favoritos!

¿Cómo callar cuando Dios actúa en nosotros? Es imposible, sencillamente es inadecuado. Como diría un bueno programador publicitario: es inviable.

Dios, Jesús, te abre y ya no hay forma de callar, y por otra parte es lo justo, ya que la persona como norma es agradecida.

¿Por qué entonces la Iglesia, tantos milagros como se hacen, no los declara oficialmente? Muy sencillo, no hace falta de un lado y del otro, por una sana y buena precaución.

Jesús no es un mago que realiza sus magias a través de una bola de cristal, o un tarot, sino que todo su mensaje está lleno de amor, porque la salvación que Él nos trae con su reino no es otra cosa que la salvación completa, a través del Amor. ¿Hay alguna energía mayor y más potente que el amor?

Él nos quiere como somos, nos conoce, y nosotros hemos de aprender a amar al prójimo como es, sin añadidos ni lujosos envoltorios. El hombre es lo que es, y siempre con la gracia de Dios.

Dios pone su poder, su brazo, al servicio del hombre necesitado, del que le pide, y en ocasiones también del que nada le solicitó. Y esto produce una experiencia de Dios que cambia toda una vida, generando una conversión de corazón completa.

¿Recuerdas cómo Pedro se echa a los pies de Jesús, después de ver el milagro de la pesca? “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.” Y Él responde “No temas”, y su vida cambió por completo, pasando a ser un pescador de hombres, el primer Papa de nuestra Iglesia. Cuántas personas quisieran ser religios@s, sacerdotes, pero esperan un “milagro”, porque tienen miedo.

¡No temas! No esperes más, el milagro es la llamada, y Dios te conoce y sabe que serás un buen sacerdote, un buen religioso-a. “¡Effeta!”, abre tu corazón a la salvación que Dios te da. Y lo hago en primera persona, porque el Señor siempre lo hace en primera persona. A cada uno nos da lo que necesitamos, pero Él siempre está ahí, vayamos vestidos con mejores galas o de un modo más pobre.

Jesús a todos nos ama por igual, no hay favoritos.

30/8/09

Corsés

Cuantas veces las situaciones, las expresiones de lo que está bien o esta mal, se colocan dentro de un cajón de madera, como aquellas hermosas cajas de tabaco. Cuantas de ellas se han utilizado como arcones para guardar muchísimas cosas. Tener un amigo cercano que trabajara en tabacalera era todo un chollo.

Estas cajas, se forraban, con un papel de estraza, con otro tipo de objetos delicados, mantelerías de valor, las chaquetas de lana que confeccionaban nuestras mamás y que tanto calentaban. Servían para todo y, además eran bonitas. Nosotros le dábamos con aceite de linaza y al tiempo, con barniz satinado que se compraba a granel en la droguería de Vicente.

Pero claro, hay quienes quieren o quisieran meter en ella a la religión. Qué hacer y qué no hacer. Las cosas de Díos no se pueden encorsetar. Son de “materiales” que no se pueden que no se pueden almacenar. ¿Cómo guardar en un tubo de cristal un poco de tu amor a tus hijos? No se puede, resulta imposible. Por eso Jesús llamaba tantas veces y con dureza a los fariseos, a los que decían cumplir la ley. La cumplían físicamente, pero no de corazón. Se habían acostumbrado al tráfico de las normas, y ellos desde arriba, miraban siempre a los de abajo. ¡Qué fácil resulta pensar que yo lo hago mejor que tú! Quizás esto sea soberbia.

Hay quienes no pueden comer con las manos sin lavar, porque son impuras, sin embargo pueden “sentir” lo que quieran. ¡Nadie se entera! Pero Díos ve en lo escondido del corazón. Por esta razón y otras dice: “Me honran con los labios, pero su corazón está lejos de mí, porque sus preceptos son humanos”. Y más adelante nos insiste: “escuchad y entended todos, lo impuro es lo que sale del interior del corazón del hombre, de ahí salen los malos propósitos, las fornicaciones, los robos, codicias, difamaciones...”

Cada vez que yo pienso que lo hago mejor y que soy mejor que aquellos, Jesús me recuerda: “las maldades salen del interior y hacen al hombre impuro”.

Una vez, el seminarista Diego, me dijo: “¿No será que te permite ver todo esto por algo?” No, no lo había pensado. ¡Cuánto me ayudaron tus palabras! Y es que “todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre”

Gracias por darme y darnos tanto. Empezando por tu gran amor, que siempre estoy en deuda Contigo, pues aunque yo te dé unos gramos, Tú me llenas con toneladas. Es una gran desproporción, pero Tú, eres así, grande.

Gracias.

23/8/09

¡Cómo sabes que no te gusta si no lo pruebas!

Ya en aquellos tiempos, le decían los mismos seguidores de Cristo, al Señor Jesús, “dura es esta enseñanza, ¿quién puede escucharla?”

Hoy ocurre lo mismo, ¡ni más ni menos!, en todos los tiempos, caminar junto a Jesús ha sido difícil, muchos lo critican y abandonan, porque Él nos dice cosas, nos da palabras de Vida eterna, y yo, sin embargo, prefiero esas cosas, más terrenales, más de la carne, que me hacen sentir mejor, más feliz. Pero ¿es esto cierto, soy realmente más feliz?

Ya el mismo Josué cuestionó a su pueblo a quién debían seguir, o mejor dicho, a quién querían seguir. Es decir, al Señor como verdadero Dios, o a otros señores, a los falsos dioses, a ciertas posesiones, a ciertas ilusiones... Él, Josué, declaró a todos desde su libertad, como la tuya y la mía, para obrar bien o para obrar mal, para desear lo uno o desear lo otros, él dijo: “Yo y mi casa serviremos al Señor.” Y san Pablo dice más o menos lo mismo, pero si embargo muchos al leer, o escuchar: “las mujeres que se sometan a sus maridos...” Por esta palabra, “someter”, ponen el grito en el cielo, sin haber escuchado el comienzo de este relato, “sed sumisos unos a otros con respeto cristiano”. Luego está hablando de un modo cristiano, tal y como los seguidores de Cristo deberíamos hacer, y cómo Él, el Señor, quiere que lo hagamos. Eso en aquellos años, donde la mujer no pintaba nada en la sociedad. Es todo un canto de alabanza hacia la mujer, y para afirmar esto, tan sólo hay que escuchar lo que dice a los maridos: “amar a la mujer es amarse a sí mismo”. Y prosigue redondeando y elevando el tema sobre el cual estamos reflexionando: “Nadie jamás ha odiado su propia carne”. Y aún más: “Como Cristo hace con su Iglesia”, porque Él dio la vida por ella, es decir, pide a los esposos que las quieran hasta incluso entregar su vida por ellas.

¿Aún piensas que hay un menosprecio en la figura de la mujer, con relación hacia los esposos?

Quizás tengas razón, y hoy se llame violencia de género, pero ésta, está muy alejada de las enseñanzas de Dios. Ya entonces, muchos no creyeron que Jesús era el Hijo de Dios, Dios mismo, y por eso lo abandonaron, no entendieron lo que significa amar a sus enemigos, no entendieron lo que significa respetar a sus esposas, “y muchos de sus discípulos se fueron y no volvieron a ir con Él”.

Y Jesús al resto les preguntó, como también nos pregunta a nosotros: “¿También vosotros queréis marcharos?” ¿Qué contestas tú?

¡Qué difícil es seguir al Señor, porque es muy difícil creer que el otro tiene incluso más razón que yo mismo! ¡Qué felicidad! Es seguirte, Señor Jesús, porque nosotros sabemos que Tú tienes palabras de Vida eterna.

Tú eres el Señor, mi Dios. ¡Te bendigo, Señor, en todo momento!

21/8/09

Estampa






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16/8/09

Tendríamos que dar más ejemplo

Un amigo me decía días atrás: “¡Yo no voy nunca a la iglesia! ¿Para qué voy a ir?” Tranquilamente le dije que quizás tenía razón, para qué ir, si el ejemplo que damos los que vamos es muy flojo. ¿Cómo van a ir para hacer lo que hacemos nosotros?

Miremos juntos, pongamos unas cámaras de video y grabemos la misa. Al empezar, unos pocos, antes de proclamar el Evangelio algunos más, y para la comunión todos los que van. ¿Acaso la misa se puede separar de todo un Cuerpo? ¿Sirve la comunión, para toda la misa?

Es cierto, quizás mi amigo, Vicente, tenga razón. Criticamos cuando el sacerdote mira varias veces el reloj. Incluso en la consagración -¿tendrá prisa?-. en otras ocasiones ni tan siquiera nos deja hacer los tres silencios: acto penitencial, post-homilía y post-comunión. El silencio es parte de la celebración, y no lo digo yo, sino la “Editio Typica Tertia Missalis Romanis”, o dicho de un modo más claro, la Ordenación General del Misal Romano, que se aprobó en el año 2002, hace justamente ahora siete años, y que en España se publicó en el 2005, por los co-editores litúrgicos.

Entonces: ¿Por qué no se guardan los tres silencios? Perdona, en la página treinta y uno, al final de la misma encontrarás “El Silencio”.

Como nos dicen, el silencio es parte de la celebración, y ha de guardarse, es silencio sagrado. Y se marcan estos tres momentos para recogerse en el interior, meditar sobre lo que se ha oído y por último poder alabar a Dios dentro de mí ya, por eso Jesús hoy nos recuerda: “Os aseguro, si no coméis de mi carne y bebéis mi sangre, no tenéis vida en vosotros.” O sea, que estoy muerto en vida. Que sólo la tristeza, la angustia, el rencor, los celos, las envidias, el pensar mal... viven en mí. Nada más.

Cuando me acerco al altar, el sacerdote me dice: “El Cuerpo de Cristo”, y yo digo “Amén”. Que es lo mismo que decir “así lo creo yo también”. Que el verdadero cuerpo y sangre pasan al mío para darme vida, aquí y ahora, y allá, en la eternidad.

Cristo viene a mí, y yo soy Él. ¡Qué maravilla!

Y entonces hago Comunión –Koinonía en griego–; es cuando formo y forma parte de mí. Yo soy Él, y Él es yo. Y todo esto aún sigue, ya que esa palabreja griega viene de otra que es Koinonós, que se traduce por “compañero”, “participante”.

La comunión es el fruto del Espíritu Santo, y nos hace sentirnos verdaderos hijos de Dios.

Y me pregunto, ¿esto se puede hacer a medias? ¿Se puede vivir sin sentir? ¿Seguiré llegando tarde a misa, por vagancia, porque quizás no siento nada?

Qué necesitados estamos de verdaderas catequesis, no me extraña que no demos el ejemplo debido.

¿Se guardarán los tres silencios, con el profundo y debido respeto?

Todos servimos al mismo, posiblemente con estos calores deberíamos cuestionarnos si servimos, o si simplemente vamos.

¡Va por todos nosotros, grandes y pequeños! Quien tenga oídos que oiga.

15/8/09

¡Ave María! La Asunción de María



Hoy celebramos toda la Iglesia el tránsito de la Virgen María, de esta vida a la verdadera Vida. Hace tan sólo dos días, mi médico de cabecera me hablaba de que no nos preparamos para morir, que cuando nos ocurre, o cuando lo vemos en uno de los nuestras, siempre nos golpea llenándonos de un dolor incomprensible, y sin embargo hoy, celebramos llenos de alegría que la Virgen es llevada al cielo por su Hijo Jesús. María se ha dormido y pasa al otro plano, al celestial, donde reina en plenitud su único hijo, y los coros angélicos vigilan e intentan ayudarnos a nosotros en todo.

¿Por qué cuando es un familiar mío no pienso así? El dolor es normal por la pérdida, ya no lo tocaremos más, pero para los cristianos, que todos los días recordamos al menos cincuenta y pico veces nuestra muerte, da la impresión de que no lo decimos pensando: “Ruega por nosotros, Madre, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.”

Hoy más que nunca, debemos escucharla a ella, que está en el cielo, porque allí junto a su hijo nos espera a todos, y desde las alturas nos repite a cada uno: “Haced lo que mi Hijo os diga.”

Por este motivo y por otros sabemos que el malo nunca podrá con el bien.

9/8/09

Lo que alimenta de verdad

No digo tener yo la razón, lo que sí que digo es lo que siente mi corazón, lo que me hacen sentir y lo que veo de prodigioso con mis propios ojos. Tú, lo puedes llamar como quieras: signos, milagros, proezas, fenómenos, no me importan las palabras que puedan definir un hecho, lo que sí me cautiva es el sentimiento que se puede generar en el corazón de cada hombre.

Hoy, voy a contar una pequeñas historia. Una señora de cuarenta y pocos años, con varios hijos, separada varias veces de sus maridos, y que vive su vida. Desde hace varios años está con una depresión que la deja postrada, tirada en el sofá, sin gana de vivir y deseando la muerte, como el profeta Elías. Tumbada, todo el día durmiendo, desnutrida por no querer comer. Su vida ha estado marcada de médicos de pago, se ha gastado mucho, primero uno le diagnostica una cosa, para posteriormente otro negarlo y cambiar el tratamiento. Así han pasado los años, toda la familia volcada en ella, pobrecita, mírala que enfermita está, qué pena que me da.

Un buen día, no hace mucho, su hermana mayor le arremete con que ella no la puede ver así, abandonada en sí misma y sin aportar nada positivo por su parte. ¡Ya está bien de tanto abandono! Dúchate, hueles fatal y no me extraña que des asco. Y luego vente conmigo que te voy a llevar a la iglesia.

Como puedes pensar, esta conversación tiene matices que no expongo por no alargarme más, pero es totalmente cierto lo que te estoy contando.

Ella, la enferma, más arreglada y limpia, acude y con su hermana se marcha al sagrario. Allí, de rodillas, hace lo que le ha indicado. Las lagrimas resbalan por sus mejillas, no se mueve. Mira fijamente al “cajoncito” y encuentra que está tranquila, más serena que en todos estos años. La misa comienza, y Jesús, tomando la palabra, nos dice: “No critiquéis... todo el que escucha lo que dice el Padre aprende, y viene a mí”.

Ella vivió la escucha, las palabras de la Palabra, le tocaron. Su atención era máxima. Llegó el momento de comulgar, fue con su hermana y lo hizo, y el que “coma de este pan vivirá para siempre”.

¿Quieres saber un poco más? Ella se ducha a diario y se arregla, no está bien todavía pero —y aquí viene la mano de Díos— ha ido al médico de cabecera, y tras unos análisis completos, ha acertado. La ha tomado en serio. Le ha retirado casi toda la medicación y está muchísimo mejor, ya no quiere morir. Su médico de cabecera siempre estuvo ahí, ¿y por qué no fue? Tú puedes llamarlo como quieras pero, ¿por qué ahora ha ido al médico sin gastarse un euro? ¿No será obra del Señor? Quién come de su pan, tiene vida, y fortaleza para avanzar por estos camino, a veces tan duros y complicados.

Aún no he terminado, ella, por si te interesa, reza todos los días el rosario, cuando friega lo hace mentalmente, aunque no lo lleve en la mano ella aprovecha cualquier ocasión para rezarle a la Santísima Virgen María. No ha sido la única vez que ha asistido a la Iglesia, y te cuento esto porque esta señora no había pisado una iglesia desde su primera comunión. Es más, la ha atacado siempre que ha podido, a los curas...

Hay milagros, ¿o no lo hay en la vida diaria? Ella cree que sí, yo sé que si, y ella sabe que la oración le está ayudando en todo, en lo material y en lo espiritual.

Me entran ganas de hacer una pregunta, pero no la hago, no quiero criticar. Pero reflexiona sobre ella y sobre ti.

4/8/09

Santo Cura de Ars. Una de sus Catequésis

Consideradlo, hijos míos: el tesoro del hombre cristiano no está en La tierra, sino en el cielo. Por esto nuestro pensamiento debe estar siempre orientado hacia allí donde está nuestro tesoro. El hombre tiene un hermoso deber y obligación: orar y amar. Si oráis y amáis, habréis hallado la felicidad en este mundo. La oración no es otra cosa que la unión con Dios. Todo aquel que tiene el corazón puro y unido a Dios experimenta en sí mismo como una suavidad y dulzura que lo embriaga, se siente como rodeado de una luz admirable. En esta íntima unión, Dios y el alma son como dos trozos de cera fundidos en uno solo, que ya nadie puede separar. Es algo muy hermoso esta unión de Dios con su pobre creatura; es una felicidad que supera nuestra comprensión. Nosotros nos habíamos hecho indignos de orar, pero Dios, por su bondad, nos ha permitido hablar con él. Nuestra oración es el incienso que más le agrada.
Hijos míos, vuestro corazón es pequeño, pero la oración lo dilata y lo hace capaz de amar a Dios. La oración es una degustación anticipada del cielo, hace que una parte del paraíso baje hasta nosotros. Nunca nos deja sin dulzura; es como una miel que se derrama sobre el alma y lo endulza todo.
En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol. Otro beneficio de la oración es que hace que el tiempo transcurra tan aprisa y con tanto deleite, que ni se percibe su duración. Mirad: cuando era párroco en Bresse, en cierta ocasión, en que casi todos mis colegas habían caído enfermos, tuve que hacer largas caminatas, durante las cuales oraba al buen Dios, y, creedme, que el tiempo se me hacía corto.
Hay personas que se sumergen totalmente en la oración, como los peces en el agua, porque están totalmente entregadas al buen Dios. Su corazón no está dividido. ¡Cuánto amo a estas almas generosas! San Francisco de Asís y santa Coleta veían a nuestro Señor y hablaban con él, del mismo modo que hablamos entre nosotros. Nosotros, por el contrario, ¡cuántas veces venimos a la iglesia sin saber lo que hemos de hacer o pedir! Y, sin embargo, cuando vamos a casa de cualquier persona, sabemos muy bien para qué vamos. Hay algunos que incluso parece como si le dijeran al buen Dios: «Sólo dos palabras, para deshacerme de ti ... »
Muchas veces pienso que, cuando venimos a adorar al Señor, obtendríamos todo lo que le pedimos si se lo pidiéramos con una fe muy viva y un corazón muy puro.
¿Cuándo organizamos una peregrinacón a Ars?

2/8/09

Feliz Verano

Estamos en días de mucho calor aquí en estas latitudes, desde Valencia, y empiezan algunos a hacer sus cábalas sacerdotales. Tantos se han ido, han colgado el hábito; otros han sido designados a Roma para ampliar su formación, y sus huecos, ahí están. En este año 2009 han sido ordenados 4 sacerdotes. Empiezan a no salir los números, sobre todo en los pueblos y en las aldeas, mientras que en la capital hay parroquias con dos, tres, y puede que más sacerdotes.

Por si fuera poco, algunos se dedican a castigar y sentenciar a los malos sacerdotes que según ellos lo merecen. Y todavía se complican más los números. Algún otro toma drogas, y puede que éste sea un adicto al juego.

Puede que todo esto sea verdad, pero yo te voy a preguntar a ti, a tu corazón directamente, ¿qué has hecho tú para mejorar todo esto? ¿Rezas todos los días por los sacerdotes y por sus intenciones? Las cosas no pasan porque otro lo haga mal, las cosas empiezan en ti y en mí, con deseos de ver más lo malo que lo bueno. ¡Calla ya! Y recemos por ellos, y sobre todo por sus intenciones. ¡Cuántas y pesadas deben de ser éstas! ¿Acaso por un sacerdote y sus errores vas a abandonar a Cristo?

La Iglesia, con sus errores y sus aciertos –muchísimos más- sigue caminando hacia delante, hacia un mundo mejor, aun a pesar de muchos ataques producidos por envidias, y sobre todo por ignorancias. ¿Cuántos errores cometes tú? Y no te voy a hablar del adulterio en los matrimonios, no voy a hablar de las mentiras al cónyuge, de cómo a veces los hijos molestan para los deseos egoístas, sí, he dicho egoístas, de los padres... y luego las lamentaciones, los arrepentimientos. No te voy a decir cómo tu esposo/a te ha perdonado esas “canitas al aire”. Y tu, ¿no eres capaz de comprender, ya no digo de perdonar? Mira lo tuyo, y como nadie te ha nombrado juez, puesto que solo Uno es, ve a lo tuyo.

Empieza por preguntarte, ¿qué tengo que hacer para trabajar en lo que Dios quiere? Él te lo dice bien claro, que creas en Jesucristo, como verdadero Dios y verdadero hombre. Quizás no veas los signos que Él hace, su obra, para que puedas creer en Él. Es normal, si llegas tarde a Misa, no lo puedes ver; si vas por cumplir, porque siempre lo he hecho, así no verás nada. Si criticas tanto y todo; si llevas de intrigas a la parroquia, si te vas de vacaciones sin un buen libro religioso, por ejemplo, este año, uno del Cura de Ars, para conocerlo y ver uno de los muchos curas santos que ha habido y que hoy en día hay en muchas de nuestras parroquias, aunque nadie es perfecto. Si miras bien, con tu corazón enamorado, verás cuántos buenos sacerdotes hay.

Si quieres ver a Cristo ve a su encuentro, en los sacramentos, abrázate con Él en el perdón, con una confesión sincera y profunda, porque Él mismo te está escuchando. Luego acude a la Gran Mesa, a esa fiesta dominical, a escucharle en la Palabra y a saborearlo y adorarlo en comunión, uniendo y no separando, porque Él es el pan de la vida, tanto el material como el espiritual.

Si te quedas en el silencio, una media hora antes de la misa, seguro que lo verás y lo oirás. Y quién mejor que su Madre para que te conduzca a Él, desde esa oración siempre fresca y diferente, incluso diferenciada, que es el Rosario. Algunos comentan que se aburren... No hay duda; no lo rezan, ni lo intentan, ya que María, Madre de Dios y Madre nuestra, no falla jamás, y de modo fácil pero certero nos conduce a Él. Me permito la licencia de pedirte oración por los sacerdotes y por todas sus intenciones. Los obispos también son sacerdotes. Tú quieres ver los signos del Señor, pero y Él, ¿puede ver los tuyos?


PD: Escoger un buen libro también es oración. ¡Feliz verano!

26/7/09

Hay para todos

Jesús conoce mejor que nosotros mismos, nuestras propias y particulares necesidades, Él sabe bien nuestras verdaderas carencias, cual es nuestra pobreza. ¿Cómo podría conocerme yo a mí mismo? ¿Cómo conocer mis situaciones difíciles?

El evangelio nos lo dice claramente, “lo seguía mucha gente”. Es fundamental este requisito para el conocimiento, el seguimiento, la búsqueda verdadera comienza desde uno mismo y para ello, hay que anhelar esos silencios profundos, donde mi yo se desapega de todo lo material, de tanta televisión, del propio teléfono móvil, de tantas cosas que nos hacen perder el tiempo en banalidades, sin ninguna importancia para nuestra auténtica y legítima búsqueda.

Entonces, Él, que está presente y atento a todo lo nuestro, siempre a la escucha, levanta los ojos y nos mira cara a cara. Así es como funciona, mirando a los ojos, es el lenguaje de la sinceridad, el de los verdaderos amigos, el comprensivo.

Si me pides mi opinión, te digo que vayas a la capilla de la Adoración, que te pongas delante de Él, allí, en las Sagradas Formas, ya que Él es el pan de vida, y hagas silencio. Lo saludes, le cuentes y sobretodo, que te escuches en esa quietud. Pero no digo una visita de unos minutos, me refiero al menos a una hora, y si puedes más, más. Una vez por semana, según las necesidades de cada uno. Y tras toda esta salutación le digas: “Aquí me tienes, Jesús, en ti confío”. Y esperas, “algo” te va a llegar y a llenar. Y tú allí, sentado, confiado en Él cómodamente, pues había mucha hierba.

Hoy vemos mucho hambre, tanto espiritual en unos, como físico en otros. Y es que no hay mayor pobreza, que la soledad. Hoy que imperan las comunicaciones y las informaciones de todo tipo, hoy, este mismo día, el hombre parece no tener con quien hablar. Y Jesús siente lástima de nosotros, porque parecemos ovejas sin pastor, y Él mismo da la bendición y nos reparte a cada uno según nuestra necesidad. Y al final, cuando estamos hartos ya, saciados y llenos, nos pide que recojamos, que no tiremos nada, que no se desperdicie, pues aún quedan muchos con hambre, y Él tiene para todos, como un solo cuerpo y un solo Espíritu. Y esta es nuestra fe, cuando decimos: “Padre nuestro, que estas...” Porque es el Padre de todos y de todo. Él todo lo puede, para Dios nada hay imposible.

19/7/09

No puedes encontrar, si no buscas.

“Nunca las prisas fueron buenas consejeras”. Es uno de nuestros refranes populares y parece ser muy verdad. Todo requiere un tiempo, una calma. Es imposible realizar varias funciones al mismo tiempo. ¿Cómo comer y dormir a la vez?

Hoy, en este evangelio del domingo, se nos pide esa tranquilidad, ese descansar de tanta tarea y de este modo, en paz y desde esa paz, es posible la comunicación con Jesús. Hay quién dice que Dios no habla y posiblemente sea cierto, si tú no te callas. Cómo lo va a hacer si tú no lo dejas. Para que hable tienes que callarte. Pero no te preocupes por si Él habla o no, mi consejo sería: “¡¡CALLA Y ESCUCHA!!”

Silénciate todo tú, y deja que Él te diga, si no es imposible que esto pueda ocurrir. Por eso Jesús nos dice ven a un sitio tranquilo, reúnete conmigo y cuéntame, mientras descansas de modo relajado y relajante.

La segunda parte, a primera vista, da la impresión de que no los dejan ni tan siquiera hablar, comunicarse, sin embargo, creo, es más de lo mismo. Los que tenían, los que tenemos necesidad de paz, los que vamos buscando lo auténtico, los correcaminos de la vida, los investigadores, los exploradores, los aventureros... Todos necesitamos la paz y Él, viéndonos, siente lastima de nosotros porque ve que vamos desparramados, cada uno a la suya de aquí para allá. Él: “se puso a enseñarles con calma”.

A todos nos dice lo mismo, ven a mi y Yo te daré paz, deja ya de protestar, no te pre-ocupes antes de tiempo. A veces, perdemos la paz, lo más valioso que tenemos y sólo la podemos recuperar con calma en la suave brisa en la que Él está esperándonos.

Muchos no lo conocen, dicen no creer, pero más bien es que se han quedado en la superficie, no han profundizado, no se han sentado a meditar. ¿Me quiere decir algo Jesús a mí? ¿Me está hablando Dios a mí? Hay quien en una ocasión me dijo que no, quizás nunca intentó “callarse”. Dios está en el silencio, y para ser oído hay que buscar en silencio. Y Él, desde la calma, nos hablará, nos habla.
No lo dudes.

Si no lo has encontrado, no digas que no existe, piensa más bien que no lo has buscado en la dirección correcta. Si me permites un consejo empieza conociéndote a ti mismo, pero en silencio, búscate y encuéntrate, porque Él está en ti.

Desde luego te puedo garantizar, que él cambiará toda tú vida a mucho mejor. En ti y para ti; en relación a tu mujer o esposo; con tus hijos; con los padres de tu cónyuge. Con las personas; con todos tus compañeros de trabajo; en tus aficiones; en tus paseos; con tus amistades. La vida tendrá el sentido que siempre has buscado, el deseado, el que siempre has querido encontrar, el que deseas de corazón.

Si no te conoces, no lo podrás conocer a él, y recuerda que todos los caminos llevan a Roma.

Dale gracias por estar donde estás, ¡que no es poco! Ya esto es un muy buen comienzo. Recuerda, todos, todos absolutamente, tenemos fallos, errores garrafales como losas de grandes. Nadie hay perfecto. Tú y yo tampoco.


PD: Hoy os pido oración a todos. Gracias y que Dios os bendiga.