26/05/12

BUSCANDO LAPAZ




¿Qué os puedo decir, yo, a vosotros? Me he sentado delante de este papel, con mi estilográfica, regalo de mi hermana, y me siento muy poca cosa, para decir nada. Hoy se dirá tanto y tan bonito. Perdonadme, pero no me viene nada más. Quizá lo mejor sea que os cuente, que todos los días le pido que rellene mi frasco, con sus esencias, con sus frutos.

Ante las adversidades, ante las enfermedades, ante un proyecto que me ilusiona tanto como ir a Lourdes, a Fátima, ante la tribulación, ante la tentación, ante cualquier cosa que me desestabilice. Ante todo y siempre, le pido al Espíritu Santo que se haga grande en mi, y yo, que me haga pequeño, sencillo, humilde, que sepa escuchar, y en esto último siempre hago presente a San José, al esposo de la Santísima Virgen María.

Pero además siempre le pido ayuda para leer y “ver” a través de la Sagrada Escritura. Cuando veo sus frutos, la paz, la alegría, la paciencia, la bondad, la modestia... todavía me alegro más y se que andamos juntos.

Es decir, siempre me alegro, mejor dicho, siempre hace que me alegre. Y es que la alegría es algo característico del cristiano, porque nosotros tenemos la gran esperanza, pero además, tenemos grandes “armas” con los sacramentos para reciclar este mundo que parece que se tambalea, pero que en realidad son los frutos de la indecencia, de la inmoralidad, del mal, los que están haciendo tambalear al hombre.

El hombre hoy más que nunca, y cuando digo hombre me refiero a cualquier hombre, busca la paz. Pero por ignorancia o dificultad o por influencia la busca donde no está: en el exterior. La paz, siempre está en tu interior. ¿Quieres comprobarlo?

Respira hondo, con los ojos cerrados, y di para dentro de ti:
- Ven Espíritu Santo, lléname de tu paz.

Hazlo varias veces, y guarda silencio unos minutos, no temas, es gratis, y seguro que te vas a encontrar mejor, vas a encontrar la paz, y te la van a regalar.



¡Ven, Espíritu Divino!(Secuencia)


Ven, Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.


Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.


Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.


Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.


Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. a

Amén

20/05/12

LA ASCENSION

¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? Es cierto, en muchas ocasiones lo hemos comentado en pequeños círculos más o menos familiares y cercanos. ¿Cómo podemos dejar pasar el tiempo tan tontamente? Teniendo tanto por hacer, hasta los confines del mundo.

Jesús resucita y asciende al cielo, en presencia de muchos, ¿tú no lo has visto? No te preocupes, lo fundamental es que por su amor a nosotros nos dice: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Si lo pensamos bien, si has leído el libro ¡Qué Alegría!, verás cuánto amor sigue desarrollando. Él, hacia nosotros, por poco que nosotros le demos algo. ¿Qué le puedo dar? Mi corazón, un deseo de amor, de reconocimiento: Señor mío y Dios mío, te quiero.

Con esto, su amor y entrega los tienes asegurados. No pierdas el tiempo en programas raros, en lecturas vanas. Ponte en camino, vayamos a visitar, como Santa María, Madre de Dios, fue a visitar a su prima, y como ha dicho el padre Teótimo, se alegran todos, María por su prima, Isabel desborda de gozo, e incluso el niño, San Juan el Bautista, salta de alegría al oír... y es que es así, no hay más. Al conocer, al oír, al hablar con el Señor Jesús, nuestro buen amigo, sólo la alegría cabe en nosotros. ¡Tan sólo por visitar!

Y no hace falta ir hasta los confines del mundo, basta por empezar por los primeros prójimos, por nuestra casa, por el esposo o esposa; por los hijos, que hoy sufren abandono de cariño de los padres. ¡Queremos que sean los maestros, el estado, quien se ocupe de ellos! Máximo error, somos los padres quienes tenemos que visitar y poner las normas de convivencia y de educación, desde la familia, desde el amor, ya que nosotros los hemos querido. ¿Recuerdas qué alegría? Siempre que alguien nos comunica que está embarazada, inmediatamente decimos: ¡Qué alegría!, como en la Visitación, y es que siempre el gran milagro de la vida nos produce alegría.

Pero lo más curioso es que estamos hablando de la vida terrenal, cuando ahora mismo el Señor nos habla de la eterna, la definitiva, y desde aquí, desde ésta, hacemos méritos para ella. ¿Cómo? Amando, como Jesús nos ama. Él nos enseña el camino, y para esta función nos da a la Madre, a su Madre, ni más, ¡ni menos! La Virgen María nos llama de mil formas, nos mira a los ojos, en silencio, sin prisas, y nos enseña a amar. Ella, la maestra, nos regala el amor. ¡Como me pasó a mí, ahora hace cinco años, en Lourdes! En esa gruta llena de paz y de amor, de la mano del rosario, de la oración, como no podía ser de otra manera. Todo comienza en el corazón, ese corazón inmaculado y misericordioso de la Santísima Virgen María.

El Señor asciende a los cielos, y lo hace precisamente para poder estar con todos nosotros, para visitarnos, hasta los confines de la tierra. Antes estuvo físicamente con sus discípulos; ahora está con todos, y bien claro nos lo dice: Yo estoy con vosotros todos los días, estad tranquilos y alegres, hasta el fin del mundo.

Bendita y gloriosa sea tu Santa Ascensión.

Y tú, ¿qué opinas?

LA ASCENSION

13/05/12

VIRGEN DE FATIMA

VIRGEN DE FÁTIMA


AVEMARÍA



Dios te salve, María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo.

Bendita tú entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.


Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

LA CRUZ GLORIOSA


LA CRUZ GLORIOSA,
CRUZ DE AMOR
LUZ, BÁCULO Y LLAVE
QUE ABRE EL CAMINO HACIA LOS NUEVOS TIEMPOS.

“A pesar de mi pequeñez, quisiera iluminar a las almas como los profetas y doctores. Tengo la vocación de apóstol; quisiera recorrer la tierra, predicar tu Nombre y plantar sobre el suelo infiel tu Cruz Gloriosa”.                                                Santa Teresita de Jesús  (Doctora de la iglesia)                                                                                                                       
Alabado sea el Padre, Alabado sea el Hijo y Alabado sea el Espíritu Santo.
La grandeza del alma no está en grandes acciones sino en un gran amor. Vuestra santidad y perfección consiste en una estrecha unión de vuestra voluntad con la voluntad de Dios. ¿Quién es Dios en su esencia? nadie lo sabrá; ni  mente angélica ni humana. Trata de conocer a Dios por sus atributos, el más grande es el de la Misericordia Divina.
El alma que me ama tiene que vivir en fidelidad a mi voluntad, que es la misericordia misma. El alma más feliz es aquella que deposita su confianza en Mí; todos sus asuntos los hago Míos. Yo no dejaré confundidos ni defraudados a aquellos que han puesto su confianza en Mí. Yo me hago dependiente de vuestra confianza. Sí vuestra confianza es grande y mi generosidad no conocerá límites.
A través de la oración y el sacrificio Dios ofrece la gracia a los humildes por las inspiraciones e iluminaciones. Éstas, si son buenas para el alma u otras almas, deben ser aprovechadas si concuerdan con la fe, el consejo de la dirección espiritual y son conformes con el espíritu de la tradición de la Iglesia. De esta manera, estas gracias atraerán otras gracias. Cuando se hace el bien o el mal, no sabemos hasta dónde llegará.
La oración y el sacrificio abren el apostolado para llegar a los nuevos tiempos; buscaremos la luz y la fuerza en el báculo de la Cruz Gloriosa. En el centro de la cruz se encuentra el amor de Dios, que es la flor, junto a su misericordia, que es el fruto. Todo comienza en mi Misericordia y acaba en mi Misericordia. Ella es el Alfa y el Omega. En el centro de la cruz también está la llena de gracia, María Milagrosa, deseando conceder innumerables gracias a aquellas almas que se las pidan con confianza.
Todas las obras que surgen de mi voluntad están expuestas a grandes sufrimientos y contrariedades, pues el sufrimiento es un misterio, que purifica el alma y es el tesoro más grande que hay en la tierra. Nada es por casualidad. No desconfiéis de Mí, pues con ello laceráis mi corazón. Yo os he creado; nunca os he abandonado y menos lo haré cuando más me necesitéis. Y aunque que las obras de Dios caminan lentamente, sed fuertes, tomándola de mi propia fuerza. Yo os doy mi Misericordia como defensa, pues  la  fuerza reside en la paciencia y esta conduce a la victoria.

En los tiempos antiguos, Abraham fue el primero que condujo al pueblo, siendo probado en la fe a través de Isaac; después fue Moisés quien liberó al pueblo de Dios de la esclavitud  hacia la libertad y cuantas veces, a través del báculo, también fue probado en la fe; incluso María también fue probada  en la Anunciación. Y por eso nosotros, en esta época, también somos y seremos probados en la fe. Ahora, quien nos conducirá hacia los nuevos tiempos será la Cruz Gloriosa, que es el resplandor de la Divina Misericordia, fusionada con la Redención y la Luz de la Resurrección del Señor, estando entrelazada con María, desde donde derrama sus rayos de gracia para quienes en Ella depositan su confianza. La Cruz no es un camino, es el único camino.

En la Cruz Gloriosa está reflejado San José, que fue el gran protector  del tesoro más grande que Dios tenía en la tierra, a Jesús y María. Y continuará siendo el protector de los hijos de María durante nuestra tribulación. En la Cruz Gloriosa también están reflejados los ángeles, los santos, las almas del purgatorio y la sangre de  los mártires de todos los tiempos que riegan la cruz, para que dé sus frutos en el eterno presente de Dios.

En honor a la Cruz Gloriosa dirijamos, humildemente, nuestro corazón y nuestra mirada al centro de la misma, donde está la imagen de “Jesús, en Ti confío” y a nuestra madre María Milagrosa, con las gracias de sus promesas, para quienes  en ellos confían. Recordemos las palabras del Señor “Sin Mí, no podéis hacer nada”. Con confianza entreguémosle lo único que nos pertenece, nuestra propia miseria.  Y una vez purificados a través de ese gran tesoro de la penitencia y del sufrimiento, que es lo que eleva el alma, si en nuestra libertad así lo sentimos, plantaremos y sembraremos el mundo de Cruces Gloriosas. Primeramente en nuestros corazones y luego en el de nuestros projimos. Construyámoslas y tengámoslas cerca de nosotros para que siempre nos recuerden la Cruz de Amor y la Cruz de la confianza en la promesa del Señor.

Yo os he escogido y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca, para que el Padre os dé todo lo que pidáis en mi nombre”. Yo no premio por el éxito sino por el sufrimiento, que es el termómetro del amor a Dios. ¡Cuánta fuerza tiene un alma llena de confianza! Lo que más une a Dios es negarse a sí mismo, uniendo con una intención pura nuestro sacrificio  al sacrificio de Dios. De esta manera se hace omnipotente; este tiene una gran fuerza, la fuerza de aplacar la ira divina. No temáis, pues las humillaciones y las alabanzas son pasajeras, pero la grandeza del alma reside en el amor y en la humildad; por eso el amor tiene  importancia,  fuerza y  mérito. Recibid la luz de Dios y conoced lo que Él exige de vosotros; el no hacerlo es un ultraje a la majestad divina. El que sigue fielmente la inspiración de Dios prepara el mundo para su segunda venida y   un mismo espíritu será vuestro guía.
Si recibes la cruz con la convicción de que vas a ser salvado en la tribulación, pero no la alimentas con la oración, el sacrificio y la confianza, la cruz no podrá dar sus verdaderos frutos.  En el eterno presente de Dios todo cuenta. La cruz no es efectiva si tú no la haces vivir en tu corazón, con amor.

SIMBOLOGÍA DE LA CRUZ
COMO LUZ, BÁCULO Y LLAVE QUE ABRE LOS NUEVOS TIEMPOS

En este plantar y sembrar de Cruces Gloriosas que decía Santa Teresita, deberemos hacerlas vivir y sentir en nuestro corazón, con amor. Hagamos innumerables cruces para poder atravesar estos tiempos de tribulación; sembrémoslas en los trigales, que son los hijos de Dios, para que sean  luz, báculo y llave que abre el camino hacia los nuevos tiempos, y entregándoselas a María, Madre Milagrosa, Ella, con la mirada dirigida a Dios, le entregará en sus manos ese globo de oro, coronado por la cruz que representa al mundo y a cada uno de nosotros en particular. Porque en el momento de esa entrega Ella aplastará la cabeza de la serpiente y se dará cumplimiento a la promesa del Génesis: “Una mujer atraves de su estirpe, te aplastará la cabeza…..”
Por eso  construiremos con nuestras manos y llevaremos en nuestro caminar estas cruces con fe, confianza y amor, en memoria de lo que representa la Cruz Gloriosa.
En ella estará representada la 1ª,2ª y 3ª persona de la Santísima Trinidad, y en honor a Ella serán de 1,23 metros de alta.
Los brazos medirán 23 centímetros cada uno, pues dos más tres son cinco. Si sumamos cinco más cinco, nos da diez  y diez son los mandamientos de la Ley de Dios que rigen nuestro mundo.
El grosor será de cuatro centímetros, porque cuatro son los evangelistas que proclaman al mundo la Palabra del Dios encarnado.
Las caras frontales de la cruz serán de color blanco, en honor a Jesucristo resucitado y en espera de su segunda venida.
Los lados laterales, de color azul, en honor a la Virgen María, porque María siempre está junto a la cruz y en la cruz. Ella también es Corredentora.
En la cara frontal, donde se cruza el stipes (palo vertical) con el patíbulo (palo horizontal), figura la imagen Misericordiosa de “Jesús en Ti confío”. Y en ese mismo lugar, pero en la cara posterior, la imagen de María (de la medalla milagrosa) y los dos corazones, unidos con la letra M entrelazada con la cruz. María nos dice; “La letra M y los dos corazones dicen lo suficiente”- todo esto según la visión de Santa Catalina Labouré.
Al lado de los  corazones y la M, se pondrá la vara de San José, a quien Dios Padre confió el cuidado y protección de la Sagrada Familia aquí en la tierra. Ahora, en estos tiempos de tribulación que atravesamos, pidámosle con confianza su protección y auxilio, porque también somos hijos del Padre e hijos pequeñitos de María, formando parte de su familia. San José es el terror de los demonios, lo que él pida  el cielo nada le niega; busquemos su intercesión y demos ese honor en estos tiempos a San José. (Si se cree conveniente, se podrá poner en la parte posterior  el Alfa y el Omega, para recordarnos que todo empieza y acaba en la misericordia de Dios)
El remate de la cruz  por donde se apoya en tierra, quedara diferenciada en la forma (pudiendo ser triangular , redonda o según se desee) del resto de la cruz y este remate será de7 ctms, porque siete son  los Sacramentos y siete son los dones del Espíritu Santo, que entrelazados son como las potencias del alma para caminar aquí en la tierra, no olvidéis que estáis en el mundo , pero no sois de este mundo. El Padre os ha enviado a cada uno de vosotros y de forma particular con una misión de amor a este mundo.
En honor a la pasión del Señor, la cruz deberá ser construida de madera,  según la zona geográfica, que sea de madera noble, resistente, y pueda servir como báculo. En el examen botánico que fue realizado al “ Lignum Crucis “ de Liébana (Cantabria- España), la clasificación de la madera fue ” Cupresus Sempervivens”; es decir, madera de ciprés. Este árbol es uno de los más evolucionados de naturaleza, de madera muy dura y resistente; no es atacada por los insectos y no se pudre. Curiosamente significa la unión entre el cielo y la tierra, y representa la inmortalidad. Las cosas relacionadas con Dios no son por casualidad, siempre tienen su trascendencia.
Aquel que por voluntad Divina, obtenga una cruz de estas, en su libertad y por amor a la Cruz Gloriosa, debería ofrecer una misa, en acción de gracias,  por la aceptación y el cumplimiento de la voluntad de Dios en esa alma.
Finalmente falta lo más importante. En las cosas de Dios, el mejor vino se guarda para el final. En este predicar y sembrar de cruces por el mundo, que nos decía Santa Teresita, tendrán que ser bendecidas con fe y confianza según la tradición de la iglesia, por la mano del santo sacerdote que en su corazón entenderá la fuerza de la Cruz Gloriosa y que Dios, en su eterno amor, le habrá concedido esa gracia.
La Cruz Gloriosa,
Cruz de Amor.
La Cruz Gloriosa de la promesa del Señor.
La Cruz Gloriosa de la confianza en Jesús.
La Cruz Gloriosa de María, Madre Misericordiosa.
La Cruz es la Luz, el Báculo y la Llave
que abre el camino a los nuevos tiempos.
Jesús de la Misericordia y María, Auxilio de los cristianos y del mundo
os bendicen.
ECCE CRUCEM DOMINI
“He aqui la Cruz del Señor”
AMEN                                                                                                                                              JOSÉ MªBUENO

05/05/12

DANDO SE RECIBE

El amor solo puede existir en libertad, sin condicionamientos ni cargas sociales. Solo desde el amor nace el verdadero amor, y no desde el bolsillo interesado, no desde la postura social. El amor o es verdadero, o no lo es. Y si no lo es, no es amor.

Al igual ocurre con el buen pastor, ese médico que se interesa desde su corazón por sus enfermos, los que están bajo su cargo, y cómo comprender esto fuera de la verdadera vocación. Ser médico, cirujano de tal... queda muy bien socialmente, pero cuando lleguen los momentos duros, ¿abandonaremos a nuestros enfermos? Hay profesiones que dependen del amor de servicio al otro, como el maestro. ¿Cómo ser maestro sin vocación?

El amor hace que te entregues con agrado, que te esfuerces mucho más, y así lo vemos en los sacerdotes. Algunos, los más, se entregan al máximo a los suyos, y como se distingue enseguida a los unos de los otros, a unos los reconoces mientras que a los otros los ves venir con su cara dura, más falso e hipócritas cada vez, porque de lo contrario, su propia conciencia los afecta de pleno.

El pastor, para serlo, también tiene que serlo de corazón, tener tiempo para dedicar a otros, incluso en entregas heroicas. Tiempo para visitar a los enfermos, tiempo para ayudar a los jóvenes. Los libros, cualquiera que sepa y sea discreto lo puede hacer. La oración, siempre hay tiempo para ella, y si no lo hay, ¡Bendito sea Dios!

Mi libertad me entrega a otros, pero sólo sirve cuando es de verdad, sincera, porque nadie me la quita, sino que yo la entrego a otros libremente. ¿Cómo si no, se podría entender?

Yo no quiero juzgar a nadie, no es mi tarea, aunque a veces caiga en ello, pero me pregunto una cosa: ¿Para qué quiero médicos que no ejercen? ¿Quién es el Pastor?

Menos mal, Señor, que tu misericordia me desborda, y te doy gracias porque aunque indigno, me escuchas, y no te burlas de mí.

Te veo, quieto, estos días, casi sin poder respirar, y Tú allí, cubriéndome con tu amor. Yo, sencillo, sin poder hacer nada más que quejarme, y Tú me pedías que confiara en Ti, y así lo hice: hágase... y Tú lo hiciste.

Mi cuerpo golpeado y lanceado, pero mi Espíritu, estaba junto a Ti, menos mal que me permites que me refugie en Ti, menos mal que nos diste a tu Madre, por Madre de todos nosotros.

Gracias a vosotros que habéis rezado tanto por mí, y os puedo asegurar que oía vuestras oraciones, como esas pequeñas olas que refrescan las olas incrustadas en las playas, en los días agonizantes por el calor.

Gracias, Pastor, por ser sencillo, por ser mi amigo, a pesar de toda mi debilidad. Gracias por la esposa que me has dado, y por mi familia.

“Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.”

28/04/12

4º DOMINGO DE PASCUA

Hoy, se celebra en toda la iglesia la jornada por las vocaciones, y ciertamente hemos de rezar por ellas. Verás por qué te lo digo. Hace pocos días hablaba con una profesora “buenísima” de instituto, hace lo correcto, lo que le toca, y si alguien se pasa un poquito, le mete un parte escolar. No me extraña que lleve en este curso más de cuarenta partes.

Junto a ella un profesor con vocación, ningún parte. Los mismos alumnos, y ante mi pregunta: “son buenos chiquitos, lo único que les falta es estudiar un poco más, pero claro sabiendo el ambiente que algunos tienen en casa...”. Después de pensar un rato me dice de nuevo: “ son buenos chicos”. Le insisto sobre el tema de los partes y me responde “no me dan motivo para poner ningún parte”.

Hay que rezar por las vocaciones, incluso por estas de maestros y profesores, porque para algunos, lo más vocacional e importante de su trabajo, son las vacaciones. Y no voy a hablar de algunos políticos, que tienen la paga que ellos quieren, no fichan, y tienen más vacaciones que nadie.

Qué bonito el evangelio de este domingo, “yo las conozco y ellas me siguen”. Y sabiendo que el verbo conocer en la Biblia no es tener una mera información, sino que es conocer en profundidad, en intimidad, con una gran cercanía, con unión de corazones, de sentimientos. Y con relación a esto, un médico bastante mayor me contaba que sus pacientes nunca le protestaban. Y es que era un médico con vocación y sus enfermos sabían quién era, y que podían confiar plenamente en él. Es como decir: me conocen y me siguen, pero en el evangelio es el Señor Jesús quién va más allá: “ mis ovejas escuchan mi voz”— la palabra de Dios— “ y yo las conozco” — en profundidad, a todos y cada uno— “ y ellas me siguen”.

Este seguir es el mismo del “sígueme” que le dijo a Pedro, “ ven, sígueme y yo te haré pescador de hombres”.

Que los médicos lo sean por vocación para ayudar y no como una etiqueta social. No por la paga y las vacaciones. ¡Es muy cómodo tirar de partes académicos! Así cualquiera es profesor.

Y cómo no, que los sacerdotes de modo íntegro, lo sean también por vocación. Y el resto, la iglesia laica, recemos mucho por todos ellos para que hagan el bien y den buenos frutos. Por las órdenes religiosas y por todas las vocaciones, la de ser padres, madres, maestros, políticos honrados — aunque muchos lo sean ya— y así con todo este grupo social de aquí y ahora.

Vivimos en el mejor tiempo y en la mejor época.

¡Feliz Pascua a todos!

21/04/12

AMOR TOTAL AMOR FILIAL.3º DOMINGO DE PASCUA

Jesús, siempre presente cuando más lo necesitas. Siempre está cuando lo requieres e incluso cuando no; lo que ocurre es que a veces se nos olvida un poco que lo tenemos ahí. Me acuerdo de Santa Bárbara...

Aquellos pobres hombres, todos pescando, habían abandonado la idea del Mesías. Ya no podían pensar mas que lo habían matado y todo había terminado. Sin embargo, en los momentos más duros de la vida, por la noche donde todos los gatos son pardos, el no tener trabajo, el no tener el fruto necesario del trabajo. Cuando se te ha hecho de noche, cuando ya no ves, cuando el dolor no te permite tener esa claridad, aún sin llamarlo entra, lo ves venir, se sienta a tu lado y te dice:

— ¿Cómo estás, cómo va todo?
— Ya ves Señor, no va nada, y además es de noche.
— No te preocupes, ya está empezando a amanecer, ¿lo notas?
— Si, hay más luz, tengo más paz.
— Claro que sí, comamos juntos y después iremos solucionándolo todo.

Hay tanto amor en esa ayuda, en ese acompañar al enfermo, al necesitado, al que sufre, al que no tiene trabajo... No hay horas, no hay máquina para fichar la entrada y la salida. A Jesús no lo detectan los infrarrojos.

A Pedro le preguntó tres veces por su amor, y éste, estaba triste, porque reconocía su debilidad humana, el drama amargo de la infidelidad. Por eso responde, desde esta condición humana, con esta limitación: Si, te quiero. Pero el texto griego, nos hace ver los verbos bien diferentes, uno “agapáo” que es el amor más grande, sin reservas, total e incondicional, mientras que Pedro responde “filô-se”, que es del verbo filèo, y expresa el amor de la amistad, tierno, pero no total. Por eso Jesús, en sus dos primeras preguntas utiliza la expresión: “agapâs-me”, y Pedro responde en las dos “filô-se”. Pero en la tercera vez que Jesús pregunta, lo hace también usando la forma “filies-me” ¿me quieres? Y Pedro comprende que a Jesús le basta su pobre amor, el único del que es capaz.
Pedro le contesta: “Señor, tu lo sabes todo, tú sabes que te quiero”(filô-se)

Es impresionante, como es Jesús, quién se ha adaptado a Pedro. Y esto es lo que me encanta, que Dios, camina a mi paso, al tuyo, y al de cada uno, y lo hace, sabiendo mis limitaciones, mis miserias.

¡Qué pasada! ¡Este es mi Dios!

Y dicho esto dijo: “Sígueme”. Él es quien nos da la confianza, la fortaleza, la fe, porque ha conocido el sufrimiento de la infidelidad, del abandono, y a pesar de todo, aquí está, con todos nosotros.

PD: No se si lo habré sabido explicar, pero no le puedo decir que no, porque es tanto lo que me quiere a mí, a ti, que cómo decir que no. Será poco, pero algo le daré.


Gracias Señor Jesús, por tus apariciones, siempre y a todas horas.

16/04/12

FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Domingo, 15 de abril de 2012

Fiesta De la Divina Misericordia

Queridos hermanos en Cristo, familia de Dios, renovada en la Pascua. Sintiéndonos convocados por el mismo Espíritu de Cristo Resucitado. Celebramos con gozo y alegría, en el segundo Domingo de Pascua, la fiesta de la Misericordia, la Divina Misericordia de Jesucristo.

Esta Misericordia que, como hemos rezado en el salmo, está eternamente presente en el mundo y en el hombre, pero manifiestamente revelada al final de los tiempos por la vida y muerte de nuestro Señor Jesucristo, Misterio y Fiesta de nuestra Salvación, que hemos vivido y celebrado en el Santo Triduo Pascual.

Todo lo vivido en esta semana Santa para nosotros es portador de vida y tiene como eje ayudarnos a descubrir dónde tiene que apoyarse nuestra vida.

Nuestro apoyo está: En la comunidad cristiana, es decir en la Iglesia que vive del costado abierto de Cristo, entregado por nosotros en la Cruz, y del que brotaron el agua y la sangre imagen del Bautismo y de la Eucaristía simbolizadas en el cuadro de Jesús Misericordioso.

Como nos ha dicho al comienzo el Evangelio que se ha proclamado que “los discípulos estaban en una casa con las puertas cerradas”. Quizá sin saberlo, ellos temerosos por los judíos y angustiados por la traición y el abandono a su Maestro, acababan de iniciar lo que será la vida cristiana.

1

Porque será ahí en aquel lugar escondido donde Jesús se encontrará con ellos, porque es ahí -en la comunidad- donde Cristo viene a buscar al ser humano, cuando necesita un lugar donde refugiarse por el rechazo que vivimos en nuestro mundo. Porque es aquí donde Jesús nos devuelve la Paz que nos regala con su Presencia en cada Eucaristía, porque sabe que la necesitamos como la única medicina capaz de vencer el miedo y el cansancio de vivir, y la angustia y el sufrimiento que nos produce el pecado.

Es aquí en la comunidad donde juntos esperamos al Señor Resucitado, para que pase de nuevo por nuestras vidas, tocando nuestros corazones.

Es aquí donde Cristo quiere regalarnos un nuevo nacimiento, como nos ha recordado la segunda lectura “todo el que cree en Cristo ha nacido de Dios”. Una vida nueva donde el tiempo es diferente, porque vivimos en el tiempo de Dios.

Y por eso nos invita a vivir del primer día de la semana:

“El primer día de la semana”, que es el fruto de la Pascua el cambio de mentalidad que se produce dentro del creyente. Desde que Jesús Resucitó, el domingo es para nosotros el primer día de la semana, es decir el día a partir del cual tiene que girar la semana y nuestra vida, ese día es para nosotros como el sol alrededor del cual todo gira en torno suyo y sin el cual la vida no es posible. Juan nos invita a reconocer que es dentro de “la casa”, es decir de la iglesia donde recibimos al mismo Cristo que nos regala su Espíritu Santo, capaz de regenerarnos por el perdón y que viene a nosotros en la Eucaristía, generadora de paz.

2

Y será “aquí” en “esta casa” donde nos encontraremos con el gran regalo de Jesús: su Misericordia.

La Misericordia de Jesús en medio de la comunidad cristiana es lo que hace que podamos vivir como hermanos todos unidos por el amor a Jesucristo al reconocer en nuestros corazones que nuestro abandono, que nuestras traiciones tienen el pago de su perdón, Jesús experimentó la soledad de sus amigos en la Cruz, pero su respuesta no es el reproche sino la Paz.

De no haberse hecho presente Cristo esa tarde en aquella casa, los discípulos llenos de remordimiento hubiesen justificado su abandono acusando a Judas de su traición.

¿No es eso lo que hacemos cuando queremos evitar nuestra responsabilidad a la hora de vivir amando, a Dios y a los hermanos, justificándonos buscando culpables?

La Misericordia de Cristo en medio de nosotros es lo que nos permite reconocernos como hermanos en el pecado y poder pasar así de, acusarnos entre nosotros a, reconocer que somos iguales ante Dios. Porque también yo he abandonado a Jesús.

La Misericordia de Dios manifestada en su Hijo Jesucristo hace presente en el mundo que Dios no se ha olvidado del ser humano. El sabe que sin su perdón no es posible vivir como hijos y hermanos unos de otros.

Pero la Misericordia solo puede concederse ante el acontecimiento de miseria e indigencia que se produce como consecuencia del pecado.

Y solo puede ser percibida y experimentada cuando es reclamada y aceptada. Porque el amor solo puede sanar las heridas del pecado cuando es aceptado.

3

Muchos vieron morir a Jesús pero no todos se beneficiaron de su Misericordia, incluso los que estaban más cerca de Él. Dimas, “el buen ladrón” le “robó” el perdón a Cristo. Sin embargo, el otro ladrón murió en su queja y rebeldía.

Porque el peor de los males es no buscar la ayuda cuando se pierde el horizonte de la vida.

Por eso nos recordó Jesús por medio de su escogida Santa Faustina: “Di a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y Yo lo llenaré de paz”.

“La humanidad no encontrará la paz, hasta que no se dirija con confianza a mi Misericordia”.

Quizá aunque parezca incomprensible, lo que más nos cuesta es vivir del perdón de Dios. Tal vez es lo que quiso probar Tomás, porque, ¿cuál pudo ser su dificultad?

La dificultad de creer de Tomás es la que todos tenemos en creer que es posible un camino nuevo donde la relación esté basada más en el perdón que en el juicio, más en la misericordia que en la condena, más en el olvido que en el reproche.

Porque quizá a Tomás lo que le movió a pedir una prueba, más que la incredulidad, fue el deseo de poder comprobar que Cristo les había perdonado; y Jesús lo llevará a donde nadie había estado jamás, dentro de sus llagas.

A María en la mañana de Pascua le dijo no me toques que todavía no he subido al Padre. Y, sin embargo el tocará su costado abierto, fuente de nuestra salvación.

Por eso Tomás se convierte para nosotros en modelo de todo el que sigue a Jesús, pronunciando el acto de fe: “Señor mío y Dios mío”.

4

Ya no podemos dudar de su Amor, y de obtener las gracias de su Misericordia, porque es su gran regalo Pascual y está deseoso de dárnoslo:

Y, ¿cómo se consiguen las gracias de su Misericordia?

El Señor responde a su escogida:

“Las gracias de mi Misericordia, se consiguen con un único medio: la confianza. Cuanto más confía el alma, más alcanza”.

Es más, precisamente es lo contrario, nuestra falta de confianza lo que más le duele, el pensar que nuestro pecado sea mayor que su Amor. Ese fue el error de Judas, y por eso al reconocer su traición, exclamó antes de ahorcarse:

“Pequé entregando sangre inocente” (Mt27, 4).

Esta falta de confianza le dice Jesús a su escogida, Santa Faustina: “Lo que más hiere mi corazón es el pecado de la desconfianza”.

Incluso para Jesús derramar su Misericordia es un derecho del alma que lo necesita: Como le recuerda Jesús a sor Faustina: “Cuanto mayor es la miseria de un alma, tanto mayor es el derecho que tiene a mi Misericordia”.

A partir de la Resurrección de Jesús y de su Presencia misericordiosa en medio de nosotros, la victoria de la vida, el vencer en el mundo ya no se debe a la fuerza ni a las relaciones de dominio, sino a vivir de su perdón, perdonando.

Como nos ha recordado en la segunda lectura, su Apóstol San Juan:

“Esta es la fuerza victoriosa que ha vencido al mundo: nuestra fe”. Nosotros somos los vencedores de nuestro mundo, “los que creemos en Jesucristo”.

5

Quisiera terminar con unas palabras de un Santo sacerdote el padre Pio de Pietrelcina:

"Mi pasado Señor, lo confío a tu Misericordia; Mi presente a tu Amor; Mi futuro a tu Providencia"

P. Salvador Romero Abuin


14/04/12

PAZ A VOSOTROS

Paz a vosotros. 2º Domingo de Pascua


Todo el mundo anda buscando la forma de alcanzar la felicidad, la paz. ¿Quién no lo desea? Todos y cada uno de nosotros quiere vivir en paz con uno mismo, es decir, que la paz reine en nuestro corazón, en las relaciones con mis cercanos, en las familias. En nuestra sociedad.

Recuerdo la noche del 31 de diciembre, la cantidad de mensajes y de llamadas de teléfono. Todos, todos, me deseaban la paz, la felicidad, un próspero año nuevo. Y yo a ellos, a vosotros, os deseo lo mismo.

Pero la paz, no es algo como unos zapatos que se pueden adquirir, ¡qué bien me quedan! ¿Cuánto es? Y ya está. Esta no es la actitud para encontrar la paz. Tampoco se encuentra comprando una casita en aquel pueblo tan pintoresco de montaña, donde voy a pasar los fines de semana y el verano. ¡No es así!

La paz es el resultado de buscar la armonía de nosotros mismos en nuestro interior, es decir, con nosotros mismos. ¡No me puedo engañar! La paz, a veces, esta en renunciar a algo por alguien, es un acto de amor.

Un matrimonio amigo iba a comprar un coche nuevo, mejor dicho, a cambiar el suyo por uno mejor. El problema empezó en la marca, “ este es mejor que aquel” y luego con el acabado, con el interior, y no veas la que se armó con el ¡color! Menudo lío con el color... La cosa no pintaba bien, cada uno decía algo diferente. ¿Hay motivo para la discusión? Claro que no, pero ¿cuántas veces hemos tenido noticia de alguna discusión tan tonta como esta?

Fuimos a cenar con ellos, era jueves, lo recuerdo bien, ¿te extrañas de que me acuerde del día? Te lo voy a explicar, aunque es algo personal. Los jueves, en el Puig de Santa María, exponen solemnemente al Señor Jesús en la custodia, y se realizan una serie de oraciones preciosas. Los sacerdotes son los de la orden de la Merced, los encargados de las prisiones, bueno, que me voy a ir por las ramas, como te digo fuimos a cenar en jueves eucarístico, y empezamos a charlar de las cosas que nos interesaban, y al momento el coche, lo tuvimos encima de la mesa, a través de los catálogos tan preciosos que las casas te “regalan”.

Había dos modelos de marcas diferentes, y los colores estaban entre tres también diferentes. A mí, me dio risa, ver que una cosa que parecía que les iba a hacer más felices, de momento era todo lo contrario, y se los dije, porque me insistieron en saber qué me hacía gracia.

Y efectivamente, ellos inmediatamente lo reconocieron, no había motivo para discutir, por lo que en principio... ¡Así es! Les dije con fuerza: “No hay motivo para la polémica, los dos coches son fenomenales, y los colores, los tres preciosos.”

Les propuse seguir cenando, y en el café les daría mi solución al problema, y les afirmé con plena garantía de que ambos estarían de acuerdo al instante. Y así lo hicimos. Fue una cena deliciosa, llena de paz y de alegría.

Llegó el momento culminante, indiqué la necesidad de que trajeran unas tijeras para recortar un trozo de cada una de las fotos de cada coche, y a ser posible del mismo tamaño el recorte. Así lo hizo ella, y dobló los dos trozos formando como dos pelotitas de papel. Y ahora les expliqué como lo hacían al principio los apóstoles, cuando tenían que tomar una resolución importante, como ver a quién tenían que escoger de diácono, y otras muchas cosas. Y es que ellos, los apóstoles, y todos los discípulos, reconocían que la respuesta dada en la suerte sería la aconsejada por el Espíritu Santo. Ellos antes oraban un rato juntos.

En este momento una risita se adueño de nuestros amigos, y me preguntaron,
– ¿Cómo hacemos nosotros para pensar que es el mismísimo Espíritu Santo el que nos aconseja?
– Sencillo, porque ambos vais a tirar vuestro aliento sobre los papeles, sobre estas dos bolitas, ¿de acuerdo?

Y así lo hicieron, las tiró ella a su espalda, y la que más lejos fuera, la que
recorriera mayor distancia, esa sería la que les convenía, ese sería el coche que el Espíritu Santo les aconsejaba. Y efectivamente, una fue mucho más lejos que la otra, y no hubo dudas. Ellos, sonrientes se besaron llenos de paz, ¿ves por dónde aparece la paz? De la mano del Espíritu Santo.

En el apartado del color no hubo dudas, el marido dijo: “ El que tú decidas, ése será el que más me guste.” Y de este modo tan sencillo se solucionó un problema que hubiera acabado en lío seguro.

Pero recuerda, la paz al hombre le viene por el Espíritu Santo.

Tú, ¿qué les hubieras aconsejado? ¿Te atreves a contárnoslo?

Gracias a todos, y feliz Pascua, que la Divina Misericordia, cuya fiesta hoy celebramos nos ayude siempre.

¡Jesús, en ti confío! Ten misericordia de todos nosotros.

11/04/12

Felices Pascuas

¡FELICES PASCUAS ! DESDE TUCUMAN

Queridos amigos:

Los saludo a los cercanos y lejanos en esta fiesta de Cristo Resucitado desde Tucumán con mucha alegría y en un clima familiar y festivo.

¡PASCUA ES VIDA NUEVA,VIDA PARA SIEMPRE,TRIUNFO DE LA VIDA !

Por cierto que no se llega a la Pascua sin pasar por la Cruz redentora de Jesús que nos enseñó que amar de verdad es dar la vida.Así mismo nos demostró que la VIDA vence a la muerte ya que El es la RESURRECCIÓN Y LA VIDA.

Mirar la vida desde la Pascua nos lleva a pensar y sentir en positivo,para así actuar en positivo.Esto conlleva vencer en nosotros y en nuestro entorno la visión negativa y pesimista de la vida y del futuro.

No por una ingenuidad que niega o ignora el mal que nos rodea sino por la victoriosidad cristiana que vence al mal con la sobreabundancia del bien. Esto incluye esfuerzo y dolor,voluntad y acción pero sobre todo esperanza proactiva y creativa.

Les sugiero tres cosas que nos pueden ayudar a esa conversión continua:

+No caer en el derrotismo frente a las adversidades y reales dificultades

+Buscar siempre una salida superadora hacia arriba y hacia adelante

+Hacer cada día una acción constructiva y si es posible sumando a otros

Así nuestro testimonio de Cristo Resucitado será eficaz y creible,cambiará algo de lo que esté a nuestro alcance y generará una “onda positiva”. Y no nos olvidemos de condimentar todo con la alegría y el buen humor.

Estoy iniciando una nueva etapa en mi vida al servicio de Schoenstatt,la Iglesia y la Patria en el norte argentino,les pido me acompañen con sus oraciones como yo lo hago con Ustedes en la Misa cotidiana y bendiciendo cada noche a cada uno. María,la fiel aliada,sigue siempre a nuestro lado como Madre y Modelo y desde sus Santuarios nos muestra su cercanía.

Un afectuoso abrazo y FELICES PASCUAS.

P.Guillermo Mario Cassone Pascua 2012

01/04/12

¡Bendito sea Dios!

¡Bendito sea Dios!

Qué natural es esta alabanza, somos el pueblo de Dios y Él es nuestro pastor. En toda vida humana deberíamos, se debería de dar más gracias a Dios: ¡Gracias a Dios!... En verano iremos al norte, Dios mediante. Si Dios quiere. ¡Vaya usted con Dios! ¡Que Dios te bendiga!, sí a ti, que estas leyendo esto, ese es mi deseo: ¡Que Dios te bendiga!

¿De qué crees que está hecha la crisis que tan salvajemente estamos viviendo en todo el mundo? ¿Tan solo de esos banqueros ineptos o aquellos constructores despiadados?... No, no nos engañemos.

Superar la crisis, ¿significa seguir como antes? A ver quién es más ladrón, más sinvergüenza, y aquí entramos todos, y todos los estamentos de nuestra sociedad civil, religiosa, militar... ¿No será la crisis una enfermedad del alma comunitaria, del tanto tienes tanto vales?

Cuando se supere la crisis, ¿habrán desaparecido los paraísos fiscales, la necesidad de valorar el ahorro por encima del consumo?... Posiblemente estábamos viviendo por encima de nuestras posibilidades, pero también muy alejados del alma, alejados de todo lo espiritual, engañados desde nuestra falsa moralidad, de aquella frase: “de mí mando yo”, “de aquí no me mueve ni Dios”. ¡Qué craso error! Qué absurda es entonces la vida del hombre. Por eso Jesús dice: “si estos callan, gritarán las piedras”.

¡Bendito sea Dios! A Dios lo que es de Dios.

En la vida humana hay grandes momentos para la alegría, para el trabajo bien hecho, con ilusión de aportar algo a alguien. También hay ratos para la oración, precisos y de significativa vitalidad para la vida, para no enfermar. Pero también hay ratos dolorosos, mal llamados taxativamente de cruz, porque la Cruz arranca ahí, pero lleva a la salvación eterna, va al más allá. Es decir, es el vehículo, el automóvil, el carro que nos tiene que llevar de nuevo junto al Padre.

¿Te das cuenta que el Señor te necesita a ti mismo? No mires para otro lado, no disimules.

No hay forma de acallarnos: ¡Bendito sea Dios!

24/03/12

SE TRATA DE IR MEJORANDO


Estamos en la última semana de cuaresma, y quizás, con los pies tocando suelo, deberíamos preguntarnos: ¿He cambiado algo en mi vida? ¿La cuaresma me ha servido para algo? ¿He fomentado la oración en mi?

Desde luego, es por medio de la oración, cuando se van a producir esos cambios en mi vida, en mi caridad, en mi amor por todo lo sagrado, en querer saber más de los santos, en aumentar y progresar desde la oración. No hay apostolado, ni misión, que pueda comenzar, si no es desde la oración sincera, de corazón, como dicen algunos.

Jesús nos da un recital de esto mismo, Él, en oración en el monte de los olivos, y después pasa a enseñar, a ayudar a toda la gente que acudía a él. Le presentan una cuestión difícil, y Él, tocando tierra, con los pies puestos sobre la tierra, comprendiendo la situación de todas las personas que sufren y son juzgadas por indiscriminación o por cualquier otro motivo, afirma: “ Quién este libre de pecado, que tire la primera piedra.” ¿Quién está libre de pecado, de error, de algún egoísmo, de soberbia?

Y nadie lanza la piedra, todos nos reconocemos pecadores en algún aspecto. ¿Nadie te ha condenado? Y de nuevo ese amor misericordioso de Dios en su Hijo: “tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.”

Él, tampoco me condena, y diciéndome que viva, que comparta con los míos, me pide que no peque más. Es la solicitud amable, de rogar, de sugerir un cambio, y este tiempo de cuaresma, es un tiempo perfecto, y ¿por qué? Porque toda su pasión, su muerte, es un acto de entrega, para ejemplo de cómo hemos de entender la vida. De cómo debemos y podemos mejorar, modificar actitudes erróneas, de no volver a pecar.


¿La cuaresma, te ha servido para algo, has mejorado...?

“Anda, en adelante no peques más.”

17/03/12

San José,esposo de la Virgen María y padre en adopción de Jesús de Nazaret


San José


Santa Teresa ha sido la que más propagó su devoción, siendo curada por él de una terrible enfermedad que la tenía casi paralizada, enfermedad que ya era considerada incurable. Le rezó con fe a San José y obtuvo de manera maravillosa su curación. En adelante esta santa ya no dejó nunca de recomendar a las gentes que se encomendaran a él. Y repetía: "Otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo". Hacia el final de su vida, la mística fundadora decía: "Durante 40 años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que grandes frutos van a conseguir". Y es de notar que a todos los conventos que fundó Santa Teresa les puso por patrono a San José.

Santa Teresa repetía: "Parece que Jesucristo quiere demostrar que así como San José lo trató tan sumamente bien a El en esta tierra, El le concede ahora en el cielo todo lo que le pida para nosotros. Pido a todos que hagan la prueba y se darán cuenta de cuán ventajoso es ser devotos de este santo Patriarca".

"Yo no conozco persona que le haya rezado con fe y perseverancia a San José, y que no se haya vuelto más virtuosa y más progresista en santidad".

11/03/12

El dinero no lo es todo, el hombre vale más

Tengo un amigo que me dice que lee estos escritos según el título que les doy. Gracias por leerlos. Eres una buenísima persona, siempre lo supe, como sabía que un día encontrarías lo que andabas buscando, que merecías mucho más, y quiero que sepas que cuentas conmigo siempre.

Hoy, este domingo, quizás nos trae la solución a la crisis tan impresionante que vivimos, la lectora del evangelio escogido, y para los que no tengáis en casa este libro lo podéis encontrar en el buscador de Internet escribiendo “San Juan 2, 13-25”. Lo leéis y volvemos a encontrarnos aquí. Si tienes una pequeña Biblia por casa, no te hace falta Internet.

Se acercaba una gran fiesta, como lo pueda ser la nuestra de San José, y Jesús, como uno más, subió a Jerusalén, pero ¿qué se encontró en la ciudad, en el templo? El dinero importaba más que los hombres, los banqueros de aquella época, que hacían su agosto sin escrúpulos, cambiando el dinero romano (dinero que se utilizaba en toda la nación) por el dinero del templo (que sólo se podía utilizar en el interior del templo), cobrando lo que les daba la gana, a la gente pobre. Eran usureros, y Jesús, viendo todo este montaje, dijo que no, y empezó a aguarles la fiesta, tirando los tenderetes por tierra, hundiendo el negocio de esos mercaderes, de la gran banca, de los que han engrosado sus sacas con el ladrillo, de los politiquillos sin honor ni miramientos, y les dice que la Casa de su Padre, el Templo, era un lugar para la oración, y lo han convertido en un mercado. ¿No ocurre hoy lo mismo?

Les dio la solución en tres días, pero ni ellos ni nosotros lo escucharon, porque hablamos, hablaban, lenguajes diferentes. Jesús miraba por el bien de todos, nosotros miramos por nuestro propio bien. Y sobrevino la gran crisis, Jerusalén fue arrollada, no quedó piedra sobre piedra, aunque esto ocurrió unos años después. ¿Qué falló entonces y qué falla ahora?

La vergüenza, la moral, la falta de valores, el engreimiento.

Sin embargo, yo te necesito a ti, al que estás leyendo, y tú, me necesitas a mí. Somos mucho más que dos hombres. Y si no te lo crees, busca en la física cuántica y lo podrás encontrar.

Jesús no protestó de la fiesta, no le molestan las fallas, ni los petardos, lo que le molesta es la hipocresía, la borrachera, la falsedad, el decir una cosa y obrar otra, el abusar de la libertad de las otras personas, el negocio despiadado de sálvese quien pueda. Eso sí que le molesta, creo yo.

Pero en plenas fiestas, como las de San José, la Magdalena... la oración sigue siendo imprescindible, y si tú no lo ves así, mi querido amigo del principio, es imprescindible el buen deseo de todo corazón, pero no nos olvidemos de que Dios “sabe lo que hay dentro de cada hombre”.

Yo no soy quién para criticar, pero sí que reclamo más honestidad y más testimonio de buenas personas. No nos olvidemos que Dios se hace presente en el ser humano. Que nuestro patrón San José te colme de bendiciones.

Gracias y felices fiestas.

03/03/12

¡QUE BIEN SE ESTÁ CONTIGO, SEÑOR JESÚS!

¡Qué bien se está aquí contigo, Señor!

En una travesía fenomenal por los Pirineos, iba marchando un grupo de amigos, dispuestos a subir el monte Aneto por una de sus caras, la que casi todos hemos usado, y hacia el final de la ascensión, hay que subir una pared de piedra, a no ser que te vayas a dar un gran rodeo. No hay problema, puesto que unos escalones de hierro en forma de U, forman una escalera por donde subir. Por ahí se adelanta muchísimo. El único problema es el vértigo, ya que la pared tiene una buena altura, de piedra negra, con mucho componente de granito, ciertamente un mineral muy duro.

¿Qué hacemos ahora?

Igual que en nuestra vida. Cuántas veces se nos complica, por una simple discusión, por no querer perder la razón, o por un problema mayor, de más gravedad, como la muerte de ese hermano que durmiendo respiró un gas venenoso. Así como suena, en la vida se nos cruzan problemillas y problemas muy gordos; es la vida, el ir caminando hacía la Jerusalén Gloriosa.

¿Cómo poder soportar? ¿Cómo resistir todo esto? ¿Cómo gozar de tu gloria, Señor, aquí y ahora?

Si respondo yo, sólo puedo decir que con la oración, estando en oración, y la gracia de vivir ese momento se nos dará, pudiendo decir como Cefas (Pedro), ¡Qué bien se está aquí Señor!

Y Cefas es piedra, como la piedra negra granítica, como la piedra negra volcánica del Lago Tiberiades. Por eso le dijo a Pedro, sobre esta Piedra (Cefas) edificaré mi Iglesia. Jesús funda la Iglesia en Pedro, y no es una casualidad por tanto que Pedro dijera lo ya conocido de qué bien se está aquí. ¡Por supuesto Pedro hace esta afirmación en el monte Tabor! Cerca de Nazaret, pero ya de camino, el que ellos usaban, hacia Jerusalén.

¿Cómo subir al monte Tabor ahora, aquí?

Más de lo mismo. Si respondo yo, sólo se puede con la oración, la cual del mismo modo, es ya una gracia. Entrando sin prisas en la Capilla del Señor, y allí, con Él, hacer oración. Si puedes escoge una capilla donde esté el Señor Expuesto, como la de mis Hermanas Clarisas, en la calle Puridad de Valencia.

Y estando en oración repasamos la ley, los profetas y llegamos a la plenitud, por medio de Nuestro Señor Jesús, y Él nos enseña con su Palabra y su ejemplo, con sus dichos y hechos, con verdadera autoridad, verdadero Evangelio, nos marca el camino, y nos da fuerzas para seguir. Para que esas dificultades, cuando lleguen, no sean un freno, ya que siempre nos da de más para poder aguantar, pero en el momento justo, no antes. Para ello necesitamos confiar plenamente en Él, en su providencia de Papá, ese Papá que tanto nos ama. No hagamos previsiones, sino dejémonos en sus brazos. En el momento justo.

Y siempre desde la oración. Sin ella, nada de nada.

¿Cómo vas de oración? ¿Cómo vas de Paz?

25/02/12

NUEVA OPORTUNIDAD

¿Qué es el miércoles de ceniza? Contesto tu pregunta, y aprovecho la ocasión para publicarla en el blog.
En esencia es una nueva oportunidad para intentar superar tantos problemas como tenemos, con nosotros mismos y con los otros semejantes a nosotros.

¿Qué puedo superar?

Mis miedos a no caer bien a mis compañeros, a dejar mi lengua quieta, sin criticar a todo viviente, empezando por mi amiga que quedó embarazada de un corner.

Es una ocasión única para elevarme como persona, cuidando a mis mayores, practicando la oración, escuchando la Palabra de Dios, como si de verdad estuviera escrita para mí. Participando en los sacramentos que la Iglesia me pone para conseguirlo con más facilidad.

Tengo que repensar en esa escala de valores, para equilibrarme como persona que soy, renunciar a lo que no me ayuda, y quedarme con tiempo para lo importante.

Si tu vida está un poco acelerada, es un buen tiempo para reflexionar y tomar cartas en el asunto. Te podría recomendar algún libro bueno para tu salud de santidad, pero igual me tachan de publicista.

Hay un obispo vietnamita, que estuvo en prisión por serlo, que realizó los ejercicios espirituales en el 2000 para la Curia Romana, y de ahí salió un libro. Una maravilla. Son capítulos cortos y se pueden ir leyendo poco a poco. Y desde luego en estos cuarenta días hay tiempo suficiente para finalizarlo.
Pero no dejes pasar esta ocasión por nada del mundo, no vaya a ser que luego no hayas hecho nada, y otro año perdido.

¡Haz algo, propóntelo, y lo conseguirás!

Vívelo dentro de la Iglesia, aunque oigas que éste y aquél... no te preocupes, en todos los tiempos han hablado algunos choricillos, pero junto a estos han estado verdaderos santos. En la Iglesia somos de carne y hueso, y nos equivocamos, por eso necesitamos estos tiempos de reflexión y replanteamientos.

Si apagas la televisión tendrás mucho tiempo, y es gratis.

¡Perdóname si en algo te he molestado, Padre!

19/02/12

Por ser más...¿Te cres más rico?

Recuerdo como desde hace algún tiempo, un viejo amigo me decía: ¿quieres conocer a alguien muy feliz? Por supuesto, y ojalá nos contagie.

Y allí que nos fuimos. Era una vieja casa, con aspecto de abandonada, que en otro tiempo debió ser una magnífica casa de campo. Conforme nos acercábamos más, se veía claramente lo descuidada que estaba, pero no perdía ni belleza ni dignidad. La puerta estaba abierta, y entramos llamando:

- ¿Manuel?
- Sí, pasar que estoy en el comedor.

Menuda estancia aquella, era una sala rectangular llena de estanterías donde se amontonaban libros cubiertos por el polvo, muchos enseres que evidenciaban una vida pasada intensa.

- ¿Vives sólo?
- Depende – respondió Manuel-. ¿Te refieres a mi familia?
- Sí, por supuesto.
- Entonces sí que vivo sólo. Pero te tengo que explicar que jamás estoy solo. – Y guardó silencio.- Siempre tengo la compañía de un buen amigo, el mejor, y todo lo que necesito me lo proporciona, incluso diría que más.

No comprendía, pero lo cierto es que él estaba en un nivel diferente al mío, no me valoraba por lo que pudiera tener en este mundo, y como si estuviera leyendo mis pensamientos me dijo:

- ¿Acaso crees que vivo en otro mundo, que me he vuelto loco? No contestes, así es. Vivo en otro mundo, donde la alegría y la paz no me faltan jamás. ¿Tú también las tienes?

Y era cierto, vivía en otro mundo. Nos sentamos allí y mi amigo le dio algunas cosas de comida que le había encargado. Yo no se como, pero me dormí. Al despertar me dijo:

- Cuando quieras vuelve, porque tú necesitas más de mi mundo que yo del tuyo.

De nuevo era verdad. En mi mundo había que sonreír por compromiso. En una palabra, ser un pelota. Que nadie hablara mal de ti, aunque hubiera que falsear la realidad. El coche, cambiarlo por otro, aún cuando éste estaba perfecto, pero lo exigía el guión de lo mundano. Y así con otras muchas cosas, y todo ello viviendo una vida llena de estrés y de situaciones absurdas. Y pensándolo bien le respondí:

- Así es Manuel, yo vivo en un mundo diferente al tuyo, pero ese mundo me asfixia y me llena de tristezas. A ti en cambio te veo feliz. ¿Haces algo más para ello?
- Sí, rezar; ves, ahora estaba con el rosario, hace muy pocos días celebrábamos a la Virgen, desde Lourdes, y allí, ella, nos pidió rezar el rosario por la conversión, ese tiempo que el miércoles comienza con la ceniza y toda la cuaresma.
- ¿Qué significa la ceniza?
- Lo que eres, lo que un día serás, por eso hay que rezar, porque nadie sabe cuando será ese día. ¡Ven otro día y charlaremos más!
- ¿Me enseñarás a rezar el rosario?
- Claro que si, es lo más fácil del mundo.

Así acabó esta primera visita, y salí de allí mucho mejor que había entrado. Ahora al menos no tenía prisa, tenía paz, y veía todo desde otro punto de vista.

Y es que caminando junto al Señor, no te falta de nada, pero sobre todo la alegría y la paz van contigo a todas partes. Cada vez que tú, que yo, hacemos algo por alguien, es el mismo Jesús quién actúa, tanto en él, como en ti y en mi.

Nuestra Señora de Lourdes, acuérdate de todos los que viven en tristeza.
Ruega por nosotros.

11/02/12

LOURDES


De noche, es de noche, una preciosa noche de primavera, fresquita y con una brisa que revolotea sobre nosotros, acariciando nuestros rostros.

Miro, y no veo nada, pero es igual. No comprendo nada, no importa, allí estoy, que mas da, quieto, estoy quieto.

De noche. Reina el silencio profundo, al mirar el cielo una gran multitud de pequeñitas estrellas bailan una danza de paz. Todas ellas están serenas y alegres.

¡Qué bien se esta aquí! ¡Qué fácil es estar!

Y la noche sigue su curso, va avanzando, como lo hace un susurro a mi espalda, ese río que transcurre dócil y manso, el Gave.
Allí estoy, aquí estoy, transportado, en silencio, mirando en paz, cuando de pronto: te hablo, y tú me respondes. ¡Qué maravilla! Pero, ¿qué ha ocurrido?

De noche vi yo la Luz, en Lourdes, y santa Bernardita, por allí, discreta, sin hacer ningún ruido.

Las aguas brotaron hace 150 años y hoy en día lo siguen haciendo para nuestro bien. Y de mi corazón hiciste brotar ese Amor, que hoy es mas y más grande, ese Amor de profunda amistad y respeto. Allí me llenaste de alegría que poco a poco se ha ido convirtiendo en Felicidad.

¡Madre, gracias, por escucharme y responderme!

Gracias Señor Jesús, por darnos a esta Madre, tu Madre, Santa María.

¿Has estado en Lourdes? A que estas esperando.

Hoy fiesta de la Virgen de Lourdes

Mi conversión ocurrió en Lourdes, de la mano de la Virgen María, conocí al Señor, y en eso estoy, estamos. Gracias











Gracias Madre por darme todo lo que me has dado.
Todo ocurrió una noche, como lo cuento en los libros, allí, en la gruta hiciste un gran milagro para mi Vida. Te conocí, te hablé, y me respondiste. GRACIAS

05/02/12

¡Qué bien se está contigo. señor Jesús!

¡Qué bien se está aquí contigo, Señor!

En una travesía fenomenal por los Pirineos, iba marchando un grupo de amigos, dispuestos a subir el monte Aneto por una de sus caras, la que casi todos hemos usado, y hacia el final de la ascensión, hay que subir una pared de piedra, a no ser que te vayas a dar un gran rodeo. No hay problema, puesto que unos escalones de hierro en forma de U, forman una escalera por donde subir. Por ahí se adelanta muchísimo. El único problema es el vértigo, ya que la pared tiene una buena altura, de piedra negra, con mucho componente de granito, ciertamente un mineral muy duro.

¿Qué hacemos ahora?

Igual que en nuestra vida. Cuántas veces se nos complica, por una simple discusión, por no querer perder la razón, o por un problema mayor, de más gravedad, como la muerte de ese hermano que durmiendo respiró un gas venenoso. Así como suena, en la vida se nos cruzan problemillas y problemas muy gordos; es la vida, el ir caminando hacía la Jerusalén Gloriosa.

¿Cómo poder soportar? ¿Cómo resistir todo esto? ¿Cómo gozar de tu gloria, Señor, aquí y ahora?

Si respondo yo, sólo puedo decir que con la oración, estando en oración, y la gracia de vivir ese momento se nos dará, pudiendo decir como Cefas (Pedro), ¡Qué bien se está aquí Señor!

Y Cefas es piedra, como la piedra negra granítica, como la piedra negra volcánica del Lago Tiberiades. Por eso le dijo a Pedro, sobre esta Piedra (Cefas) edificaré mi Iglesia. Jesús funda la Iglesia en Pedro, y no es una casualidad por tanto que Pedro dijera lo ya conocido de qué bien se está aquí. ¡Por supuesto Pedro hace esta afirmación en el monte Tabor! Cerca de Nazaret, pero ya de camino, el que ellos usaban, hacia Jerusalén.

¿Cómo subir al monte Tabor ahora, aquí?

Más de lo mismo. Si respondo yo, sólo se puede con la oración, la cual del mismo modo, es ya una gracia. Entrando sin prisas en la Capilla del Señor, y allí, con Él, hacer oración. Si puedes escoge una capilla donde esté el Señor Expuesto, como la de mis Hermanas Clarisas, en la calle Puridad de Valencia.

Y estando en oración repasamos la ley, los profetas y llegamos a la plenitud, por medio de Nuestro Señor Jesús, y Él nos enseña con su Palabra y su ejemplo, con sus dichos y hechos, con verdadera autoridad, verdadero Evangelio, nos marca el camino, y nos da fuerzas para seguir. Para que esas dificultades, cuando lleguen, no sean un freno, ya que siempre nos da de más para poder aguantar, pero en el momento justo, no antes. Para ello necesitamos confiar plenamente en Él, en su providencia de Papá, ese Papá que tanto nos ama. No hagamos previsiones, sino dejémonos en sus brazos. En el momento justo.

Y siempre desde la oración. Sin ella, nada de nada.

¿Cómo vas de oración? ¿Cómo vas de Paz?

28/01/12

Todos tenemos una Misión

Toda esta semana, Jesús, se la ha pasado por Galilea, predicando la buena noticia, la salvación para todos los hombres, y esto nos trae ecos de la Navidad, nos recuerda a aquellos pastores, que éramos nosotros, y a los cuales el Ángel les dijo lo que estaba pasando más arriba: “Un Salvador os ha nacido”.

Y seguimos igual, ahora nos llama para ser discípulos suyos, para predicar, y aquí viene lo bueno, atiende y verás, no solo se refiere de “boquilla”, que hablemos de esto o de aquello, que en verdad es importante, sino que nos pide hechos, como aquel buen samaritano que recogió al enfermo del camino, y lo llevó a una posada, hasta que se repusiera de todas sus dolencias.

Da la impresión que lo de la llamada solo es para unos pocos elegidos, curas, monjas... y aquí está la diferencia. Jesús salva a todos, porque a todos nos está llamando, de una forma o de otra. Para cada uno de nosotros tiene preparada una misión, y todas ellas son importantes. En la sociedad hay muchas funciones, y dentro de nuestros trabajos, podemos tener un comportamiento u otro, dependiendo de nosotros, tan solo de nosotros, el que seamos seguidores, el que seamos sus alumnos, sus discípulos, y también dependerá de nosotros que hagamos sus obras, sus curaciones, y todo por el amor y entrega que pongamos en las tareas.

Decir “Señor, Señor”, no vale de nada, si no actuamos como se espera de nosotros, aún a pesar de nuestras limitaciones, de nuestras debilidades. Todos somos llamados a servir, y servir, lo podemos considerar como algo así, que los demás siempre tienen la razón, pensando que esos “los demás” son de nuestra familia , y nos desviviremos por actuar correctamente, para ayudarles en todo.

¿Y esto cómo se traduce? Sencillo: ¿eres conductor de autobús? Pon todo tu empeño en hacerlo perfecta y suavemente, para que nadie se maree. Para que nadie pueda perder la “tranquilidad” en el viaje.

¿Trabajas en una oficina cara al público? Piensa que cada uno de los que atiendes es tu mejor amigo. Y así se hará realidad aquello de: “lo que hagáis a estos mis pequeños, a mí me lo estáis haciendo”.

¿Eres sacerdote? No digas que ya no puedes más, no digas que estás cansado. A ti te han dado mucho, y mucho es lo que tienes que repartir, servir.

Siempre debemos actuar todos dando este ejemplo, y al mismo tiempo preguntándonos: ¿Cómo me gustaría a mí que me trataran? Hemos de procurar, hemos de aprender, a no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros.

Posiblemente me he alejado del tema, pero recuerda, recordemos, que estamos hechos para servir a los demás, a ser más humanos, y siendo más humanos, ayudando a todos, ya estamos diciendo: “¡Señor, Señor!”

Perdóname este último apunte: ¿A quién sirves tú? ¿Cuál es tu misión? Piénsalo y verás qué bien te encuentras, cuando sepas tu respuesta.


PD.: ¡Necesito de vuestra oración! Gracias.

22/01/12

La Petición y la Realización

Hoy en esta festividad tan bonita de San Antonio Abad, gran santo, a quién su obispo mismo le adjudicó muchos milagros. Por su simpatía y empatía, todos los animales lo respetaban. Realmente un gran santo donde los haya. ¿Se nota mucho que és mi santo?

Al margen de ésto, hoy, día en que el agua es transformada en vino, y además en un vino excelente, mejor que el anterior. Nos da pie a pensar que el segundo vino es el nuevo testamento, los dichos y hechos de Jesús. Las tinajas que eran de piedra, nos recuerdan posiblemente, las tablas de Moisés, el antiguo testamento, por lo de que fueron escritas sobre dos piedras.

Resulta también muy significativo que el milagro, el signo, como San Juan lo llama, el primero de los siete que hace, lo realizara Jesús de Nazaret, y sin embargo felicitan al novio, igual los más expertos vean en esta boda la unión de Dios, el novio, con su pueblo, su comunidad, su iglesia...

Pero tranquilos, yo no estoy preparado para hablar de todo esto, me quedo con las cosas más sencillas, como por ejemplo: "por amor...la salvación de Dios a su pueblo (todos nosotros) ... veremos la salvación como una antorcha que llamea, al igual que ocurre en los juegos olímpicos". Y para ello, nada mejor que este estracto del salmo:

Cantad al Señor, toda la Tierra;
Cantad al Señor, bendecid su nombre.
Proclamad día tras día,
sus maravillas a todas las naciones.

Ésta es mi realidad, dar gracias una y mil veces por todo al Señor Jesús, y pedirle mucho por todos nosotros, por los enfermos, por tantos hombres que no tienen la dicha de conocerlo. Por ponernos como ejemplo de todo a la Madre misma, maestra de oración, maestra de súplica, "haced todo lo que Él os diga", y Ella siempre pendiente de mis necesidades, y de las tuyas, y las de todos, porque en la boda pidió el vino, o lo que es lo mismo, la alegría, para todos los comensales, para todos los que estaban invitados. Y es que nosotros todos, estamos invitados a la salvación, a lograr la santidad, como ese gran santo, San Antonio Abad, que lo dejó todo y se puso al servicio del Señor, con un don muy especial desde el inicio, el deseo de la oración, pero vemos, como hacia el final de su vida, tenía otros muchos dones.

Pero hoy me encanta la Fe, sobre todo destaco la Fe de la Virgen María, ver como ella misma pide a su Hijo, sabiendo que Él lo va a realizar. No duda ni por un momento. ¡Menuda madre nos ha dado el Señor Jesús! Por eso le pido a la Virgen que me de Fe, de esa que ella tiene, y que me ayude en todas mis necesidades, y cuando digo "mis" digo "nuestras". ¿Por qué? Sencillo, porque todos somos hijos de Dios, y todos obramos todo en todos, por la acción del único Espíritu Santo.

¡Cuántas desgracias pasan en el mundo! Pidamos, con el rosario en la mano, y en el corazón, por todos ellos, para que la misericordia de la Madre nos haga más hermanos a todos. Todos somos hijos de un mismo y único Dios.

¡Felicidades a todos los Antonios, a los de San Antonio Abad!