3/3/13

LO IMPORTANTE ES SER

El hombre es importante por lo que es, no por lo que tiene. Vemos llorar con amargura a todos por igual cuando la desgracia los golpea. El que es y el que tiene, como digo, parecen juntarse, unirse en el sufrimiento. ¿Qué te pasa, por qué estás aquí? Y el otro responde, pero acaba diciendo lo mismo, y tú, ¿Por qué estás en la salita del hospital, a quién tienes dentro? Ambos sienten del mismo modo, “es mi hijo”, “es mi padre”, y se debaten entre la vida y la muerte.

La felicidad nos la da el ser, el tener se puede acabar, y de hecho, cuando ya lo tienes, ¿qué hacer ahora? Hay que pensar en algo nuevo para tener. Pero al mismo tiempo qué triste es cuando te falta lo sustancial.

Por eso el Espíritu empujó a Jesús al desierto, donde no se puede tener nada, donde todo equipaje acaba siendo pesado y molesto. En el desierto, que es una imagen, más que una pura realidad, en lo hondo de cada uno, lo que cuenta es lo que soy, no lo que tengo.

Lo que cuenta es un buen marido, una buena mujer, y unos hijos que escuchen a sus padres.

En el desierto tengo que aprender que gracias a las tentaciones, a los dolores, a las privaciones, subo en mi yo personal-espiritual, puedo unirme más a Cristo, y si Él quiere, me irá dando más gracia para seguirlo.

Dios mismo, Jesús, nos enseña con su ejemplo a vivir entre alimañas, pero confiando en que los mismos ángeles nos servirán.

Dios le dijo a Noé, y a sus hijos, o sea, a todos nosotros, a los que ahora viven en la tierra, que hacía un pacto con nosotros, para ayudarnos y acompañarnos en todo momento.

Y hoy proclamamos: “Se ha cumplido el plazo”, hay que actuar, no sirven las medias tintas, ser católico sin un compromiso creo que es ser muy poco. Ser cristiano, eludiendo la responsabilidad que libremente tenemos, quizás nos hace ser “no-cristianos”. Hay que vivir de verdad, dando ejemplo, porque el Reino ya está aquí, y toca convertirse, arrepentirse de todo lo que no me gusta de lo que he hecho y pensado. Hay que vivir el Evangelio, y ¿quién es el Evangelio?, ni más, ¡ni menos!, que Jesucristo.

Se ha cumplido el plazo, ha llegado el momento de actuar desde el corazón, creyendo que todos los que vivimos ahora en la tierra somos hermanos, y quien esté libre de toda culpa-pecado, que tire la primera piedra.

Gracias, Señor Jesús, por tu Gloria.

24/2/13

¡QUÉ BIEN SE ESTÁ CONTIGO,SEÑOR JESÚS!

¡Qué bien se está contigo, Señor Jesús!

¡Qué bien se está aquí contigo, Señor!

En una travesía fenomenal por los Pirineos, iba marchando un grupo de amigos, dispuestos a subir el monte Aneto por una de sus caras, la que casi todos hemos usado, y hacia el final de la ascensión, hay que subir una pared de piedra, a no ser que te vayas a dar un gran rodeo. No hay problema, puesto que unos escalones de hierro en forma de U, forman una escalera por donde subir. Por ahí se adelanta muchísimo. El único problema es el vértigo, ya que la pared tiene una buena altura, de piedra negra, con mucho componente de granito, ciertamente un mineral muy duro.

¿Qué hacemos ahora?

Igual que en nuestra vida. Cuántas veces se nos complica, por una simple discusión, por no querer perder la razón, o por un problema mayor, de más gravedad, como la muerte de ese hermano que durmiendo respiró un gas venenoso. Así como suena, en la vida se nos cruzan problemillas y problemas muy gordos; es la vida, el ir caminando hacía la Jerusalén Gloriosa.

¿Cómo poder soportar? ¿Cómo resistir todo esto? ¿Cómo gozar de tu gloria, Señor, aquí y ahora?

Si respondo yo, sólo puedo decir que con la oración, estando en oración, y la gracia de vivir ese momento se nos dará, pudiendo decir como Cefas (Pedro), ¡Qué bien se está aquí Señor!

Y Cefas es piedra, como la piedra negra granítica, como la piedra negra volcánica del Lago Tiberiades. Por eso le dijo a Pedro, sobre esta Piedra (Cefas) edificaré mi Iglesia. Jesús funda la Iglesia en Pedro, y no es una casualidad por tanto que Pedro dijera lo ya conocido de qué bien se está aquí. ¡Por supuesto Pedro hace esta afirmación en el monte Tabor! Cerca de Nazaret, pero ya de camino, el que ellos usaban, hacia Jerusalén.

¿Cómo subir al monte Tabor ahora, aquí?

Más de lo mismo. Si respondo yo, sólo se puede con la oración, la cual del mismo modo, es ya una gracia. Entrando sin prisas en la Capilla del Señor, y allí, con Él, hacer oración. Si puedes escoge una capilla donde esté el Señor Expuesto, como la de mis Hermanas Clarisas, en la calle Puridad de Valencia.

Y estando en oración repasamos la ley, los profetas y llegamos a la plenitud, por medio de Nuestro Señor Jesús, y Él nos enseña con su Palabra y su ejemplo, con sus dichos y hechos, con verdadera autoridad, verdadero Evangelio, nos marca el camino, y nos da fuerzas para seguir. Para que esas dificultades, cuando lleguen, no sean un freno, ya que siempre nos da de más para poder aguantar, pero en el momento justo, no antes. Para ello necesitamos confiar plenamente en Él, en su providencia de Papá, ese Papá que tanto nos ama. No hagamos previsiones, sino dejémonos en sus brazos. En el momento justo.

Y siempre desde la oración. Sin ella, nada de nada.

¿Cómo vas de oración? ¿Cómo vas de Paz?

17/2/13

TIEMPO DE CUARESMA


Jesús, “te veo abrazar con inmenso anhelo esa cruz,
que proclama en voz alta
la misericordia divina”
(H. El Padre, nº 252)


El llamado “Miércoles de ceniza” ha dado inicio a lo que la Iglesia denomina “tiempo de Cuaresma”. Tradicionalmente la Cuaresma ha sido definida como “un tiempo de penitencia y conversión”, lo es. De las dos palabras la primera es la que, de alguna manera, causa “escozor” interior. ¡Penitencia! En general esta palabra ha tenido un acento “negativo” que se identifica con: renuncias, sacrificios, negaciones… Es una pena si interpretáramos así esta palabra tan cargada de amor, de esperanza y por eso de misericordia.

La “penitencia” cuaresmal antes que poner el acento sobre lo que hemos de sacrificar, lo pone sobre lo que estamos llamados a alcanzar, es decir: “esfuerzo para”. El escalador lo primero que hace es poner su mirada en la cima, en la meta que es desafío y sueño. La cima ejerce sobre el escalador una particular fascinación y es justamente esto lo que moviliza todas sus fuerzas creadoras. Una vez puesta la mirada en la cima y tomada la decisión de alcanzarla, el escalador comienza a preparar la trepada. Se ejercita físicamente, toma vitaminas extras, hace la lista de los elementos que va a necesitar y el día determinado comienza el ascenso. No se si todos leyeron la noticia aparecida en los medios, en la que se contaba que un andinista escaló el monte Aconcagua (algo más de 7.000 metros), el pico más alto de la Cordillera de los Andes, en solitario y en 34 horas, a partir del último campamento base. ¡Todo un record! Lo que no señalaban los medios es toda la preparación que realizó el escalador. Horas y horas, días y días de ejercicios físicos, disciplina férrea, renuncias a trasnochar, a comidas y bebidas contraindicadas, etc. La meta, tocar la cima, mereció, para este joven, todo sacrificio, toda renuncia, Todo “merecía la pena” si podía realizar el sueño: tocar la cima del Aconcagua y batir el tiempo record de escalada. ¡Lo logró!

¿Cuál fue su “genialidad”, como diría el Padre Kentenich?, que no partió de lo que debía sacrificar sino de lo que quería alcanzar. Sería tonto poner el carro delante del caballo, sin embargo es lo que muchos bautizados hacemos cuando en este tiempo de Cuaresma nos fijamos más en el sacrificio, las renuncias y penitencias, y no en la meta que se pretende alcanzar. Esta meta es ir a más, ser más. ¿Ser más qué? Más como Jesús nos señala en el Evangelio del reino.

Es interesante señalar que, en su divina pedagogía, Jesús utiliza con frecuencia una comparación muy luminosa: “No seáis como los paganos”. No hace un juicio sobre el pagano, sino que apunta a la conducta diferente entre quienes no creen y los que sí creen en Dios. La Cuaresma es, justamente, un tiempo para despegarnos de las “conductas paganas” -la mayoría inconscientes- que todos tenemos, para ir hacia la “conducta cristiana”. ¿En qué consiste esta conducta cristiana? En ir asumiendo más y más el comportamiento de Jesús, nuestro Señor y Maestro. Él es quien nos invita: “venid a mí”, “aprended de mí”. Quizás sea bueno señalar un campo para ejercer esta “conducta cristiana”: el de la convivencia con quienes nos rodean, sea en la familia o en el ámbito del trabajo, como también en el comportamiento como ciudadanos.

Jesús da una “regla de oro”: “Traten a los demás como quisierais que los demás os traten a vosotros”. Se trata de una propuesta positiva y de alto contenido evangélico. Hoy constatamos un deterioro inmenso en el trato social. “La calle está cada vez más dura, más peligrosa”, señalaba un artículo periodístico días pasados. No es la calle la que está dura o peligrosa, es el hombre el que se constituyó en duro y peligroso. ¡He aquí el punto! Conocida es la frase que repetía nuestro Fundador: “Cuando el hombre se aleja de Dios, primero se embrutece y después se bestializa”. Esto es, cuando el hombre -creado a imagen de Dios- se aleja de su modelo se desfigura, se afea y su conducta deja de ser plenamente humana para asumir rasgos de brutalidad.

Si Jesús y su Mensaje nos fascinan, debiéramos buscar a lo largo de este tiempo de gracia, tiempos para estar con Él, junto a Él, aprendiendo de Él. Una vez más señalo a quien nos puede conducir “a la hondura de Cristo”: ¡María! Ella fue su primera y aventajada discípula. En sus conductas irradia el ser y hacer cristiano, lo que “recibió hambrienta y fervorosa” de Jesús. Sin duda que nuestro crecimiento interior, el escalar las alturas, exige esfuerzo y opción de nuestra parte, pero también es cierto que en el ir hacia la cima elegida no estamos solos: María, nuestra Aliada, está con nosotros y en nosotros, está como Maestra y Educadora en el camino del “amor más grande”. Y Jesús es taxativo: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”, a lo que hay que agregar que, nadie tiene amor más grande que el que da la vida y da vida a quien o quiénes no le resultan simpáticos, ni agradables. Si “Dios nos amó primero”, como escribe San Juan, nosotros también, antes que exigir, estamos llamados a ejercer la primacía del amor. Un amor que da sin esperar nada del otro, pero si el otro llegara a crecer por el amor recibido… ¡qué alegría y que paz en nosotros! ¡Sabremos que somos y actuamos como “imágenes de Dios”.

¿La meta de esta Cuaresma?, ¡configurarnos más con el modelo!, y vivir lo que somos en la convivencia de cada día. ¡Qué hermosa y noble cima es poder elevar la atmósfera de alegría, amor y paz en nuestro entorno!

Desde el Santuario “Sión del Padre”, les envío un cordial saludo y el deseo de una Cuaresma aprovechada en el amor, para que la Pascua sea de gloria. ¡Que así sea!

Que Dios les muestre su rostro y les bendiga:

P. Alberto E. Eronti

10/2/13

11 de febrero Nuestra Señora de Lourdes

Lourdes


De noche, es de noche, una preciosa noche de primavera, fresquita y con una brisa que revolotea sobre nosotros, acariciando nuestros rostros.

Miro, y no veo nada, pero es igual. No comprendo nada, no importa, allí estoy, que mas da, quieto, estoy quieto.

De noche. Reina el silencio profundo, al mirar el cielo una gran multitud de pequeñitas estrellas bailan una danza de paz. Todas ellas están serenas y alegres.

¡Qué bien se esta aquí! ¡Qué fácil es estar!

Y la noche sigue su curso, va avanzando, como lo hace un susurro a mi espalda, ese río que transcurre dócil y manso, el Gave.
Allí estoy, aquí estoy, transportado, en silencio, mirando en paz, cuando de pronto: te hablo, y tú me respondes. ¡Qué maravilla! Pero, ¿qué ha ocurrido?

De noche vi yo la Luz, en Lourdes, y santa Bernardita, por allí, discreta, sin hacer ningún ruido.

Las aguas brotaron hace 150 años y hoy en día lo siguen haciendo para nuestro bien. Y de mi corazón hiciste brotar ese Amor, que hoy es mas y más grande, ese Amor de profunda amistad y respeto. Allí me llenaste de alegría que poco a poco se ha ido convirtiendo en Felicidad.

¡Madre, gracias, por escucharme y responderme!

Gracias Señor Jesús, por darnos a esta Madre, tu Madre, Santa María.

¿Has estado en Lourdes? A que estas esperando

3/2/13

¡QUÉ FELICIDAD! primer capítulo de Antonio Escobedo

15
De nuevo viajamos a Lourdes
Mi querido Alberto, me tienes en la sequía, desde
hace tiempo no sé nada de ti, mientras tanto yo sigo
aquí, como siempre, viviendo la vida con intensidad.
A diario.
Tras las cartas que escribí en el libro ¡Qué alegría!,
donde contaba todos los cambios, esos cambios tan
enormes en mi vida, y, al mismo tiempo tan suaves,
como si nada pasase, de un modo tan natural que no
me daba cuenta de ellos, hasta transcurrido un tiempo
después, llega hoy este otro libro: ¡Qué felicidad!
Ahora me piden que conteste a algunas preguntas
que me formulan, y que además, ya me anuncian que
queman.
Mi alma se ha ido llenando de esa alegría absoluta
que sólo en Dios es posible hallar. Tras la alegría llega
la felicidad, ya que siempre, siempre la felicidad viene
precedida de la gran alegría, como los rayos del sol
vienen precedidos por la aurora.
La luz viene tras esa primera claridad, que se antepone
al día. Y así vino Jesús por María, la Luz y la Aurora.

26/1/13

ÉL-TÚ-TESTIMONIO

Anoche una persona me contaba cómo su padre estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital, por un problema grave de corazón. Es la hija mediana de tres hermanos. Casi llorando, me lo relataba.

La escuché con gran dolor, son todos conocidos míos, al finalizar ella, le pregunté: ¿Cómo se llama él? Rafael es su nombre. Bien, le dije, desde hoy yo rezaré por él. Me miró con unos ojos que desbordaban alegría. Gracias, me dijo. Gracias a ti, es un gran don poder rezar por él. Se me abrazó, y me volvió a dar las gracias, con un profundo sentimiento.

Se marchó y yo seguí haciendo lo mío.

Así creo que actúa Jesús, por medio de alguien. Él se hace presente en una conversación, en una situación, en una enfermedad. Él se interesa por todo lo nuestro, y estoy seguro de que en más ocasiones se hace evidente su presencia, pero la hiperactividad nuestra no nos deja verlo más.

Hoy creo que, como siempre, en todos los tiempos, pero hoy, como digo, es necesario dar ese testimonio de lo que somos, sin miedo a equivocarnos, al qué dirán, a cómo lo podré hacer posible. Es la única manera efectiva de mostrarlo, no hay que demostrarlo, al menos yo no siento eso, pero sí el decir: “Ahí está”, como Juan lo hizo en ese río que tantas revueltas ha visto ya, en el Jordán: “Éste es el Cordero de Dios”. Juan lo señaló, lo mostró, e inmediatamente dos de sus discípulos, ávidos de la presencia de Dios, salieron tras él.

Al momento, el Señor les pregunta: “¿Qué buscáis?” y ellos responden, “¿Dónde vives?”. Qué importante es ese Vivir, el cómo nosotros vivamos. Y luego, me encanta cómo uno tras otro, van saliendo seguidores de Jesús. Cada uno, va añadiendo algo en su propio testimonio de fe: “Hemos encontrado al Mesías.”

Qué fuerza tan extraordinaria es dejarse mover por Jesús, sin casi esfuerzo, das testimonio, y sin saber cómo, Él empieza a actuar en ti. Pero sólo si yo soy poco, si me dejo, sabiendo que Él es el importante, y yo, tú, somos los mecanismos, los muelles que dan movimiento a todo un sistema tan perfecto, tan original, que no hay forma de alcanzarlo, ni estudiarlo, ni copiarlo.

Y luego, para colmo de los colmos, cómo Él te reconoce y te llama por tu nombre: Alberto, Antonio, José, Pedro, Carmen, Cefas, Fernando... a cada uno nos conoce por nuestro nombre, de modo personal.

Y la Gloria, la vemos alas cuatro, como cuenta el evangelista, ¿prisas? Él no tiene ninguna, Él va quieto, te llama y te llama, una, dos, tres veces... esperando nuestra respuesta, pero claro, a veces la hiperactividad no nos deja oír, por eso a Samuel lo llamó de noche, cerca del Arca.

Qué bueno es dar testimonio de Él, ero para hacerlo hay que recargar las pilas, sean alcalinas o sencillas, hay que ir a la capilla del Sagrario a callar, a hablar, a escuchar, a reponer fueras espirituales, porque para dar hay que tener. Para amar a otros hay que sentirse amados por Él.

Hay que vivir su experiencia, y luego sembrar donde sea, Él acabará el trabajo. Seguro.

¡Qué importante es el testimonio en estos tiempos! ¿No crees?

19/1/13

PRÓLOGO DEL LIBRO "QUÉ FELICIDAD" DE ANTONIO ESCOBEDO



Con su estilo sencillo y fácil, nuestro autor transmite
su alegría, su felicidad. Vive la vida, y la suya, como
un fruto de un designio divino, no del azar ni de la casualidad.
Considera que practicar la justicia es lo más
gratificante, lo más razonable. Y exclama: “Mi teoría es
prácticamente mi vida, lo que vivo”. Y por la ventanilla
de sus dos ojos, contempla y admira absorto tanta belleza
como el Creador ha derramado en sus criaturas.
Así se ha transformado el autor en pregonero de ese
Dios... “que lo mejor que nos desea es la felicidad”.
En estos relatos tendrás noticia de su numerosa familia:
cuatro hijos les ha dado Dios. ¿Has leído lo que le
dice a su esposa en la dedicatoria de este libro?
Querido lector: ¿Verdad que no hay rosas sin espinas?
Te adelanto unas palabras de otro gran relato: “El
sufrimiento es necesario: es oración”. Ante un brutal
dolor que le acompaña con una angustia de muerte,
me comenta: “El Señor me ha regalado una partícula
de su Gloria... Cuando yo lo ofrezco, ya no son dolores,
sino oración”.
Perdona que te haya adelantado un poco de la vida
de... ¿un místico en acción? ¡También conoce el humor!
“No puedes cultivar un melón, si antes no has plantado
la mata, la madre, de donde saldrá no sólo un melón,
sino muchos más. De manera que, ¡no seas melón! No
te lo tomes a mal. Es una broma”.
Deseo que goces de tan integrada humanidad.
P. Germán Llorca Suñer, sacerdote claretiano

13/1/13

EL BAUTISMO DE JESÚS

El bautismo de Jesús

Hoy celebramos en todo el mundo católico, el bautismo de Jesús, y todos sabemos perfectamente que fue en el río jordán y cómo san Juan el Bautista, le dice aquello de: “yo tendría que ser bautizado por ti”

Es lo normal, cualquiera de nosotros, lo pensamos exactamente del mismo modo, y en más de una ocasión, nos planteamos, ¿por qué Jesús se bautiza? ¿Acaso no estaba en gracia? Yo respondo a mi pregunta tal y como te lo voy a contar, y ojalá sepa hacerlo bien.

Recuerda aquellos pasajes de la salida de Egipto, la liberación de los judíos, y cómo Moisés encabezaba la marcha de todo aquel pueblo, que a partir de entonces se llamó y se llama el pueblo judío, el pueblo de Dios. Pero, ¿en realidad el que encabezaba era Moisés? ¿No es cierto que de día la nube los guiaba y de noche la columna de fuego? ¿No es igual de cierto que Dios le hablaba a Moisés desde esa nube? Sé que recuerdas todo esto, pero permíteme que te recomiende de nuevo estas lecturas en el Antiguo Testamento.

Bueno que me despisto, ¿por qué Jesús baja a bautizarse? Para mí es muy sencillo, Jesús es el que guía al nuevo pueblo de Israel, que ahora ya no se llama así, ahora somos el pueblo Cristiano, los seguidores de Cristo, en él todos tenemos nuestra parte. Todos cabemos, por eso Jesús se bautiza, porque Él, es nuestra “enseña” a seguir, Él es nuestra cabeza, Él es quién guía nuestra marcha, por este nuevo desierto. Él es aquella nube y aquel fuego del antiguo pueblo, Él es la plenitud de Dios revelado que nos habla, que viene por nosotros, que cura al leproso, al enfermo, al que está con una depresión de caballo, ¡sí quiero! Es siempre su respuesta, cada vez que lo llamamos, ante cualquier necesidad: ¡sí quiero!

Por eso igual que Moisés sube a la montaña y desde ella habla al pueblo, también Jesús sube a la montaña, se sienta y nos da el famoso Sermón de la Montaña, tan precioso en el evangelio de san Mateo.

Jesús ha venido a salvarnos, Jesús se hace hermano nuestro; Él nos da al Padre, y nos regala el bautismo de agua y Espíritu. Él es la cabeza, de este nuevo pueblo de cristianos. Él nos sana de todos nuestros defectos e imperfecciones. Pero nosotros hemos de poner de nuestra parte, no vale decir: “ya me sanará, así que, me quedo de brazos caídos, y hago lo que quiero”

Él nos salva, pero nosotros hemos de caminar lo nuestro, el camino lo hacemos nosotros, la diferencia está en la compañía: Cómo vas, ¿solo o acompañado?

29/12/12

LA SAGRADA FAMILIA Y LOS SANTOS INOCENTES

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Se me hace curioso, y no sé por qué, que estas dos festividades vengan tan de la mano, en un mundo donde aparentemente los valores del matrimonio, de la familia, y por otro, los valores de los hijos no nacidos, quedan más de una ocasión tan bajos, tan denigrados, tan devaluados.

Piensa por un momento, y permíteme el atrevimiento, que tus padres, por un solo momento, hubieran decidido no tenerte, que no hubieras nacido, que te hubieran desechado, como el que tira una cajetilla de pañuelos de papel. A la basura.

Por otra parte, reflexiona en todo lo contrario, en los matrimonios que se han planeado el formar una familia, en esas conversaciones donde los esposos decidieron que ya era hora de tener los hijos. Mucho antes de la concepción, ya que el amor brota como algo especial, con una fuerza imparable, que arrastra a la vida. Es decir, por decirlo bien claro, desde el amor se engendra vida. Y no me vengas con esas situaciones donde, de forma muy minoritaria, se engendran hijos no-deseados en un principio, pero que también por una decisión de amor, permite, desea tenerlos.

Si en una familia hay amor, también hay bondad, humildad, dulzura, y aquí, la Paz tan ansiada, la Paz de Cristo, actúa con sabiduría desde nuestro corazón.

Doy gracias a Dios por mis padres, por mis abuelos, por mis hermanos. Doy gracias por mi Vida, un gran regalo, un doble regalo, en mi caso, primero la vida, y posteriormente la fe. ¡Me alegro de que decidieran tenerme en un acto de amor! Y doy gracias Dios, por que no me convirtieran en uno de esos noventa mil y pico abortos, que según las estadísticas se han “ejecutado”, esos fusilados en el paredón del útero materno.

Doy gracias a Dios, a la Santísima Virgen María, y a san José, la Sagrada Familia, por mi familia bendecida por Jesús, a mi esposa y a mis cuatro hijos, porque cuando llegó el tiempo de la purificación, de crear una familia, impulsados por el Espíritu del amor, así lo hicimos, y así fueron llegando para la mayor gloria del Señor.

Y esto solamente se puede concebir desde la clara actitud de un corazón entregado, convertido, con verdadero deseo de servir a Dios, con oraciones...

Ya fue interesante que este año san José, viera, viviera, la Pasión de su Hijo. El diecinueve de Marzo fue miércoles y el día veinte, la noche siguiente, pocas horas después, era Jueves Santo, la institución de la Santa Cena, la Eucaristía, el dar gracias a Dios por todo su amor, ya que por su amor fuimos purificados.

De ahí que también me llame la atención este evangelio, “Cuando llegó el momento de la purificación”. ¿Qué nos querrá decir? ¿Qué nos indica el Espíritu? Simeón, ese hombre justo y piadoso, tomando al niño en sus brazos, bendijo a Dios, por darnos esto a todos los pueblos, a todo el mundo, queriendo alumbrar, dar luz, como esas mamás que dan a luz, que alumbran a sus hijos, dando gracias a Dios, como en la Santa Misa, purificando nuestros corazones de todo lo perverso, como Cristo actúa en nosotros, llenándonos de Paz.

El amor siempre engendra vida; el egoísmo, muerte. El mal, sólo trae más mal, de ahí que sea importante, permíteme que insista, ese tiempo de purificación verdadera.

Simeón se dejaba conducir por Dios, ¿y nosotros?

¡Doy gracias a Dios por todos vosotros que estáis ahí! Mexicanos, peruanos, bolivianos, puertorriqueños, salvadoreños, argentinos, españoles, californianos, neoyorquinos, suizos, venezolanos, noruegos, franceses, italianos... y a todos los que entran en este blog, abierto a todos los pueblos, a todas las naciones, por eso los comentarios están libres para que incluyáis vuestras opiniones.

¡Dios os bendiga a todos!

21/12/12

LA ESPERANZA EN ESTA NAVIDAD


LA ESPERANZA, EN ESTA NAVIDAD,SIGNO Y PROFECIA

Abraham en el Antiguo Testamento es el paradigma de la Esperanza.
Maria en el Nuevo Testamento nos educa a la verdadera  Esperanza.

Motivos para desesperarnos hay muchos,para perder la esperanza y para pensar que es solo una utopia,mezclada con algo de nostalgia.
No es el momento para enumerarlos,pero cada uno sabrá cuales son esos motivos que nos tientan, en lo personal, a la des-esperanza.

Mi saludo de esta Navidad 2012 solo pretende alimentar y motivar la virtud cristiana de la ESPERANZA,dejándonos guiar por Maria Madre, Educadora y Modelo.

Ella espera la llegada del Mesias,como israelita creyente,se sorprende cuando recibe el anuncio de Angel y da su SI al deseo de Dios movida por esa esperanza en que se cumplan las promesas ya anunciadas por los profetas.
Movida por la esperanza parte con prisa a compartir la Buena Nueva con la familia de Isabel y allí eleva su Cantico que es un himno a la esperanza,de los más bellos de toda la Biblia.
Junto con S.José van a Belen para cumplir con el censo y allí da a luz a Jesús viendo que su esperanza en la promesa se hace realidad.

A lo largo de su vida fue probada muchas veces en su esperanza, pero no desfalleció. Solo enumero el exilio,la perdida de Jesus en el Templo,la lejanía cuando Jesus comienza a evangelizar,la aparente negación en las bodas de Cana,la pasión de Jesus y su presencia al pie de la Cruz con el alma traspasada de dolor.

Por eso es capaz de comprender nuestras pruebas y dolores que hacen tambalear o decaer nuestra esperanza y por eso quiere ayudarnos en esos momentos a madurar y a levantarnos para seguir peregrinando con la mirada puesta en Dios que nos guia con su sabia Providencia y nos revela paso a paso su Voluntad.

Al terminar este año,en el que habremos tenido más de un dolor y sin duda muchas alegrías, queremos mirar a María y decirle como en la Salve ¡ESPERANZA NUESTRA,SALVE!
Asi caminaremos en este 2013,AÑO DE LA FE,con un corazón alegre y confiado, de la mano de María hacia el Padre.

Aprovecho para agradecer a cada uno personalmente por tantas expresiones de amistad y cercanía por la Pascua de mi madre que me han ayudado a vivir con serenidad y esperanza el duelo,con la fe que ella esta junto a Jesus Resucitado y a María,nuestra Madre y Modelo de esperanza.

Los recordaré en la Nochebuena y en el dia de Navidad, los saludo con mi afecto de siempre y les envío mi bendición para sus familias con el deseo de un 2013 en que crezcamos en la FE ESPERANZADA.

P.Guillermo M.Cassone


Tucuman,18 de diciembre de 2012

NAVIDAD 2012


“Te diré mi amor, Rey mío, con una mirada suave, te lo diré contemplando tu cuerpo que en pajas yace” (Himno de Vísperas)
                                                                                                                                     Navidad del 2012
Queridos amigos:
¡Otro diciembre! Estamos ya en el último mes del 2012 y como cada año para este tiempo, los sentimientos y pensamientos tienden a mirar hacia atrás y hacia adelante. De alguna manera evaluamos, sea en los sentimientos o en el pensamiento, el año vivido. ¿Cómo será la evaluación? Para quienes tenemos la gracia de creer, los ojos se vestirán de la Providencia y contemplaremos el año en clave divina. No se trata en primer lugar de ¿cómo me fue?, ¿qué logré?, ¿fue un buen año o no? Las preguntas pueden ser interminables.
Los años de vida consagrada me indican que las preguntas de la evaluación son otras: ¿qué dejó de positivo este año que termina?, ¿qué aprendí, en qué crecí, qué oportunidades se me abrieron, cómo respondí a ellas…? Para el creyente la vida está plena de oportunidades y en cada suceso hay una oferta de aprendizaje, de crecimiento, de ir a más y mejor…
Inevitables son los fracasos, desilusiones y sufrimientos. Pero los fracasos, desilusiones y sufrimientos no llegan por acaso a la vida del hombre, también ellos encierran oportunidades. Mucha razón tiene quien afirmó que “se aprende más de los errores que de los aciertos”. José Kentenich solía decir que uno de los artes importantes de la vida es “transformar en peldaños los peñascos que amenazan aplastarnos”. ¡De so se trata! No es casualidad sino providencia que la Iglesia se anticipe por algunas semanas, con el inicio del año litúrgico, al inicio del año civil. Es como si, al cierre de un año -independiente de cómo lo evaluemos- Dios nos dijera: “¡Animo!, todo comienza de nuevo en el Niño”. El nacimiento del Niño en la liturgia y la celebración de la Iglesia, hace posible que cada hombre y mujer de fe “nazca de nuevo”. La Navidad de Jesús, hace posible la nuestra.
Que María y José nos den sus sentimientos para poder acoger, contemplar y adorar al Niño del Padre. Les deseo una muy bendecida Navidad y un año nuevo pleno por la esperanza.                                               
P. Alberto E. Eronti




15/12/12

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Y sintió lástima de nosotros


“ Jesús bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él”

Cuántas veces tú, en tu caminar por la vida, vas bordeando las dificultades, viviendo en lo gris, en un mundo difícil, donde casi nada parece importar. Donde la supervivencia es el único estímulo de vida.

Mientras unos tienen tanto, otros nada, absolutamente nada, pasando todo tipo de calamidades y penurias. En unos días donde hay tantas luces, parece que las sombras son más inmensas, profundas y dolorosas.

Es normal, porque solo hay una Luz, solo hay uno que ponga orden y paz en tu vida, y por supuesto en la mía. Fíjate que san Mateo dice que sintió lástima de la gente, porque: ¡llevaban ya tres días con él y no tenían que comer!

Es el mismo Jesús quien se preocupa del hambre, y da. Pero para ello se necesita urgentemente la oración de todos nosotros, y nuestras manos, también, para por ellas poder actuar él, sin llamar la atención, sin magias ni hechizos raros. Él es discreto y tiene que actuar por medio nuestro, y entre todos, aunque nos parezca que somos pocos, somos muchos. Y más si nos unimos en la oración con toda la comunión de los Santos, recordando a estos últimos 498 mártires y santos.

Hoy que hay tanto saber en las alturas, nos olvidamos, se olvidan de lo fundamental del pueblo de Dios. Lo que siempre fue: la oración.

Hay quienes se permiten matar en nombre de Dios, y lanzan mísiles, que llaman inteligentes, desde el quinto pino, para destrozar una sala de fiestas, donde la única gente que había, estaba celebrando una fiesta. ¡Donde hay amor allí está Dios! ¿Tú lo puedes comprender? Yo no. Es una vileza más de los poderosos. ¡Un error! Reconocen, nos dicen muy seriamente, ¡ha sido un error!

Menos mal que te tenemos a ti, Señor Jesús. Gracias por estar siempre y en todos los momentos con nosotros.

De ti comemos tanto de espíritu como corporalmente. Después de tres días, nos das a comer, y nos curas los pies, el hígado, los oídos, los ojos.

¡Cuanta ceguera por soberbia! ¡Hay quienes se creen tan superiores! Después un pequeño bichito, un virus, nos pone patas arriba a todos.

¡Menos mal que te tenemos a ti! ¡Id a anunciar sin miedo lo que estáis viendo! Los cristianos damos esperanza, no la vendemos. Si no ves esperanza, habría que hacerse una pregunta muy seria: ¿Estaré enfermo? Ve al médico, de cuerpo y alma.

Gracias por estar con nosotros, Señor Jesús.

8/12/12

AVE MARÍA PURÍSIMA




Ave María Purísima

Inmaculada Concepción
Sé que no os puedo contar nada que vosotros no sepáis, pero sí que me voy a atrever a relataros un acontecimiento que nos ocurrió estando en Santiago de Compostela, en el año 2004.

Fuimos hasta allí en coche, toda la familia, de un tirón, aunque paramos varias veces por diferentes motivos, entre ellos comer y estirar un poco las piernas. Habíamos quedado con un seminarista entonces, pero hoy ya sacerdote, y nos acompañó y nos explicó todo lo de la catedral y lo relativo al apóstol.

Al día siguiente, comiendo en una casa de comidas, nos comentó que deberíamos ir a visitar el convento donde a Virgen María se le apareció en diferentes ocasiones a Sor Lucía, dejándole el mensaje de su Inmaculado Corazón, de cómo ella le pedía sobre los primeros sábados de mes, y todo eso que ya conocéis.

Fuimos a Pontevedra, nos dirigimos al monasterio, y efectivamente nos subieron a la celda, donde Sor Lucía vivía y donde la Virgen se le aparecía. Hoy esta celda se a convertido en una capilla de oración, donde el Señor está guardado en un Sagrario, y unos bancos pequeños han sustituido al mobiliario de entonces. Allí, nosotros, toda la familia, rezamos un rosario, y también Salvador con nosotros. Aunque se hizo tarde y subió una monja para indicarnos la salida, al comprobar que estábamos todos rezando, nos dijo que cuando acabáramos y nos marcháramos, nos aseguráramos de que la puerta estaba bien cerrada.

Y así lo hicimos. ¿Por qué cuento todo esto?

Muy sencillo. Desde ese mes de agosto de 2004, y sin saber por qué, empecé a consagrarme al Inmaculado Corazón de María, y no me preguntes nada, pero los días empezaron a ser diferentes. Mi actitud, mi enfrentarme a los problemas, y sobre todo los mismos problemas en mí, también eran diferentes. Con la Virgen, de su mano, todo se suavizaba, y resultaba ser “más sencillo”. Se lo comenté al P. Alberto de Schoenstatt, y me dio explicaciones y ánimo para seguir haciéndolo. Luego la lectura de algunos santos, como san Maximiliano María Kolbe, me fueron introduciendo en ese corazón de Madre, con Antonio María de Claret... y también un libro que me regalaron sobre Juan Pablo II, cómo él lo hacía todos los días, me fueron llenando de esa fuerza y seguridad.

Os podría contar cómo lo hago, pero es tan sencillo que sé que vosotros, la inmensa mayoría, también tendréis vuestra propia oración para ello. Pero quiero animar a los que no lo hagan, a eso precisamente; a que día tras días se pongan en esos brazos de María. “Ad Jesuum per Mariam.”

¡Madre, te quiero: ruega por nosotros!
Oración
Una vez más estamos aquí para rendirte homenaje
a los pies de esta columna,
desde la cual tú velas con amor
sobre Roma y sobre el mundo entero,
desde que, hace ya ciento cincuenta años,
el beato Pío IX proclamó,
como verdad de la fe católica,
tu preservación de toda mancha de pecado,
en previsión de la muerte y resurrección
de tu Hijo Jesucristo.
¡Virgen Inmaculada!
tu intacta belleza espiritual
es para nosotros una fuente viva de confianza y de esperanza.
Tenerte como Madre, Virgen Santa,
Nos reafirma en el camino de la vida
como prenda de eterna salvación.
Por eso a ti, oh María,
Confiadamente recurrimos.
Ayúdanos a construir un mundo
donde la vida del hombre sea siempre amada y defendida,
toda forma de violencia rechazada,
la paz buscada tenazmente por todos.
¡Virgen Inmaculada!
En este Año de la Eucaristía
concédenos celebrar y adorar
con de renovada y ardiente amor
el santo misterio del Cuerpo y Sangre de Cristo.
En tu escuela, o Mujer Eucarística,
enséñanos a hacer memoria de las maravillosas obras
que Dios non cesa de realizar en el corazón de los hombres.
Con premura materna, Virgen María,
guía siempre nuestros pasos por los senderos del bien. ¡Amén!

1/12/12

¿ME ABRIRÁS LA PUERTA, CUANDO TE LLAME?


Hace no muchos días, fui a visitar a un amigo, un señor mayor, enfermo, y estuve tocando varias veces el timbre de la puerta. Al final, el resultado fue que me tuve que marchar. ¡No está en casa!, pensé.

Al día siguiente, me lo encontré por la calle, y le dije lo que me había ocurrido. Él me respondió que estaba en casa, pero que había comprado una oferta especial de altavoces, y unos auriculares muy buenos, a un precio excepcional, y aunque no le hacían falta -como él dijo- era una buena ocasión.

No está mal, las nuevas tecnologías realmente nos hacen avanzar mucho, pero también pienso que en otras ocasiones nos hacen retroceder.

Todo esto lo digo para que cuando llamen a la puerta no te despistes y no oigas nada, como ocurre tantas veces con la llamada de Dios. ¡No escuchamos! Y lo digo por mí y por ti, no por los que no creen, sino por los que creemos, por los que nos llamamos cristianos, pero que en algunas ocasiones podemos parecer lo contrario.

En este adviento, deberíamos de plantearnos sobre nuestro final. ¿Nos pillaría ahora en pecado, ajenos a la gracia? Por eso hemos de estar “velando”, vigilantes de nuestra actitud, no de la de los otros, sino de la mía, ya que no sabemos cuándo será el momento de la llegada de Jesús. Y lo seguro es que todos nosotros seremos llamados al final, donde se nos pedirá cuentas de nuestras obras, nosotros mismos las veremos enfrente de nosotros, destapadas y sin secretos. Todo se sabrá.

Cuando pedimos por la conversión de los pecadores, parece como si lo hiciéramos por otros, como si no tuviera que ver con nosotros, cuando todos, absolutamente todos, somos pecadores.

“Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!”

He de replanteármelo todo, ver mis acciones, mis obras, y de todo corazón tengo que intentar mejorar, haciendo que todo mi entorno mejore, al menos un poquito, gracias a mí. Solo así estaré vigilante, cuidadoso y mimando la oración, deseando y suplicando al Señor, Dios todopoderoso, que me ayude, que con la ayuda del Espíritu Santo podamos restaurarnos para que no nos alejemos de ti. Sin tu ayuda estoy perdido, Señor.

Por cierto: el Señor busca una casa, un corazón para poder nacer de nuevo, ya que todas las posadas, hoteles, spa, todo está ocupado. El corazón rebosa de propiedades, de deseos, y no oye la llamada de la Puerta-alma.

¿Puede nacer mi Hijo en tu casa? ¿Qué respondes?

A pesar de nuestros olvidos, Tú, Señor, eres nuestro Padre, y nosotros, todos, somos obra de tu mano.

LO QUE DICE EL PAPA

“Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno”
- Lo que realmente dice el Papa sobre la mula y el buey -
Sí, sí, no has leído mal. Después de todo lo que hemos tenido que ver, oír y leer estos días, cuando uno, por fin, puede tomar entre sus manos el nuevo libro del Papa Benedicto XVI lo que se encuentra son estas palabras: “Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno” (pág. 77).
Tal cual.
Esas son las palabras literales con las que el Papa concluye los párrafos precedentes, relativos a la narración evangélica del nacimiento de Jesús:
María puso a su niño recién nacido en un pesebre. De aquí se ha deducido con razón que Jesús nació en un establo, en un ambiente poco acogedor -estaríamos tentados de decir: indigno-, pero que ofrecía, en todo caso, la discreción necesaria para el santo evento. En la región en torno a Belén se usan desde siempre grutas como establo.
El pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no me comprende”.
En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3,2, Éxodo 25, 18-20 y el pesebre, aparecen los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno.
Una vez más (no es la primera), asistimos a un fenómeno de “desinformación masiva” orquestado por algunos creadores de opinión y medios de comunicación que pone en labios del Papa justo lo contrario de lo que en realidad ha dicho. No sólo algo diferente, sino justo lo contrario.
La pregunta surge inmediata: y de esto ¿quién saca al final provecho?

24/11/12

CUESTIÓN DE AMISTAD

En estos tiempos que vivimos y que son los mejores para conseguir la tan deseada santidad, hoy nuestro Dios, nos promete el envío de un vástago de la casa de David, y nada menos que un vástago legítimo, que hará justicia y derecho sobre la Tierra. Pero aquí y ahora, ¿quién se puede salvar ante la justicia de Dios? ¿quién por sus méritos propios lo puede conseguir?

Yo no. Y quizá a la inmensa mayoría les pase lo mismo. Por eso yo le pido que me enseñe esos camino que conducen a Él, aunque a veces, no se cómo, me pierdo en un cruce de la vida, por esas sendas, le pido que me ayude, cada día que pasa. Veo lo poquito que soy si Él no está continuamente conmigo, como así ocurre. Él no se cansa de enseñarme, me hace caminar con lealtad, por su gran misericordia, a través de su mirada tan tierna y salvadora. Parece que está mirando hacia abajo, y de repente te das cuenta que te mira fijamente. Que su corazón se une al tuyo si se lo pides, si guardas su alianza.

Es un amigo atento, pendiente de mí, de ti, siempre dispuesto a echar una mano, de día o de noche, no le importan las horas trabajadas. Él me colma de amor, de atenciones, siempre recibo muchísimo más que doy. Sus matemáticas, como dice el P. José Emilio, son especiales. Da siempre, sin llevar la cuenta.

Y ahora en este tiempo, me dice que no tenga miedo de nada, cuando haya signos en el sol, en la luna. Cuando la Tierra enloquezca por la angustia de las gentes. Habrán hombres que quedarás sin aliento, por el miedo y la ansiedad de lo que se viene encima.

Pero en este primer domingo de adviento, Él nos dice a todos: “Levantaos, alzad la cabeza”, lo que es lo mismo que decirnos, que mantengamos nuestra dignidad, y para ello nada mejor que apartarse del vicio, de las bebidas, de los agobios, de todo lo que puede embotar nuestra mente. Necesitamos estar despiertos, pidiendo continuamente su ayuda y su fuerza, de lo contrario, no hay posibilidad de salvación.

Y por supuesto, un buen método es poner nuestra alma en manos de la Santísima Virgen María, para que ella, con ese amor de madre, la purifique, para así acabar en las manos del Señor, su tierno hijo. Me resulta imposible no honrar a la memoria de su amado esposo San José.

Gracias a todos vosotros, gracias de todo corazón

17/11/12

SOLUCIONES PARA LA ACTUAL CRISIS DE LA FE

He meditado con sencillez en este trabajo y me ha venido a la mente el capítulo tres del primer libro de los Macabeos, cuando Judas, responde a la pregunta de cómo van a luchar contra toda esa multitud tan bien armada: A Dios lo mismo le cuesta salvar con muchos que con pocos, pues la victoria no depende del número de los soldados, ya que la verdadera fuerza viene del cielo. Además nosotros, que ya hemos tenido la gracia de conocer al Salvador, sabemos que nuestra salvación viene por Él, y como dice san Pablo ya tenemos las armas necesarias.

A mí, todo esto de la Sagrada Escritura, me hace pensar en una solución, en el ejemplo que yo pueda dar, desde mi comportamiento en la calle, en el trabajo, y fundamentalmente en mi casa, a mis hijos, y cuanto más sea capaz de aumentar el círculo de amor más fuerza tendrá este testimonio.

Acción y oración, aunque para mí es Oración, y con las pilas llenas, puedo pasar a darme a otro, a partirme con otros, ya que si no soy Yo, estoy vacío, y nada puedo ofrecer a nadie.

No le digo a nadie lo que tiene que hacer, pero le incito a cambiar a positivo, como dicen otros, y desde mí poder transmitir una fe grande y viva.

Me encanta ir a la eucaristía unos cuarenta minutos antes para entrar en la capilla del Sagrario, para escuchar los buenos consejos, para que me llene Él. Me encantan las homilías todos los días. Me llena la exposición solemne del Santísimo, y la bendición final del sacerdote con el mismo Cristo Jesús. Me hace falta asistir al Sagrario todas las semanas, al menos unas dos horas, para tener tiempo de escuchar desde el silencio. Me llena de gozo cuando Jesús acepta mi invitación de sentarse junto a mí en el mismo banco de madera.

Creo que mi vida es esto, y luego, cuando los tanques de carburante se me han llenado gratis, poder ser un transmisor de ese amor también gratis, y siempre, a ser posible, desde una sonrisa.

Siento no poder dar soluciones, y espero recibir muchas sugerencias, para intentar, desde mi corazón, poder plasmarlas.
¿Qué otras soluciones das tú?

16/11/12

AGRADECIENDO Y COMPARTIENDO


PASCUA DE MI MADRE:    GRATITUD Y HERENCIA

Queridos amigos:
En la madrugada del 10 de noviembre falleció mi madre a los 97 años,su nombre es OTILIA ROSA LA FROSSIA DE CASSONE.
En mi nombre y en el de mi familia agradezco a tantos que nos acompañaron de modo diverso pero con un mismo afecto.

Vivió una vida plena,en todo sentido. Dió mucho amor a muchas personas,y a nosotros nos enseñó con el ejemplo como se ama.
Con mi padre ITALO CELESTINO CASSONE compartieron más de    62 años de casados hasta que él murió hace precisamente 9 años.
Tuvieron 6 hijos,de los cuales Roberto y Rosita fallecieron hace más de 50 años, y hoy vivimos Carlos,Adela,Cecilia y yo.
Su mayor dedicación fue siempre la familia y su gozo verla crecer.

Nos enseñó la FE,siendo ella una mujer de una fe madura,probada y practicada. La oración era lo habitual en su vida diaria y la Misa del domingo era lo que le daba fuerzas para toda la semana. Tenía una confianza profunda en la Providencia del Padre,un amor apasionado a Jesús Eucaristía y siempre invocaba al Espíritu Santo en todo.
Desde chica vivió una profunda piedad mariana consagrándose a la
Virgen y tomándola como su modelo de vida.

Nos mostró una ESPERANZA a toda prueba,aún en los momentos de dolor,mirando siempre al futuro y construyéndolo en el presente con una buena mezcla de realismo y optimismo.Siempre con ganas de vivir y hacer,luchando con sus limitaciones de salud pero sin rendirse.

Sobre todo puso en práctica el AMOR con hechos, tan naturales que uno ni se daba cuenta. Nos parecía evidente que ella siempre estaba disponible para todo y para todos,haciéndose el tiempo para ayudar a cada uno de los de su familia y de cuantos encontraba en su camino sin hacer distinción de personas. Siendo prudente y audaz, era capaz de inventar cualquier cosa para solidarizarse con los que le pedían ayuda,aunque tan solo pudiera escuchar y consolar.

No es el momento de hacer su biografía,sino tan solo de dar este breve testimonio surgido de un corazón agradecido de hijo.

P.GUILLERMO MARIO CASSONE

21/10/12

VALE QUIÉN SIRVE

Vale, quién sirve

Cuántas veces todos nosotros hemos escuchado la expresión de: “¿A quién le amarga un dulce?” Y sin embargo, que le pregunten al diabético lo perjudiciales que son los dulces para su salud. Que atractivo es a veces el honor, el sentirnos respetados por el cargo... Somos hombres, y por ello llevamos nuestras debilidades impresas, como esta de querer ser los de mayor dignidad: “uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda” y los otros diez protestan porque ellos también desean lo mismo.

El servicio, tal y como Jesús nos lo enseña, no tiene nada que ver con esto, ya el Señor nos hablaba por boca de Isaías cuando nos decía que con sufrimiento expiaríamos nuestra vida, único modo de ver la Luz. Hoy en día vas a las librerías y encuentras tratados de teología maravillosos, libros de Cristología, los grandes profesores, los rectores más expertos, todos deslumbrando con sus palabras.

¡Pero! Cuando voy al Sagrario, allí somos muy pocos. Casi nunca hay sacerdotes y ya no digamos obispos, ¿quiere decir esto que no vayan? No, no es esto. Lo único que digo es que yo no los veo. Y esto me viene a colación por este escrito tan magnifico de nuestro admirable papa, Benedicto XVI, al inicio de este año sacerdotal, en ese escrito que por medio de él, se tomaba la figura de uno de los grandes, el Santo Cura de Ars, por modelo para la enseñanza de muchos. Éste, se tomó muy enserio lo del servicio a los demás en su parroquia. Con una dedicación no del cien por cien, sino del ciento cincuenta por cien. Visitaba enfermos, familiares... Pero siempre y ante todo, él mismo mantenía la oración como base principal, junto con las penitencias y ayunos que se imponía.

La frase “no he venido a que me sirvan, sino a servir, a dar mi vida en rescate por todos.” Con estas diferencias entre nosotros, entre aquellos dos apóstoles y los otros diez, Él los reunió a todos, a los doce, igual que hace con nosotros, nos llama a reunión, junto a Él, ¿quizás en los Sagrarios? ¡Qué bien que se está en la capilla de mis hermanas Clarisas! Como en otras donde tanta oración se hace. ¿Tienes miedo de ser una de ellas? ¿Acaso no quieres servir? Quizás aún buscas los honores, los viajes, el disfrutar... Tienes razón.

Pero allí, con Él, charlando amigablemente en esa facultad, en esa capilla de Jesús vivo y presente, Él nos espera con sus palabras sinceras, porque ama la justicia y su misericordia es amorosa, nos abarca a todos. Sus ojos nos miran continuamente, por eso aguardamos su misericordia. ¿Qué más podemos hacer?

¿Quiero que me sirvan a mí, o por el contrario prefiero servir? Ser un apóstol de Jesús, un buen discípulo, un cristiano seguidor de su amor. ¡Menos mal que tenemos a Santa María! La Madre tres veces Victoriosa, que nos ama y enseña con esa ternura propia de una Santa Madre.

19/10/12

"Qué Alegría"

Tercera edición del libro "Qué Alegría", con nuevos comentarios y nuevo formato, editado y publicado por la editoria  "defoto libros".