14/9/08

Setenta veces siete

En este domingo todo nos habla de lo mismo, de perdonar, de intentar comprender la postura del otro, de tener compasión, de ponernos en su lugar y dejar correr el asunto, sin que por ello se desaten las iras, los ánimos de venganza.

¿Cómo ir a comulgar, sabiendo que ese “tío” me las tiene que pagar? La ira, la cólera, son odiosas, y ahí están. El pecado las posee; el vengativo reclama para sí mismo lo que él es incapaz de dar a nadie, ni a su hermano. ¿Cómo guardar rencor, y pedir lo bueno para mí? ¿Cómo puedo vencer todo esto?

Difícil, muy difícil, para el hombre es imposible, sin la ayuda de Dios. ¡Si tu hermano peca, repréndelo, pero no lo castigues! Y por supuesto perdónalo siempre, pero solo no puedes conseguirlo, hay que pedir auxilio a Dios, por eso le pido a mi alma, a todo mi ser, que bendiga a Dios en todos los momentos, para que nunca olvide sus beneficios. Y del mismo modo que cura todas mis culpas, todas mis enfermedades, incluso rescatándome en el mismo instante de mi caída, su brazo sale y me levanta sin rencor alguno, aun a pesar de mi pecado. No nos paga según merecemos, sino al contrario, aleja de nosotros la culpa.

¿Cómo vivir pues sin Él? Vivo por Él y para Él, tanto en la vida como en la muerte, tuyo soy; perdóname hasta setenta veces siete. Con la ayuda de Dios puedo también yo aprender a perdonar así, a no tomar en cuenta a esa amiga que ya no me saluda, y que encima va a comulgar.

Puedo perdonar, y lo quiero conseguir, a ese que lanza un discurso en mi contra, por celos. También a esa persona que no sé cómo ni por qué, pero no trago desde nunca. ¡Qué difícil conseguir esto sin tu ayuda, Señor!

Cuento contigo para todo, tuyo soy, enséñame a amar como Tú lo deseas, para ser un buen testigo tuyo, para hacer un buen servicio a tu Iglesia.

¿Te puedo hacer una pregunta? Gracias: ¿Cómo tomar el cuerpo y la sangre de Cristo, mientras sientes rencor hacia tu hermano?

¿Qué opinas?

Que la Virgen del Camino, te conduzca toda tu vida.

12/9/08

El Santísimo nombre de María

María pureza en vuelo,
Virgen de vírgenes, danos
la gracia de ser humanos
sin olvidarnos del cielo.

Enséñanos a vivir;
ayúdenos tu oración;
danos en la tentación
La gracia de resistir.

Honor a la Trinidad
por esta limpia victoria.
Y la gloria por esta gloria
que alegran la cristiandad. Amén.

“Y el nombre de la Virgen era María”

En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No la apartes de tu boca, no la apartes de tu corazón y, para conseguir la ayuda de su oración, no te separes del ejemplo de su vida.

Si la sigues, no te extraviarás. Si le suplicas, no te desesperarás. Si piensas en ella, no te equivocarás. Si te coges a ella, no te derrumbarás. Si te protege, no tendrás miedo. Si te guía, no te cansarás. Si te es favorable, alcanzarás la meta, y así experimentarás que con razón se dijo:
“Y en nombre de la Virgen era María” Lc 1, 27b
De las homilias de san Bernardo, abad.


10/9/08

Entrevista en la COPE

El próximo sábado, 13 de septiembre, se emitirá una entrevista, realizada por Faustino Catalina para la cadena de radio COPE, sobre la conversión contada por mi en el libro ¡Qué alegría!, en el programa del Espejo de 14,30 a 15,30h. Por la frecuencia de FM 93.4, de ámbito nacional, para toda España.
Todo el programa está dedicado a Lourdes por la visita del Papa al Santuario.

7/9/08

El amor todo lo puede

Hoy en día, muchas veces, escuchamos la siguiente frase, o parecida al menos: “No es mi asunto”, “No es mi problema”.

¿A que tú también la has escuchado mil veces? Y sin embargo, nada tiene de cristiano, ya que Dios nos dice que nos ha puesto de atalaya para vigilar y dar la alarma.

¿Qué es una atalaya? Entre una de sus acepciones, según el diccionario, se trata de una persona que se encarga de vigilar desde un lugar apropiado, una elevación del terreno ,una torre, un vigía, y su fin es el de avisarnos en caso de peligro.

Así que dices que no es tu problema. ¡Claro que lo es! Tú tienes que avisar a tu hermano de su mala gestión, de su actuación equivocada, porque si no lo haces, tú mismo tienes parte de su responsabilidad, parte de su delito es tuyo, por omisión. Ahora bien, si tú le has avisado, si le has sugerido que cambie de conducta y no lo hace, él es responsable de su muerte.

¿Y por qué hay que actuar así? Por amor. Como dice san Pablo, “el que ama a su prójimo tiene cumplida el resto de la ley.” Es decir, el cristiano tiene una obligación: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

No endurezcas tu corazón, ¡no es mi asunto!, escucha la voz del Señor, e intenta ayudar, prestar un servicio de socorro a tu prójimo, no eludas tu responsabilidad. No juzgues, no lo abandones, pero inténtalo una y otra vez, en privado. Y si aun así no nos escucha, nos queda la oración, pidamos por él, no lo desatendamos, no lo califiquemos antes de tiempo, que nosotros no somos jueces, uno sólo es Juez.

Pidamos por él, y a buen seguro que no será estéril nuestra oración, aunque nosotros no veamos los frutos, estos llegarán.

Por otra parte, qué felicidad es poder hacer oración, esto mismo ya es una gracia, un don del cielo, ¡y qué bien que se está!

Cuando oramos, el mismo Cielo está con nosotros, aunque a veces podamos pensar que nuestra oración es pobre, no lo es. Ni tan siquiera una coma se pierde por el camino.

Qué compromiso más bonito ser cristiano, durante todo el día. Y al serlo, no vamos solos, nunca. ¡Somos muchos!

¿Y tú que opinas? ¡Di algo!

31/8/08

Todo es obra de la Gracia

Hoy el día es precioso para mí, el sol luce en todo lo alto, e ilumina mi vida, mi camino, con abundantes rayos de gracia, marcándome muy bien los linderos de esta gran autopista.

Todo te lo debo a Ti, Señor, porque tú me sedujiste, y aunque intentara yo callarme, no puedo, me resulta imposible, porque en mis entrañas llevo ese fuego ardiente que Tú has encendido.

Cómo callar que mi alma está sedienta de Ti, cómo negar que mis ojos te buscan y te miran incesantemente.

Tu gracia, Señor, todo es obra de ella, de Ti, y vale más que mi propia vida, por todo eso te bendigo y te ensalzo. Mi alma está unida a Ti, y de Ti proviene mi transformación, incluso mi mujer me lo dice, Señor. ¡Todo es obra de tu gracia!

Y con todo esto no olvido hacia dónde me dirijo, cada vez más viajo hacia la muerte terrenal, hacia la vida eterna, para nosotros, porque somos tuyos, y a Ti vamos. ¡Cada uno como puede, según las gracias recibidas!

Hoy disfrutamos de gran comodidad, de ahí que no queramos reconocer hacia dónde nos dirigimos con el paso de los años, la vejez, la enfermedad, el dolor, y poco a poco hacia la Pascua, el tránsito de una vida a la otra, donde Tú nos esperas con los brazos abiertos... ¡En tus manos pongo mi espíritu!

¿Pero qué ocurre? Ay, la comodidad, que nos hace protestar de todo: ¡No lo permita Dios, esto no puede pasar!

Y justo en este momento de mi interés humano, el Señor nos lo recuerda con claridad: “¡Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar, porque tú piensas como los hombres, no como Dios!”

Danos fe y más fe, Señor, como dice José María Bueno, para aguantar confiadamente en Ti. Que sepa llevar mis cargar, mis tropiezos, mis alegrías, mis penas, y que siga dando testimonio como el Bautista, no callándome por comodidad ante la injusticia, sino hablando y proclamando la Verdad en todas partes, con bonitas palabras, sin nada amargo en ellas, para ayudar a los otros.

¿Para qué quiero tener el mundo entero, si te pierdo a Ti?

¡Quédate con nosotros, Señor, porque anochece ya!

30/8/08

Petición de oración

Os pido a todos vosotros, y a los que vosotros deseéis reenviar esta súplica de oración, por los libros que, como sabéis, he escrito.

¡Qué Alegría! Es el primer libro publicado por la editorial Edicep, hace ahora aproximadamente un año. Es la narración y “algo más” de lo que ocurrió la noche del uno de Mayo del 2003, en la gruta de Lourdes. Es un proceso de conversión. ¡El mío, el de mi familia!

¡Qué Felicidad! Todavía no publicado. Después de la alegría de conocer a Santa María y de que ella me llevara al Señor, en ese camino que dura toda la vida, aprendizaje de conversión continua a Cristo Jesús, es donde radica la felicidad. La felicidad no consiste en tener... sino en Ser.

3º Aún lejos, pero acabado por completo, tan sólo falta mecanografiarlo, y es el libro de las ¡Conversaciones entre Tú y Yo! Donde le cuento a Jesús algunas cosillas.

4º Hay un cuarto libro, pero en proyecto, y como con los otros, sólo sé que voy escribiendo.

Por favor, ayudadme con vuestra oración, y que Santa María y su esposo San José, a quienes ofrecí y ofrezco estos libros, os bendigan y os colmen de gracias.

24/8/08

Gracias, Señor, de todo corazón

¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Es decir, ¿quién es Jesús?

No me queda más que darte las gracias, Señor, de todo corazón, por tu misericordia y tu lealtad. Todas tus acciones superan tu fama. A veces pienso, desde el júbilo, que si quizás tuviera un regalo más, de tantos como me das, no lo sabría digerir. Y me consuela y llena de ánimo saber que Tú me conoces más que yo mismo, que desde lejos me reconoces, y que tu misericordia es eterna.

Estas palabras que te estoy escribiendo, las dominas, son del libro de los salmos, y con ellas nos enseñas a orar, tal y como dice san Juan Crisóstomo.

Pero viendo todo lo que veo, qué más puedo decirte: gracias, y por supuesto, de todo corazón, del único modo servible, ya que es el corazón lo que buscas, Señor Jesús. El amor es lo tuyo, y eso precisamente es lo que quieres que aprenda. Quieres que aprenda a amar, a entregarme a Ti, por medio de los otros, de los que Tú has convertido en mis hermanos.

Y nos preguntas: ¿Quién eres Tú para nosotros? Y no hay otra respuesta más que la de san Pedro: “Tú eres el Mesías”. Que es lo mismo que decir: Tú eres la salvación que esperaba el pueblo de Israel, tu Pueblo. Tú eres el Salvador que profetizaban los profetas antiguos y los jóvenes. También tu precursor, san Juan, lo anunciaba. Todos hablaban y hablan de Ti, porque sin Ti, todo es un caos.

Tú nos das el sentido que andamos buscando, a veces por caminos equivocados, y aunque todos queremos lo mismo, sólo Tú eres la Verdad, sólo Tú eres el Camino, sólo Tú eres la Vida. Sin Ti, la vida pierde sentido, lo auténtico desaparece.

Y para que nunca me encuentre solo en esta tierra, me pones a la Iglesia, para que me fortalezca, para prestarme la ayuda necesaria. Y lo mejor de todo es que me anuncias que el Mal nunca podrá con ella.

Sólo te puedo decir gracias, por todo, y por darnos a la Virgen María, Madre de la Iglesia, y a san José, patrón de la Iglesia.

¡Para mí, Tú eres el Mesías! Gracias, Señor, de todo corazón.

21/8/08

Oración por los difuntos del aeropuerto de Madrid


Monseñor D. Esteban Escudero


Hoy la oración debe de estar presente en todos nosotros, por los difuntos de Madrid, y sobre todo por los familiares.
Descansen en paz. Amén



Todas las parroquias e iglesias de la diócesis de Valencia incluirán plegarias en las misas del próximo domingo por las víctimas del accidente aéreo de ayer en el aeropuerto de Madrid-Barajas, y por sus familiares. El obispo auxiliar de Valencia monseñor Esteban Escudero, en nombre del cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, ha invitado hoy a que en todas las eucaristías del fin de semana en los templos de la diócesis se introduzcan oraciones expresas por las almas de las víctimas mortales, por el restablecimiento de los heridos y por el consuelo de sus familiares.

Monseñor Escudero ha presidido este mediodía un responso a las puertas del Palacio Arzobispal, cuyas banderas ondeaban hoy a media asta en señal de duelo por las víctimas del accidente aéreo. Posteriormente, el prelado ha oficiado una eucaristía en la capilla del Arzobispado por el eterno descanso de los fallecidos en el accidente.

San Pio X

Hoy celebramos al Papa San PIO X, que dijo muchas cosas, pero esta es una:
" Nuestro mundo sufre un mal: la lejanía de Dios. Los hombres se han alejado de Dios, han prescindido de Él en el ordenamiento político y social. Todo lo demas son claras consecuencias de esa postura"
Tal y como suena. ¡Que real! ¿No te parece?

Escogió el nombre de Pío inspirado en que los Papas que eligieron ese nombre habían sufrido por defender la religión.

Una vez que fue elegido Papa decretó que ningún gobernante podía vetar a Cardenal alguno para Sumo Pontífice.

Dentro de sus obras destaca el combate contra dos herejías en boga en esa época: Modernismo, la cual la combatió en un documento llamado Pascendi estableciendo que los dogmas son inmutables y la Iglesia si tiene autoridad para dar normas de moral; la otra herejía que combatió fue la del Jansenismo que propagaba que la Primera Comunión se debía retrasar lo más posible; en contraposición Pío X decretó la autorización para que los niños pudieran recibir la comunión desde el momento en que entendía quien está en la Santa Hostia Consagrada. Este decreto le valió ser llamado el Papa de la Eucaristía.

Fundó el Instituto Bíblico para perfeccionar las traducciones de la Biblia y nombró una comisión encargada de ordenar y actualizar el Derecho Canónico. Promovió el estudio del Catecismo.

17/8/08

Señor, socórreme

Me encanta este Jesús nuestro, cómo nos hace escucharnos desde su silencio. Y lo hace para todos, para ti, para mí, para los que están en otro país, en otro creer, para los que viven de otro modo, con otras costumbres.
Él va de un sitio para otro, ahora aquí, ahora en la otra orilla, pero también guarda sus silencios para nosotros.
Un amigo me contaba que fue a una fiesta, y el griterío era tan grande que no se entendía nadie. Era imposible escuchar nada. Y cada vez se gritaba más y se oía menos. ¿No te ha pasado a ti nunca?
Jesús, desde su silencio, nos escucha, pone máxima atención, como con la señora cananea, que le gritaba aunque “él no le respondió nada”.
¿Por qué será que no le responde nada? Incluso sus mismos discípulos le comentan que la atienda, que viene detrás gritando. Pero Jesús sigue callado, ¿por qué?
Siguiendo el evangelio de este domingo 20 del tiempo ordinario, “la mujer cananea los alcanza, llega hasta a él”, se esfuerza al máximo en la súplica, y “se postra ante Él”.
¡Qué bonito! Ella, a pesar de la aparente negativa, sabe que lo va a conseguir, porque tiene fe, -“pedid y se os dará”- en Jesús, el Dios verdadero, el Todopoderoso. Ella pide y pide, por ello recibe.
Su fe aumenta con la prueba, con el esfuerzo de la carrera, del seguimiento, por fiarse, por alcanzarlo. ¡Cuantas veces rezamos, pedimos, suplicamos... y, nada! Nos falta esa fe, la fe que mueve montañas. Donde no hay fe nada se puede hacer. Hay que confiar al máximo para lograr el máximo.
Me encanta la respuesta del Señor ante la petición de socorro, y él le responde: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”.
Aparentemente es fuerte, muy dura esta respuesta, incluso puede sonar mal en un principio, pero al contrario, creo que es un exponente más de la libertad que nos concede para todo. En ella encuentro un “test” donde poder ver cómo voy de confianza, cómo va mi propia fe, ya que una migaja del Señor es una tonelada para mí. Un poquito es una eternidad, y está claro que no lo podría asumir, por eso va regalándome poquitos, pero sin faltar, todos los días mi ración.
Y el final es impresionante, cómo nuestro Señor le dice: “mujer, qué grande es tu fe, que se cumpla lo que dices. Y su hija quedó curada”.
La fe, con la oración, va aumentando, y poco a poco, se va cumpliendo lo que deseas. Tanto en estas tierras como en esas, argentinas, portuguesas... Las del otro lado.
Me llena de felicidad saber esperar, pero mientras tanto sin dejar de hacer.
¡Me alegra saber de ti! Gracias por estar ahí.

15/8/08

La dormición de María

Estudio Fotográfico
defoto l'estudi

Mateo Cerezo(1663)


La voluntad de María, no hay duda alguna, es la voluntad del mismo Dios. Nosotros, por tanto, consagrándonos a ella, somos también, como ella, en las manos de Dios, instrumentos de su divina misericordia.
Dejémonos guiar por María; dejémonos llevar por ella y estemos, bajo su dirección, tranquilos y seguros: ella se ocupara de todo y proveerá a todas nuestras necesidades, tanto del alma como del cuerpo; ella misma removerá las dificultades y angustias nuestras.

San Maximiliano María Kolbe

Rosa entre rosas,
flor de las flores,
virgen de vírgenes
y Amor de amores.

Rosa en que el señor
puso su querer,
flor la mas hermosa
que se vio nacer,
Virgen que hace dulce
nuestro parecer,
Amor que hace nuestros
sus santos amores.

Rosa entre rosas,
flor de las flores,
virgen de vírgenes
y Amor de amores.

Cántiga de Alfonso X, el Sabio

10/8/08

La oración

Jesús necesitaba descansar, relajarse, pensar, pasar el mal trago de la decapitación de su pariente. Pero no lo dejamos, y después de atendernos, con una comida que nos deja saciados, a sus discípulos los manda para la otra orilla, y cuando los despide a todos, entonces y sólo entonces, llega su momento, el de la oración, tan vital y necesaria. Se eleva con ella, sube al monte, se une al Padre y se funde con Él. La oración siempre nos levanta.

Es la que nos da la confianza para seguir haciendo lo nuestro, lo de todos los días, aún a pesar de que puedan soplar vientos contrarios. Cuántas veces nos parece que las cosas no salen a nuestro entender, incluso da la impresión de que van en contra nuestra, o que te miran mal, o que comentan de ti, o que la sociedad...

¿Quién no ha perdido a un amigo? ¿Quién no se ha sentido traicionado?

Aquí es donde Jesús de nuevo me llena, el Dios Todopoderoso, me conmueve, ¿cómo puedo tener miedo si lo tengo a Él?

Porque lo que me paraliza, lo que me detiene, lo que no me deja ascender es el miedo, esos vientos contrarios que me inmovilizan, que me hacen perder la confianza, por eso San Pedro “empezó a hundirse y gritó: ¡Sálvame, Señor!”

Y enseguida Jesús, gran conocedor de mí, dándome la mano, me dice: “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”

Es cierto. He dudado. ¿Y cómo puede ser que dude de ti, Señor, cuando tú me acabas de decir “ven”?

A veces, en el silencio del corazón, medito sobre quién eres, sobre toda tu grandeza, sobre tu poder si yo me pongo en tus manos. ¿Y, cómo puedo dudar?

Realmente es falta de oración, es falta de encuentros, para conocerte tengo que encontrarme contigo a menudo. Tenemos que charlar, para que tú mismo me vayas enseñando tantas y tantas cosas.

¡Qué grande eres, Señor! Siempre atento a mi llamada, a mis necesidades. Y menos mal que tú lo haces, porque yo mismo me despisto en ocasiones. Pero tú me llamas, te adelantas a mí, a mi pensamiento. Y todo ello gracias a que me consagro a diario, en el primer momento del día, en cuanto tú me llamas para la oración.

¡Qué bien que estamos juntos! Por esto decimos: “Realmente eres Hijo de Dios.” Dios mismo.

Gracias, amigo Jesús, por esta amistad tan bonita, tan sincera, tan limpia. Y gracias por darme el ciento por uno, aunque a veces es mucho más.

7/8/08

Santa Clara de Asís, un canto de alabanza


¡En el nombre del Señor!

A vosotras, hermanas pobres de Santa Clara; a todas vosotras, contemplativas que os inspiráis en la espiritualidad franciscano-clariana; a todos los hermanos y a todas las hermanas que aman a Clara y a Francisco: como Ministro y siervo de todos, os deseo «paz verdadera del cielo y caridad sincera en el Señor» (2CtaF 1).
«Ya que, por divina inspiración, os habéis hecho hijas y siervas del altísimo sumo Rey Padre celestial y os habéis desposado con el Espíritu Santo, eligiendo vivir según la perfección del santo Evangelio, quiero y prometo dispensaros siempre, por mí mismo y por medio de mis hermanos, y como a ellos, un amoroso cuidado y una especial solicitud» (RCl 6,3-4; cf. FVCl).
Clara prorrumpe, al principio de su Testamento, en esta acción de gracias: «Entre otros beneficios que hemos recibido y seguimos recibiendo de nuestro benefactor el Padre de las misericordias, y por los cuales estamos más obligadas a rendir gracias al mismo glorioso Padre de Cristo, se encuentra el de nuestra vocación; y cuanto más perfecta y mayor es ésta, tanto es más lo que a Él le debemos» (TestCl 2-3). Por tanto, todos, vosotras y nosotros, tenemos la obligación de conocer cada vez mejor nuestra vocación, de amarla y de responder a ella con fidelidad y generosidad.

El lunes 11 es Santa Clara, y en el Monasterio de la Puridad y de san Jaime de las Monjas Clarisas donde yo voy, en la c/ Puridad, 4 en Valencia, celebran la Misa a las 10,30h.
Sería precioso que todos acudieramos a darles el abrazo que se merecen, a rezar con ellas que tanto rezan ellas por nosotros.

4/8/08

La generosidad bien entendida

Me encanta ver a nuestro Jesús, verdadero hombre, cómo entiende nuestra problemática, incluso mejor que nosotros mismos. No es de extrañar, pues es verdadero Dios.

Tras un fatal contratiempo, tras el asesinato de su pariente y precursor Juan el Bautista, queda sin ganas de nada, como nosotros tantas veces quedamos vencidos, y se retira para estar solo, apartado de todos. Pero hay urgencias de sus hermanos, es decir, de ti y de mí, que acudimos a Él, pidiendo auxilio. Él mismo sintiendo lástima de nosotros, se dispone a escucharnos, dedicándose a curar a los más necesitados, a los enfermos, a los que sufren de tantos modos diferentes.

A continuación de todo esto, aún le quedan fuerzas para dar de comer a un gentío tan inmenso, a muchísimos. Y lo hizo a su modo, como todos los domingos hace el sacerdote “in persona Christi”, como hace Él mismo, alzando la mirada, siendo alto de miras, no conformándose con cualquier cosa, y pronunciando la bendición que tantas veces escuchamos: “Éste es mi cuerpo... ésta es mi sangre...”

Menuda transfusión nos pone a nosotros, a los enfermos, por eso nos cura y nos llena de fuerzas para seguir por este camino, donde tantas veces se nos hace cuesta arriba, en el cual, en ocasiones, casi siempre, no entendemos lo que pasa ni por qué.

Los discípulos reparten el verdadero alimento, domingo tras domingo, todos los días. Y que, sorprendente, es esto: “Todos comieron hasta quedar satisfechos.”

Y el mismo alimento sirve a unos y otros: a hombres, mujeres, niños, abuelos, para todos los que quieren acercarse a Él de buen corazón, con sencillez y llenos de amor, del suyo, por supuesto.

¿Quién nos podrá apartar de Él?

Tan sólo nos pide: “Escuchadme y comeréis bien.”

“Señor, abres la mano y nos sacias de favores.”

¡Enséñanos a ser generosos con todos! Gracias por darte a conocer.

27/7/08

El bien y el mal

Qué importante es saber separar, distinguir entre lo que es bien de lo que es mal, saber escuchar lo que debemos hacer. Por eso el rey Salomón, cuando Dios se le aparece en sueños, le pide, al ser un muchacho, que le dé un corazón dócil, para saber gobernar, y gobernarse a sí mismo, así como la capacidad de discernir entre el bien y el mal.

¿Cuál es el tesoro más importante que podemos tener? Por mucho que yo esconda algo, el Señor me ve en todo momento, tiene delante de sí mi corazón, todas mis intenciones. ¿Qué puedo esconder y a quién?

El mayor tesoro es un corazón dócil y sensato, capaz de escuchar a la conciencia, a Dios mismo, capaz de separar lo bueno de lo malo, que siempre sepa hacer lo correcto, el bien. Éste sí que es el reino, el que el mismísimo Jesús nos dice desde el evangelio, en forma de parábolas. El reino ya a comenzado, al igual que la salvación, y únicamente viviendo así, podremos caminar por él, mostrarlo a los demás. Sabremos siempre qué y cómo hacer para agradar al Padre.

Qué fácil resulta creerse mejor que otros, qué cómodo es ver el mal siempre en la cizaña del prójimo. Yo siempre tengo razón, lo sé todo, dejo para el otro la cizaña, la suya e incluso la mía, ya que ambas crecen en el mismo campo. Pero desde mi corazón, podría empezar a separarla, a reconvertirla en grano, al menos para que no moleste al crecimiento del trigo, a la siembra.

Viendo un día faenar a unos pescadores, éstos echaban una red enorme al mar, y cuando la recogían, en ella salía de todo, peces grandes y sabrosos, y otros enfermos y endebles, incluso botellas de plástico y algo más de basura. Los pescadores, con paciencia, van separando la pesca de la basura, y la depositan en diferentes estanques. Menos mal que el Señor tiene una paciencia muy superior a la nuestra, infinita, y espera lo que haga falta con tal de que nos podamos salvar todos. Pero tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió y no pudo recoger ya el agua.

Por eso dice el Señor: “Al final, saldrán los ángeles y separarán a los buenos y a los malos”.

Ojalá sepamos conducirnos de tal modo que nunca nos tengamos que lamentar al final de nuestra vida: ¡Si yo hubiera rezado más!

Ahora te dejo y me voy a la capilla del Sagrario. ¿Y tú, sueles ir?

20/7/08

Sólo se puede dar lo que se tiene

El reino de Dios, como un granito de mostaza, es algo pequeño, muy pequeño, pero habita ya en nosotros, lo tenemos ya aquí, y necesita de nuestras buenas obras, necesita que lo reguemos para que pueda ir creciendo, y con paciencia se desarrollará hasta poder cobijar a otros bajo su sombra, para dar respiro a tanta fatiga, a tanta situación de estrés.

Hay que sembrar buenas semillas, con buenas palabras y con mejores hechos, cuidar y velar por ellas, a pesar de que algún enemigo vendrá y sembrará cizaña, desconcierto, insultos, calumnias, mentiras, pero no hay que caer en la tentación de la revancha. Caminemos en paz, pidiendo la paz, esa paz que sólo Jesús nos da, sin caer en la tentación de condenar tan alegremente a otros.

En nuestro viaje vamos muchos, unos de un modo y otros de otro, pero todos nos equivocamos una vez u otra. Pedir perdón desde la sencillez, desde la certeza de nuestra fragilidad, trae siempre la compañía del Espíritu que viene a guiarnos, por eso precisamente, porque nos ve débiles, inseguros, viene a nuestro socorro.

Dios mismo ve en nuestro corazón, y nos conoce a cada uno, tanto en los hechos, como en las intenciones. Pidamos que sepamos dejarnos conducir por este Espíritu, y cuando sea el momento, ya se separarán los frutos buenos de los malos, a cada uno le llegará su juicio.

Quizás al crecer el trigo y la cizaña juntos, pueda crear mucha confusión, pero no caigamos, aguardemos con paciencia y pidamos fortaleza para las pruebas.

Una “hada” de las Obreras de la Cruz, me ha dicho que cada uno da lo que tiene. Hay quién da porquerías, basuras, gritos, insultos... y hay quién da flores, y es que la lengua dice lo que el corazón siente. Esa hada es una buena persona, que desea lo mejor para mi.

Hoy os pido oración a todos por una intención especial, rezad por mi. Una misión que va cogiendo fuerza, una petición de la Virgen María.

Que nuestro Señor Jesús, y su Santa Madre, llenen vuestros corazones y hogares de Amor, de Paz y de Gracia para disfrutarlo.

“Un poquito de levadura basta para fermentar una gran masa”

¿Y tu, quieres ser levadura?

16/7/08

Virgen del Carmen

La Virgen nos guía por las aguas difíciles de la vida, hacia el puerto seguro que es Cristo.
Felicidades a todo el Carmelo, a las Cármenes, y especialmente a Carmencita y Carmen.
ORACION

SÚPLICA PARA TIEMPOS DIFÍCILES

"Tengo mil dificultades:ayúdame.
De los enemigos del alma:sálvame.
En mis desaciertos:ilumíname.
En mis dudas y penas:confórtame.
En mis enfermedades:fortaléceme.
Cuando me desprecien:anímame.
En las tentaciones:defiéndeme.
En horas difíciles:consuélame.
Con tu corazón maternal:ámame.
Con tu inmenso poder:protégeme.
Y en tus brazos al expirar:recíbeme.
Virgen del Carmen, ruega por nosotros.Amén."

13/7/08

Límites

¿Al amor se le pueden poner límites? Veamos, yo me enamoro de una chica, pero claro, ella algún día se puede ir con otro, o quizás yo, ¿se puede llamar a esto amor?

Creo que unas veces bien el amor es “algo” que va creciendo poco a poco, que te va llenando cada vez más, y que a lo largo de la vida, cuando van apareciendo los problemas, esos malos tragos, el matrimonio se une y afronta de manera vigorosa y decidida lo que se le viene encima. ¿Cómo planear una boda, pensando ya en la separación como cosa segura? Para ti esto, y para mí lo otro, para cuando llegue el momento de dejarlo. ¿Cómo me puedo casar con estas premisas, especulando de este modo?

El amor tiene que ser desinteresado, libre, tal y como Dios, nuestro Padre, nos deja ser. Libres para todo, para bien – mejor que mejor- y para mal. Él nos permite escoger, incluso con todo su dolor, cuando escogemos el mal, y es con dolor, porque ve que por nuestras acciones nos vamos alejando de él, de la verdadera felicidad.

Jesús cuando dialoga no tiene prisas, se sienta con toda la paciencia del mundo, y con su sabiduría nos habla, como llovizna que empapa la tierra. Nos prepara para hacernos germinar en su amor, en su felicidad ya aquí en esta vida, porque el cielo empieza o puede empezar ya en la tierra, la verdadera alegría si nosotros escuchamos y acogemos con verdadero amor y gozo su palabra. Pero a veces los intereses nuestros, nuestra poca confianza, los afanes de la vida, la seducción de las riquezas, el no tener tiempo, el no parar, determina nuestra sordera a sus palabras, y luego, vienen las lamentaciones.

¡Es Dios quién no me escucha!

Sembrar en tierra buena, significa amar con todo y para todo, querer a tu novia, a tu mujer, de forma total sin reservas, con todo tu corazón, con todo tu ser, para lo bueno y lo malo. Andar haciendo camino, pero juntos, no a ratos, o por conveniencia o por placer, sino vivir plenamente el uno para el otro, entregados en cuerpo y alma, y así, la siembra será abundante, nunca faltará lo necesario e incluso habrá de más. Por eso el Señor dice que el que escucha la palabra y la entiende da fruto del ciento por uno, es decir, por un euro nuestro, Él nos da cien, y no solo es en lo espiritual, porque bien sabe que el sembrador, necesita del pan para alimentarse, y de todo lo necesario para vivir.

Por eso san Pablo nos dice: “que los sufrimientos de hoy no son nada comparados con la gloría que un día alcanzaremos”.

¿Cómo vas de oído? ¿Escuchas la Palabra y la entiendes? ¿ Te entregas con todo el corazón al Señor o le pones límites?


11/7/08

María Rosa Mística

De la mano de la Virgen vamos seguros a Jesús, su Hijo y nuestro Señor.
El domingo 13 es la festividad de esta advocación. Y se celebrará una Santa Misa en la Ermita consagrada a la Milagrosa, en término de Puzol, a las 12 horas. Podeís poneros en contacto con el departamento de comunicación de dicho ayuntamiento, si no sabeis acceder.
La calidad de la imagen es fotográfica, la puedes descargar, y pedir a un fotógrafo que te la pase a papel.
También me comunican que se ha creado un correo para comentar, contactar... con las personas responsables, sobre todo lo relacionado, con María Rosa Mística.
Esta imagen es la que se entrego al Papa, el día 14 de junio, festividad del Apostol Matías, en Roma, Ciudad del Vaticano.
El carisma principal de esta advocación es la defensa de los Sacerdotes y la Vida Consagrada en general.

5/7/08

Calla y escucha

Solo se puede ser feliz perdonando, olvidando los daños que los otros nos pueden causar. Siendo humildes y mansos de corazón, sin generar las peleas, tanto dialécticas, discutiendo todo el día, con todo bicho viviente, “teniendo” yo toda la razón, como las mentales.


¿Cómo conseguir la paz? Callando muchas veces, pensando que “yo” soy el responsable de esa maldad, soy generador de errores, consciente e inconscientemente. Mi lengua ha hablado mal de esto o de aquello, y sin saberlo estoy causando daño. Como diría una amiga he generado mala energía, mal deseo, sencillamente he deseado “mal” y con esto es suficiente; luego soy responsable de la falta de felicidad.

Hace unos tres mil años, ya se escribía: “bendeciré tu nombre por siempre jamás, día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás.”

He aquí una muestra del camino a seguir para encontrar la felicidad. Hablar bien, es siempre bueno y positivo, por poco que sea, su efecto es siempre generador de bondad, de dicha, tanto para el que habla, como para el que escucha lo dicho, y si esta es nuestra intención, si nuestro deseo es tal, entonces, se cumple aquello de: “El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan.”

Sabiendo esto, solo nos cabe pedir por nosotros, por todos los hombres, para que el bien crezca en todos, pedir lo bueno, suplicar lo mejor, empezando por eso que a veces no entendemos, y siguiendo por lo que nos haya podido causar algún daño, para que con nuestro bien, se limpie el mal, ese mal causado por ese posible descuido de nuestra lengua.

Y antes de pedirlo, ya tenemos que dar gracias a Dios, porque ya sabemos que nos lo ha concedido, nos ha escuchado antes incluso de que las palabras salieran a vibrar junto al aire, y es que la Palabra misma, es la generadora de buenas palabras, la única capaz de cambiar el mundo, la única capaz de hacerme manso y humilde, y así, llegar a vivir en paz, y esta paz, creará mi felicidad, la tuya.

La alegría, será mi camino, y podremos dar gracias a Dios siempre y en todo momento. ¡Qué alegría! ¿Verdad?

¿Tú vives en la alegría? ¿Disfrutas con paz?

Que el Señor te bendiga a ti, y a toda tu familia, a todos los tuyos, y a todos los que tu se la quieras dar.


No te pierdas este viaje a Tierra Santa

La Asociación Valenciana Amigos Tierra Santa junto con los PP. Franciscanos organiza peregrinaciones todas las semanas a Tierra Santa, pero esta del 2 Agosto es muy especial, por salir desde Valencia en vuelo directo a Tel-Aviv, guiada por el Obispo Auxiliar D. Esteban Escudero.

Mas que peregrinaciones son unos ejercicios espirituales.

Pueden contactar por teléfono- 963.917.810

29/6/08

Los pilares de la Iglesia: San Pedro y San Pablo


Hoy, en la Iglesia, celebramos esos dos grandes pilares, fundamentos de la fe vivida por San Pedro y San Pablo. Ambos mártires por decir la verdad, por anunciar que el Reino de Dios es para todos los hombres. Fueron aniquilados por ser buenos, porque lo eran, como tantos y tantos hombres piadosos como los hay hoy.

Pero me gustaría incidir en esa pregunta que hace Jesús: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Y claro está, los que no lo conocen bien, los que se dejan llevar por su conocimiento humano, no lo pueden retratar, y señalan eso, de que es un profeta, o similar. Y de pronto fija su mirada en los discípulos: “y vosotros: ¿quién decís que soy yo?”.

Él pregunta en plural, y San Pedro responde por todos ellos, por todos nosotros, en singular, haciéndonos todos uno: “tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Y precisamente aquí nos mira uno a uno, y nos dice personalmente, a ti, a mí: ¡dichoso tú, porque eso te lo ha revelado mi Padre! No la inteligencia humana, no mi razón, sino la fuerza del amor que brota desde el corazón.

“Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará”.

¿Por qué hay tanto miedo entonces? ¿Por qué vas tú en contra de los fundamentos, los pilares de tu propia casa? ¿Por qué tiras piedras sobre tu propio tejado? ¿Buscas tú la destrucción de tu casa?

Y si no es así, por que tanto atacar al cura, al sacerdote, al ungido por el Espíritu Santo, a los llamados a pastorear al pueblo de Dios, a las doce tribus de Israel.

¿Cómo te puedes permitir hablar mal de lo tuyo, de ti mismo?

Quizás tu no formes parte de la Iglesia, ya que no se entiende tu postura destructiva. La Iglesia formada por Jesús en esta piedra, en Cefas, con sus discípulos, los apóstoles, los curas, los sacerdotes, y por todo el pueblo.

Herodes persiguió a los primero cristianos, y tú, con tus críticas malvadas, haces lo mismo o incluso peor. Toma ejemplo, tomemos nota todos, mientras Pedro estaba detenido, toda la Iglesia oraba incesantemente.

¿Hacemos hoy lo mismo? ¿Oramos sin cesar?

27/6/08

El bien trinfará sobre el mal, siempre.

Al final de una cena en un castillo inglés, un famoso actor de “teatro” entretenía a los huéspedes declamando textos de Shakespeare. Luego se ofreció a que le pidieran algún “bis”. Un sacerdote muy tímido preguntó al actor si conocía el Salmo 22”. El actor respondió: “Sí, lo conozco y estoy dispuesto a recitarlo, sólo con una condición: que después también lo recite usted”. El sacerdote se sintió un poco incómodo pero accedió a la propuesta. El actor hizo una bellísima interpretación, con una dicción perfecta de “El Señor es mi Pastor, nada me falta…” Los huéspedes aplaudieron vivamente. Luego llegó el turno del sacerdote, que se levantó y recitó las mismas palabras del Salmo 22. Esta vez, cuando terminó, no hubo aplausos, sólo un profundo silencio y lágrimas en algún rostro. El actor se mantuvo en silencio unos instantes, luego se levantó y dijo: “Señoras y Señores, espero que se hayan dado cuenta de lo que ha ocurrido esta noche: Yo conozco el Salmo, pero este hombre conoce al Pastor” .

Nuestra Señora del Perpétuo Socorro


Examina el cuadro de la derecha. Atemorizado por la visión de dos ángeles que le muestran los instrumentos de la Pasión, el Niño Jesús ha corrido hacia su Madre, perdiendo casi una de sus pequeñas sandalias en su precipitada huida. María lo sostiene en sus brazos de manera protectora y amorosa. Pero presta atención a sus ojos. Su mirada esta fija no en Jesús sino en nosotros. ¿No es este detalle un toque de genialidad? ¿Qué mejor manera de expresar el interés de Nuestra Señora en nuestras vidas y crecimiento espiritual?
Las pequeñas manos de Jesús también están sujetas a las de María como una forma de recordarnos a nosotros que, así como en la tierra él se puso enteramente en su manos buscando protección, así ahora en el cielo él nos confía a cada uno de nosotros en sus tiernos y amorosos cuidados.
Este es el mensaje principal del cuadro, un icono bizantino, que no obstante, esta repleto de otros símbolos. He aquí algunos de ellos:
1. Iniciales en griego para "Madre de Dios"
2. Corona. Fue añadida al cuadro original por orden de la Santa Sede en 1867. Es un tributo a los muchos milagros obrados por Nuestra Señora bajo la advocación del "Perpetuo Socorro".
3. Estrella en el velo de la Virgen. Ella es la Estrella del Mar… que trajo la luz de la luz al mundo en tinieblas… la estrella que nos conduce al puerto seguro del Cielo.
4. Inicial griega para "San Miguel, el arcángel". Sostiene la lanza y la esponja de la Pasión de Cristo.
5. Inicial griega para "San Gabriel, el arcángel". Sostiene la cruz y los clavos.
6. La boca de María. Es pequeña para significar un recogimiento silencioso. Ella habla poco.
7. Los ojos de María. Son grandes para todos nuestros problemas. Están vueltos siempre hacia nosotros.
8. Túnica roja. Los colores que llevaban la vírgenes en los tiempos de Cristo.
9. Iniciales griegas para "Jesucristo".
10. Las manos de Cristo. Con las palmas boca abajo y dentro de las de su madre, indican que las gracias de la redención están bajo su custodia.
11. Fondo amarillo. Es el símbolo del cielo, donde Jesús y María están ahora entronizados. El amarillo también brilla a través de sus ropas, mostrando así la felicidad celestial que puede traer a los cansados corazones humanos.
12. Manto azul oscuro. Es el color que usaban la madres en Palestina. María es las dos cosas a la vez: virgen y Madre.
13. Mano izquierda de María. Sostiene de manera posesiva a Cristo. Ella es su madre. Es una mano consoladora para todo el que acuda a ella.
14. Sandalia caída. ¿Ha casi perdido Jesús su sandalia corriendo hacia María en busca de consuelo ante el pensamiento de su Pasión?


ORACIÓN
¡Santísima Virgen María, que para inspirarme confianza habéis querido llamaros Madre del Perpetuo Socorro! Yo os suplico me socorráis en todo tiempo y en todo lugar; en mis tentaciones, después de mis caídas, en mis dificultades, en todas las miserias de la vida y, sobre todo, en el trance de la muerte. Concédeme, ¡oh amorosa Madre!, el pensamiento y la costumbre de recurrir siempre a Vos; porque estoy cierto de que, si soy fiel en invocaros, Vos seréis fiel en socorrerme. Alcanzadme, pues, la gracia de acudir a Vos sin cesar con la confianza de un hijo, a fin de que obtenga vuestro perpetuo socorro y la perseverancia final. Bendecidme y rogad por mí ahora y en la hora de mi muerte. Así sea.
¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Rogad a Jesús por mí, y salvadme.

22/6/08

Soy como un extraño para mis hermanos.

Cuántas veces nos ocurre, que tenemos la sensación de estar actuando bien, y sin embargo, no nos entienden. Creo estar diciendo unas bellas palabras, y por el contrario, a tenor de lo que me responden, me parece que ni las oyen. Lo digo en plural y lo digo en singular, porque pienso en ti y en mí, y me es difícil pensar en singular, porque lo que es bueno para mí te lo deseo a ti también. Porque si a mí no me gusta que me critiquen, tampoco yo lo debo de hacer, tampoco tú lo debes de hacer, tampoco debemos hacerlo.

Qué fácil es cuchichear de alguien, qué fácil buscar el traspié. Cuántas veces la boca dice lo que no sabe, y cuánto daño se puede llegar a hacer, sin pensar en las consecuencias. ¿Eres cristiano?

Entonces, ¿por qué no actúas como tal? ¿No sabes que para Dios no hay nada imposible, que Él nos examina y ve en lo íntimo de cada uno, en el corazón? Hay quienes tienen un corazón de cristal, por lo transparente, y hay quienes tienen el corazón de plomo, por lo de sucio y contaminante.


Es justo en estas situaciones, cuando sé que hablan sin saber, que critican sin conocimiento de causa, es justo cuando me siento como un extraño, incluso para mis hermanos, y sin embargo, me devora el celo por las cosas de Dios. No me importa que me afrenten, sé bien para quién trabajo, por quién lo hago.

Los que estén libres de pecado que tiren la primera piedra. La Iglesia, nosotros, no tenemos el enemigo fuera, sino dentro. Cada vez que criticas y pones verde a uno de estos mis pequeños, a Mí me lo estás diciendo, a Mí me estás criticando. ¿Te suena?

¿Por qué te metes tanto con el cura? ¿Sabes lo que estás diciendo? ¿Por qué te metes tanto “conmigo”?

Señor Jesús, ayúdanos a multiplicar la oración y a dividir la murmuración, mejor dicho, ayúdanos a callar. ¡Hipócritas! No juzgues y no serás juzgado.

Me alegra ponerme de tu parte, y no ser un servidor de lo superficial, de lo terrenal, del dinero, y me alegra precisamente, porque sé con certeza que Tú estás conmigo, que también Tú te pones de mi parte.

Qué fácil es criticar al cura, a mí, y yo te pregunto: ¿Por qué no te quitas tus porquerías desde el silencio, desde la oración?

Cuando digo a “mí”, ¿quién es “mí”?

15/6/08

La mies es abundante

Cuánta actualidad hay con este evangelio de hoy. Cuánta gente se siente abandonada, paralizada por motivo de otros. Estos días hemos visto, con la huelga de camioneros, la dependencia de unos con los otros. El cirujano no tenía leche, al maestro le escaseaban las lentejas, todos lo hemos notado, y algunos hablan de pérdidas millonarias en sus respectivos negocios. Los agricultores han tenido que tirar sus productos del campo. Los ganaderos se han visto obligados a vaciar depósitos de leche, etc. Todo un cúmulo de despropósitos.

Sólo faltaba el furor del mal, quemando unos camiones, cuando sus chóferes estaban durmiendo dentro. El mal, de noche, amparándose en su propia maldad, con alevosía y nocturnidad, actuando de un modo criminal, asesino. Cierto es, no han sido todos, sino unos pocos descerebrados. Igual no eran ni camioneros.

El Señor Jesús, al ver todo esto, se compadece, porque están extenuados, abandonados, como ovejas sin pastor. ¿Por qué ha tardado tanto el gobierno de España en reaccionar?

“La mies es abundante, pero los trabajadores son poco; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”. ¡Cuánto trabajo hay hoy en día para el pueblo cristiano!

¿Por qué será que llegados a este punto siempre pensamos que es para otros, que no es para mí?

Acaso la confusión sea en que a los doce discípulos los llama por sus propios nombres, de modo personal. ¿Y tú? ¿A ti no te llama?

Id y proclamad que el evangelio de Dios está junto a ti, en esos enfermos, ayúdales. En resucitar, en levantar muertos. ¡Cuántos muertos hay andando por todas partes! Hay quien vive, pero está muerto a todo, porque no participa del bien a los demás, sólo piensa en él. ¡Cuántos que se llaman cristianos y no lo son... ! Limpiad leprosos, abandonados, marginados... Echad demonios, tirad el mal de vuestra alma, los malos deseos. Y todo esto hacedlo gratis, dadlo gratis, porque gratis lo habéis recibido.

¿No estás oyendo cómo te llaman por tu nombre?

En esta sociedad todos tenemos cabida, todos nos necesitamos, todos necesitamos más humanidad, todos necesitamos del amor, todos somos hombres, el camionero, el cirujano, el agricultor, el ganadero, y tú, sí, tu. Tú también eres hombre.

¿A qué estás esperando? No te ofendas, pero participa.

10/6/08

Adoración Monte Sión desde Argentina

“Por la lanza en su costado
brotó el río de pureza,
para lavar la bajeza
a que nos bajó el pecado”
(Himno del Salterio)

Buenos Aires, 30 de mayo del 2008

Al Círculo de Adoración “Monte Sión”.

Desde hace años, la “circular” de junio brota del “Costado” abierto de Cristo en la Cruz. Este año la escribo con unos días de adelanto, puesto que hoy celebra la Iglesia el Corazón de su Señor y Maestro. La contemplación del Corazón de Jesús nos conmueve. No se puede contemplar sino por la “Ventana del Costado”, ventana siempre abierta, siempre manando, cual manantial de hondura.

El lanzazo fue el último golpe del hombre, cuando parecía que el “amor más grande” ya lo había dado todo al entregar el hálito de vida a su Padre. No fue así, aún había más para dar, cuando la lanza perforó el pecho, desde dentro “brotó sangre y agua”. Es que Dios no conoce lo que sí conocemos los hombres: el amor medido. La “medida” del amor de Dios es la no medida.

Meditar en el Corazón de Jesús me conmueve. ¡Dios tiene corazón, corazón de carne! Es un corazón como el de “cualquiera”, como afirma San Pablo. Entonces me conmuevo pensando que se alegró como hombre, disfrutó como hombre, se ilusionó como hombre; se desencantó como hombre, se dolió como hombre, sufrió como hombre. ¡Qué camino tan nuestro, tan mío, Jesús!

Es así que, meditando en ese Corazón único, hay algo que me ha tocado el alma en este tiempo: la capacidad de confiar y de confiarse, que mostró Jesús. ¿Cómo aprendió a confiar?, al lado de su Madre, aprendiendo de su Madre y de José. Confió en los Doce Apóstoles. Confió y se confió a Pedro, el que iba a morir por él, pero que después lo negó tres veces; también tres veces le preguntó por su amor y tras cada respuesta -“tú sabes que te amo”- le confió sus “ovejas”. A Judas, el que lo “vendió”, le renovó una y otra vez su confianza, tanto que en la noche trágica del Huerto de los Olivos al encontrarlo acompañado de soldados le saludó diciendo “amigo, a lo que has venido”.

Confianza es amor, confianza es lealtad, confianza es fidelidad; confianza es, en definitiva, un amor más fuerte que el desencanto, la negación y la venta. Al crearlo, Dios confió y se confió al hombre. Al hacerse hombre, el Padre confió y le confió su Hijo al hombre. Al invitarnos a sellar una Alianza con él, Dios sigue confiando y confiándose en el hombre.

Recuerdo una frase de mi padre cuando yo era un adolescente de 16 años: “No se puede vivir sin confiar y confiarse”. Estas palabras me marcaron a fuego, porque la conclusión es que quien no puede confiar tampoco puede amar, ya que amar es confiarse a otro y confiar la vida a ese otro.

Hoy constato lo difícil que es confiar. Difícil confiar en las personas y sus promesas, difícil confiar en las instituciones, difícil confiar y confiarse a otro u otros. Donde no hay capacidad para la confianza, no hay posibilidad de amor, de construir proyectos juntos, de fascinarse por ideales y valores. Hay déficit de confianza en la comunidad de los hombres, por eso seguramente hay déficit de amor. Sin amor no hay horizontes y por ende no hay capacidad para construir, sacrificarse y darse cada día. “Los hombres no son islas”, tituló lúcidamente uno de sus libros el monje trapense Thomas Merton. No, no somos islas, pero la pérdida de la confianza hiere la capacidad de amar y puede enfermar al hombre aislándolo.

Tras su regreso de Milwaukee, alguien le preguntó al Padre Kentenich: “Padre, ¿en quién se puede confiar hoy todavía?”. El Padre habló del tema durante tres días. El núcleo de su enseñanza es simple y esencial: si el hombre funda su confianza en lo frágil, se le quebrará antes o después; pero si la funda sobre roca, en Dios, podrá superar todos los desencantos y vivir en la confianza total. Estas palabras estaban respaldadas por el testimonio de vida del Fundador: prisionero en el campo de concentración de Dachau, exiliado en Milwaukee por 14 años, con dos guerras mundiales en sus espaldas, amado por muchos, rechazado y combatido por otros; ¿cómo no se quebró su confianza?

La fuente en la que bebió y fundó su confianza, nos orienta a vivir la nuestra: María. Para él, ella fue la “entrada” al mundo de la Trinidad y por eso de la confianza y del amor sin medida; lo expresa de una manera sapiencial cuando ora a la Trinidad diciendo que “por ella (María) nos sumergiste en la hondura de Cristo”. Pero ser sumergido en la hondura de Cristo significa vivir una bi-unidad con él, una bi-unidad que es la plenitud de nuestra filialidad ante el Padre. La filialidad ante Dios y en Dios es lo que nos capacita para confiar y amar sin medida. El Padre Kentenich lo expresa así: “La meta de la educación y la auto-educación, es llegar a ser como Cristo, porque es en él en quien somos verdaderos hijos… Cristo es la raíz más honda de nuestra filialidad y el fundamento sobre el que descansa el espíritu y sentimiento filial al que estamos llamados…”

Sin filialidad no hay experiencia de arraigo en Dios, que es Padre y siempre Padre. Sin filialidad no hay abandono confiado, no hay posibilidad de recibir amor para poder dar amor. No en vano el Padre Fundador decía que “hoy no basta con creer, esperar y amar; hoy hemos de ser un milagro de fe, confianza y amor”. Estamos en una época en la que, solo los sean plenamente hijos podrán confiar y amar, porque sus vidas están fundadas sobre la roca inconmovible y no sobre arena frágil de las meras fuerzas humanas.

En la adoración Eucarística Jesucristo, el Hijo de Dios, se nos confía y confía, y nos da su amor para que, aliados a él, también el nuestro sea un amor extremo.

Desde el Santuario Sión del Padre, les envío un cordial saludo. Que Dios les muestre su rostro y les bendiga:

P. Alberto E. Eronti

8/6/08

¿Enfermo o sano?

Un viejo conocido tuvo que ser ingresado en un hospital, un día, por motivo de enfermedad. Ramón, que éste era su nombre, nunca antes había estado en esta situación de perder la salud, y tener que visitar las urgencias de un gran hospital. ¡Qué mal se sentía! Y además, no parecían hacerle un especial caso. Fíjate lo que ocurrió: le estaban atendiendo, cuando llegaron varios accidentados más, y tuvieron que dejarlo a él para atender a los más graves. Al final, tras unas ocho horas de estancia en urgencias, lo subieron a una planta donde se le realizarían más pruebas hasta lograr su recuperación.

Ramón era muy ordenado, y todo lo tenía bien planeado, a su debido tiempo. Era correcto en el trato, ni amable ni maleducado, pero sí frío, manteniendo las distancias.

Le entraron la bandeja de la comida, y la señora que estaba con el vecino de habitación le ayudó a colocarla bien, le subió la cama para que Ramón pudiera comer más cómodo. Y así, en varias ocasiones. Cuando ya llevaban varios días, Miguel, que era el vecino, le dijo:
- Don Ramón, ¿no nos conoce?
De pronto, Ramón, que era médico, se acordó de todo y sintió vergüenza del trato que les había dado en cierta ocasión, cuando Miguel tuvo el accidente. Él, renegando, fue al lugar de la urgencia, pero había tenido que dejar su consulta, y salir de su esquema rutinario bien organizado, para atenderlos en ese preciso instante, con la frialdad propia de él y en cambio ellos ahora estaban siendo tan humanos.

Ramón meditó todo esto, repasando aquellas frases del Evangelio “misericordia quiero”. No lástima ni pena, sino misericordia, es decir, sentir de corazón al otro, ponerse a su altura para comprender su problema, compartir la pena, para ayudarle a buscar soluciones. Al ver la Misa por la televisión escuchó de nuevo: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa misericordia...”

Ramón comprendió por fin todo. Cómo la señora de Miguel le ayudaba todos los días con una sonrisa sincera, y sin embargo él, jamás sonreía a nadie. Tieso como un palo. Entendió que la misericordia de Dios empapa la tierra casi sin darte cuenta, como aquella mujer que tanto servicio le estaba haciendo.

Ramón se replanteó todo en su vida, porque él también era un enfermo.

Y tú, ¿estás enfermo o sano?

1/6/08

La importancia de la Palabra

Cuántas veces hablamos por hablar, para no decir nada, y cuántas también para poner a alguien verde, la murmuración, ese pequeño “comentario inocente”.

¿Acaso tú nunca has hablado de nadie? ¿Nunca has criticado?

Estoy pensando lo mismo que tú: si supiéramos todo lo que podemos construir con una buena palabra, con una bendición, lo haríamos más veces. ¡Que Dios te bendiga! Y por el contrario: si supiéramos, o en el tiempo pudiéramos comprobar el daño que podemos hacer con una mala palabra, seguro que nos callaríamos.

¡Cuánta responsabilidad tenemos nosotros!

Hoy Moisés nos recuerda esto de las buenas palabras, y cómo debemos introducirlas en nuestro corazón, porque con ellas construimos una casa bien cimentada, sobre piedra, y aunque llueva abundantemente, aunque bajen los ríos de la oscuridad, aunque el mal nos ataque, la casa aguanta, y resiste todos los envistes que pudiera sufrir, porque la bendición siempre será más fuerte, más poderosa, que la maldición. Y esto lo podemos practicar escuchando la Palabra de Dios, en esa mesa que compartimos en la Santa Eucaristía, la Palabra que escuchamos y debemos meter en nuestra alma, para que en todo momento nos aleje de pronunciar esas malas palabras contra alguien, cotorreando como gallinas.

La casa cimentada sobre la piedra -como Dios quiere, que siempre es lo mejor para nosotros- aguanta contra toda corriente, y a pesar de que por alguna ventana, mal cerrada, o con alguna pequeña fisura, puedan entrar esos vientos raros, esas aguas atormentadas, aún así, la casa aguanta en su conjunto.

En todas las casas hay algunas manchas por humedad, siempre hay pequeños detalles por algún golpe, una tubería que no funciona bien. Aun así, la casa, la Iglesia fundada en esta Piedra, ahí está, sosteniéndose y dando fortaleza y cobijo a todos los caminantes que pasan por ella, recibiendo la bendición del Señor, escuchando su Palabra, para poderla poner en práctica las veinticuatro horas del día.

La puerta está abierta siempre, ¿quieres entrar?

30/5/08

Sagrado Corazón de Jesús y de María


Con el permiso de toda la familia del Carmelo: os propongo una meditación de unos cuantos minutos.

“El amor todo lo puede,
todo lo alcanza,
quien tiene amor
a Dios abraza.”

Léelo varias veces, o escríbelo en un papel, en una habitación con una vela encendida por única luz. Silencio. Lo lees y lo relees, acompasando tu respiración con el poema. Déjate llevar por él mismo. Y llegará un momento que te sentirás transportado.

De paso, reza por todos los enfermos que conozcas y por todos los enfermos en general, tanto los de alma como los de cuerpo.

25/5/08

Corpus Christi

Estaba con mi familia al fondo de la iglesia, cuando de pronto, el sacristán, el señor Adolfo, vino a mí, y me dijo que me necesitaba para llevar el Palio en la procesión.

¡Quedé como aturdido! No sabía qué decir. Pero fui tras él. Cogí el cuarto palo del lado izquierdo, y en silencio me mantuve en la sacristía. Los demás estaban hablando, pero yo estaba en completo silencio, de todo. Mi corazón desbordaba de alegría, pero no podía decir nada. ¡Claro que recuerdo la fecha, era en Junio de 2005! Mi primera procesión del Corpus. Antes no había ido, sólo siendo un niño, pero jamás había vuelto.

Mi primera procesión, porque verdaderamente el Corpus es “La” procesión, es la salida con el Señor Jesús a visitar a tantos como no pueden ir a la iglesia.

Delante de mí iba un señor, llamado José María, que algún golpecillo le di sin querer, ya que no sabía cómo se llevaba el palo. Detrás de mí, venía José Luis, un señor que descansa en paz junto al Señor Jesús, y fue éste quien en un momento de parada me dio unos consejillos. Yo sigo rezando por ti, José Luis, y por tu familia, como bien sabes.

Marchábamos al paso, poco a poco, y la banda de música tocaba tras nosotros. El incienso lo gozábamos de forma continua, pues delante de nosotros, dos seminaristas iban con el incensario. Hoy ya uno es sacerdote; el otro... ahí está. ¡Pero déjame seguir, no me hagas tantas preguntas! El sacerdote, Don José, portaba la Custodia con el Señor, justo un paso delante de mí, de tal modo que mi mirada coincidía y se encontraba continuamente con la de Jesús. Hacia el final de la procesión, colocaron una mesilla donde descansa y dieron la bendición a todos los presentes de corazón. Pero ésta no era la única mesilla. Aunque sí que fue aquí donde me llamó la atención una chica joven. ¡Cómo miraba al Señor! Y yo, vi su corazón, cómo le pedía al Señor Jesús. Éste le devolvió la mirada, le sonrió y le concedió el favor. Pero además derramó muchas más gracias, y yo allí, también derramé más lágrimas. ¡Cuánta delicadeza, cuánto amor nos das, Señor!

Comprendí que el Señor juega no a una banda, sino a muchas, y de paso alegra a éste, a aquél... incluso al señor que desde lejos contemplaba toda la escena, encendido de presencia, y el Señor Jesús era como su fuera caminando junto a nosotros, pero al mismo tiempo fuera entrando a todas las casa que lo solicitaban. Eran como “muchos” Señor Jesús, se daba a todos, y eso que algunos no le pedían nada, ni lo miraban de modo temeroso, sino porque Él quería dar. De tal manera, que nunca sabrán que fue Jesús el que les solucionó... no importa, lo llamarán un golpe de suerte. Aún así, qué bonito es.

A partir de aquí, Él, mi amigo Jesús, aún se multiplicó más, o quizás yo lo vi más. Empezó a repartir y se volvía loco de alegría. En una de las calles, en la de San Cristóbal, había otro altarcito, donde lo llenaron de flores, pétalos de rosas, por miles. Y el Señor les derramó millones de gracias, bendijo a las familias enteras, a los campos, a sus cosechas. Aún conservo uno de estos pétalos de rosa, en el interior de uno de mis libros. En esta calle, si me lo permites, en una casa de esas de pueblo, con las puertas abiertas de par en par, allí, junto a sus hijas, estaba sentado un hombre que llamamos “el tío Cristo” que al llegar nosotros a su altura, como pudo, apoyándose de mil modos, se puso en pie para saludar con el corazón a Jesús. Allí, se fundieron en un abrazo inmenso.

¡Gracias Señor Jesús, por enseñarme!

Y tú, ¿vas a quedarte sentado? Otros, al pasar, se arrodillaban. ¿Y tú?

Alabado sea el Señor Jesús por siempre.

Sea por siempre bendito y alabado.


24/5/08

María, madre auxiliadora

Siempre presente en nuestra vida, la Madre, la que nos auxilia tantas veces, aún sin saberlo nosotros, sin tener conciencía de que es así.
Madre, ruega por nosotros.
Felicidades a todos los salesian@s

22/5/08

Besamano de la Virgen de los Desamparados

EL BESAMANO A LA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS CONCLUYÓ A LAS 12 DE LA NOCHE EN LA BASILICA, TRAS PASAR MAS DE 26.000 PERSONAS. SE AGOTARON LAS ESTAMPITAS.

foto cedida por la agencia Avan LA VIRGEN GOZOSA DE VER TANTAS PERSONAS EMOCIONADAS. UNA MADRE NO PUEDE OLVIDAR A SUS HIJOS.

MADRE, RUEGA POR NOSOTROS.

18/5/08

La Santísima Trinidad

Hoy todos nosotros celebramos, vivimos, la Santísima Trinidad: un solo Dios, y tres Personas distintas.

¿Cómo comprender esto? Es muy difícil, a no ser que sea desde el amor. ¿Cómo entender que María queda embarazada por obra del Espíritu Santo? Los mismos discípulos, que anduvieron tres años con Jesús, verdadero Hombre y verdadero Dios, que le vieron realizar tales proezas, no le comprendían. ¡Muéstranos a tu Padre y nos basta! ¿Tanto tiempo con vosotros y aún no me comprendéis? No lo entendían: ¡Enséñanos el camino y nos basta! Y Jesús, en alguna ocasión, se lamenta diciéndoles: “Hombres de poca fe”.

Aquí está la verdadera cuestión. En creer, en convertir el creer en saber. ¿Es científico? No lo es, pero sé que es así.

Sin ofender a nadie, ¿tú sabes quién es tu madre? Cierto, ella es. Pero permíteme la preguntita: ¿Y tu padre? ¿Cómo estás tan seguro? ¿Sabes que es él, o crees que es él? ¿Y científicamente lo sabes? ¿Acaso es matemático? ¿Llamaron al notario en el momento de tu concepción? Estoy contigo, no lo necesitas: yo tampoco. ¿Alguno de los presentes ha pedido la prueba del ADN? Lógico, es una estupidez, un gasto tremendo, no lo necesitamos. Mi madre lo es, y mi padre también. Lo sé, y basta. Esto está por encima de la comprensión, por encima de toda prueba matemática.

Pues algo así ocurre. Sé que Dios Todopoderoso, el Padre, nos dio a su hijo Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, nos lo entregó por María, la santísima Virgen María, para sentir con nosotros, para vivir con nosotros, para hacernos hijos del Padre, para indicarnos el camino: Yo Soy el Camino. ¿Y por qué hizo esto el Padre?

Creo que es muy sencillo. En las Sagradas Escrituras, Dios va mostrando al hombre la forma de salvarse, la liberación del mal, cómo salir del mal camino. En definitiva, la manera de vivir en verdadera libertad. Y todo, como digo, de modo sencillo, porque Dios es Amor.

A Jesús, sus discípulos no le entendieron hasta Pentecostés, donde se les abrieron sus ojos espirituales. Entonces supieron con sabiduría de Dios porque el Espíritu Santo les enseñaba, a ellos, a nosotros, toda la verdad.

Dios es Amor, pero no un amor cualquiera, es una locura de amor. Por eso nos envía al Hijo, para que tengamos el camino, y nos regala el fruto de ese Amor, el Espíritu Santo, el Engendrador, el que nos hace saber incluso sin necesidad de comprender.

Un día dos niños de esos idénticos, gemelos, de esos que siempre van vestidos igual, estaban separados. Uno de ellos se cayó un porrazo y se golpeó en la rodilla. El otro hermanito, que estaba en casa enfermo, empezó a llorar, poniéndose la mano en la misma rodillita. ¿Quién se lo había dicho?

Un matrimonio, estando en una fiesta social, de pronto el marido sintió algo, y fue a buscar a su mujer. ¿Nos vamos, cariño? Sí, respondió la esposa. Luego, hablando, resultó que la esposa se empezaba a encontrar mal y había deseado irse. ¿Quién se lo dijo?

A veces, tú mismo, ves entrar a tu hijo y le dices: ¿Qué pasa? Y, efectivamente, algo pasó. ¿Quién te lo ha dicho?

¡Que Dios te bendiga, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!

PD : ¿Sabes ya quién te lo dijo?

17/5/08

San Pascual Bailon

Óleo de Bernardo López Piquer (17799- 1874)

Patrón de la Adoración Nocturna.

15/5/08

Jesucristo, sumo y eterno sacerdote


Felicidades a todos los Sacerdotes.

Oremos por ellos:

Oh Dios, que para gloria tuya y salvación del género humano constituiste a tu Hijo único sumo y eterno sacerdote, concede a quienes él eligió para ministros y dispensadores de sus misterios la gracia de ser fieles en el cumplimiento del ministerio recibido.

Amén.

14/5/08

María Rosa Mística

Hoy ha sido depositada en manos del papa Benedicto XVI, la imagen de María Rosa Mística. Una comitiva guiada por el sacerdote valenciano, D. Enrique, la han entregado en el Vaticano.
Ya desde el inicio del acto la Virgen ha presidido el acto.
Madre, ruega por nosotros, tus hijos.

13/5/08

Nuestra Señora de Fátima

Hoy, día de Nuestra Señora de Fátima, podríamos celebrarlo, rezando un rosario más, por la conversión de las almas y por nuestros Sacerdotes.

11/5/08

Pentecostés

Hoy, domingo de Pentecostés, día en que toda la Iglesia celebra precisamente eso, al Espíritu Santo, y precisamente por Él, toda la Iglesia en el mundo celebra, celebramos, lo mismo.

El Espíritu que nos une, uno de sus frutos es la alegría de formar comunidad, en ti y en mí, en nosotros, en todos, en México y en Italia, en Japón y España, en China y en Polonia, en Francia, en USA, en todos los rincones del mundo, “incluso” en África. Por eso el Señor decía a sus discípulos: “id y predicad al mundo entero”.

¿Cómo podría haber sido esto sin el Espíritu Santo? ¿Cuándo un imperio duró tanto como la Iglesia nuestra? La Iglesia que formamos todos, obispos y niños de primera comunión. Sí, todos somos “la Iglesia”. Cada uno tiene una misión, uno extirpa el bazo, y el otro, el sacerdote, preside la celebración de la Santa Misa. Todos somos un mismo cuerpo en esa unidad por el Espíritu, por el Amor que se nos ha dado. Todos formamos una comunidad – Iglesia- reunida y unida en común-unión-comunión- y lo hacemos todos y en todas partes.

¿Qué puedo contaros yo a vosotros que no sepáis? Quiero daros las gracias por estar ahí, por dedicarme más de una oración, por pedir por mi familia y todos los míos; yo poco os puedo decir. Pero también rezo por vosotros y os doy mi bendición humilde y sencilla, pero le pido al Señor que Él os bendiga.

Estaban reunidos en oración, con la Virgen María, y siempre a través de Ella- AD IESUM PER MARIAM - cuando de pronto un fuerte ruido llenó la estancia, pero no se asustaron, como les pasó a los israelitas cuando, junto a Moisés, subieron al monte sagrado. Ahora los discípulos reciben al Espíritu Santo, prometido por Jesús, y llenándoles de fuerza, de alegría, el miedo que tenían les desaparece, y empieza la gran aventura de anunciar el Evangelio, que no es otra cosa que la vida y hechos del Señor Jesús. Y sigue y sigue, hasta hoy en día, donde seguimos anunciando lo mismo, aunque las vestiduras y lo medios han cambiado, pero no así las palabras del Señor.

¿Y todo esto por qué? Porque hoy, como ayer, como en aquellos tiempos, como pasará mañana, el Espíritu, el mismo de siempre, por los siglos de los siglos, nos sigue iluminando con la Verdad, sigue enseñándonos, porque: “el Amor de Dios ha sido derramado por el Espíritu Santo que habita en nosotros”. En todos, incluso en los que no celebran la fiesta, en los que está como adormecido, hibernando. Y despertará... cuando despierte. El Espíritu sopla donde quiere y cuando quiere.

Si tú y yo creemos esto, realmente en nosotros se hará grande y trasparente y entonces “veremos” mucho más.

Y tú, ¿qué dices?

4/5/08

La Ascensión

¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? Es cierto, en muchas ocasiones lo hemos comentado en pequeños círculos más o menos familiares y cercanos. ¿Cómo podemos dejar pasar el tiempo tan tontamente? Teniendo tanto por hacer, hasta los confines del mundo.

Jesús resucita y asciende al cielo, en presencia de muchos, ¿tú no lo has visto? No te preocupes, lo fundamental es que por su amor a nosotros nos dice: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Si lo pensamos bien, si has leído el libro ¡Qué Alegría!, verás cuánto amor sigue desarrollando. Él, hacia nosotros, por poco que nosotros le demos algo. ¿Qué le puedo dar? Mi corazón, un deseo de amor, de reconocimiento: Señor mío y Dios mío, te quiero.

Con esto, su amor y entrega los tienes asegurados. No pierdas el tiempo en programas raros, en lecturas vanas. Ponte en camino, vayamos a visitar, como Santa María, Madre de Dios, fue a visitar a su prima, y como ha dicho el padre Teótimo, se alegran todos, María por su prima, Isabel desborda de gozo, e incluso el niño, San Juan el Bautista, salta de alegría al oír... y es que es así, no hay más. Al conocer, al oír, al hablar con el Señor Jesús, nuestro buen amigo, sólo la alegría cabe en nosotros. ¡Tan sólo por visitar!

Y no hace falta ir hasta los confines del mundo, basta por empezar por los primeros prójimos, por nuestra casa, por el esposo o esposa; por los hijos, que hoy sufren abandono de cariño de los padres. ¡Queremos que sean los maestros, el estado, quien se ocupe de ellos! Máximo error, somos los padres quienes tenemos que visitar y poner las normas de convivencia y de educación, desde la familia, desde el amor, ya que nosotros los hemos querido. ¿Recuerdas qué alegría? Siempre que alguien nos comunica que está embarazada, inmediatamente decimos: ¡Qué alegría!, como en la Visitación, y es que siempre el gran milagro de la vida nos produce alegría.

Pero lo más curioso es que estamos hablando de la vida terrenal, cuando ahora mismo el Señor nos habla de la eterna, la definitiva, y desde aquí, desde ésta, hacemos méritos para ella. ¿Cómo? Amando, como Jesús nos ama. Él nos enseña el camino, y para esta función nos da a la Madre, a su Madre, ni más, ¡ni menos! La Virgen María nos llama de mil formas, nos mira a los ojos, en silencio, sin prisas, y nos enseña a amar. Ella, la maestra, nos regala el amor. ¡Como me pasó a mí, ahora hace cinco años, en Lourdes! En esa gruta llena de paz y de amor, de la mano del rosario, de la oración, como no podía ser de otra manera. Todo comienza en el corazón, ese corazón inmaculado y misericordioso de la Santísima Virgen María.

El Señor asciende a los cielos, y lo hace precisamente para poder estar con todos nosotros, para visitarnos, hasta los confines de la tierra. Antes estuvo físicamente con sus discípulos; ahora está con todos, y bien claro nos lo dice: Yo estoy con vosotros todos los días, estad tranquilos y alegres, hasta el fin del mundo.

Bendita y gloriosa sea tu Santa Ascensión.

Y tú, ¿qué opinas?

27/4/08

Al que me ama, me revelaré a él

¿Quién ayuda a quién? ¿El que da o el que recibe? Si lo pensamos con la mente la respuesta está rápida en la lengua, pero quizás no deberíamos de precipitarnos. Incluso lo que es claro, de pronto gira, no se sabe cómo, y pasa a mantener otra posición.

En un día muy nublado, le pregunté a mi amigo Eduardo, éste señor pastor del cual no hace mucho te contaba: “¿Hoy lloverá?” Era evidente la respuesta, todo parecía indicar que sí. Él miró al cielo, respiró como olfateando “al aire”, me miró y me respondió: “A la noche te lo diré”. ¡Genial, mejor imposible! Parecía con toda seguridad que iba a diluviar. Se giró el viento y no quedó ni una nube. En su lugar sólo frío.

No podemos afirmar lo que no conocemos con toda seguridad. Permíteme que te relate una vivencia.

Visitando a una enferma, vi que llevaba mucha alegría, y pensé por ello que yo “le hacía un buen favor”, es decir, que ella recibía más que yo. Pero un buen día, muy próximo a su muerte, me dijo: “Por la oración de cuatro persona, el mundo se sostiene.” La verdad es que oí a “alguien” más en esas palabras que acababan de ser pronunciadas por ella.

Interpreté que esa respuesta era para meditarla, y así lo hice. Sin nada extraño, sin nada raro, ni mágico, “algo” muy grande me llenaba de una gran y profunda alegría. Y pensé que el Espíritu estaba “revoloteando” por allí, porque esto era fruto de Él.

La meditación se me hizo más profunda, ¿quién ayuda a quién? Yo salía de aquella casa, cada vez, con más fuerza, con mucha paz.

“Al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.”

Quizás allí “alguien” se me estaba revelando a mí, quizás... ¡una maravilla!

Otra mañana, con la muerte grabada en los ojos, me miró un una fuerza y una penetración tal que me di cuenta de que era el Señor Jesús quien me estaba mirando. ¿Quién ayudó a quién?

Todos nos ayudamos a todos, o así deberíamos hacerlo, en vez de tanta tele-basura, visitar a nuestros enfermos. Llenarlos de nuestra esperanza, y que nuestras palabras sencillas, pero llenas de amor, los hagan explotar de alegría, y Cristo se nos revelará a nosotros, a todos. Y todos seremos ayudados, consolados por el Espíritu, y si somos consolados nosotros, ¿por qué no somos capaces de consolar, de alegrar a nuestros semejantes?

¡Donde está el Espíritu, allí hay una gran alegría!

Entrevista en Popular TV Valencia

Hoy sábado, entre las 14h. y las 15h. se va a transmitir una entrevista realizada, desde la Ermita de la Soledad Gloriosa, por motivo del libro ¡Qué alegría!, en POPULAR TV.

20/4/08

No lo dudes

Mis queridos hermanos, así es como hoy hay que empezar, de este modo tan familiar en la proclamación de la Palabra de Dios, y a veces tan raro y ajeno a nosotros, por la práctica de lo común, por no ser ordinario en nuestra vida, por no sentirnos un solo cuerpo, y hermanos en Cristo. Todos nosotros somos la Iglesia. Todos tenemos parte en ella, tanto de las alegrías de unos, como de las tristezas de otros.

Hoy precisamente: “Que no tiemble vuestro corazón, creed en Dios, y creed también en mí”, nos dice Jesús. Hoy, donde el escándalo nos ha salpicado a todos los que formamos la Iglesia, por esos más de 11.000 casos de abusos sexuales, por parte de esos más de 4.450 sacerdotes implicados y gestores de tan cuantiosa maldad.

A pesar de todo, nuestro Papa, ha dado la cara, ha pedido perdón, y se ha reunido con las víctimas, con una representación, mientras otros cenaban por todo lo alto. Él mismo había sido invitado por el presidente de EEUU. Pero con su sencillez y humildad, se ha excusado diciendo que no está acostumbrado a estas magnificencias, y en su lugar, y por sorpresa de prácticamente todos, se reunía con una representación de las víctimas.

¿Qué institución hace esto? ¿Quién pide perdón? ¿Quién se enfrenta al problema dando al cara el máximo representante?

Solamente la Iglesia Santa, sí, porque es Santa, a pesar de muchas degeneraciones cometidas por algunos de sus indignos representantes. La Iglesia Santa, y en la cabeza de ella, nuestro papa Benedicto XVI, pidiendo purificación: “esta Iglesia necesita purificarse.” Nuestro Papa, pidiendo a todos pureza, castidad en sus actos, en sus vidas, porque sólo así es posible ver a Dios, desde esta transparencia del alma.

Es cierto, tienes razón. Hay sacerdotes que lo hacen... mal, muy mal. Allí muchos, como se ha reconocido, y aquí, también los hay, de un modo u otro. ¿Dónde están y estaban los obispos? ¿Por qué tapan y tapaban todo? Es peor, cuando hay enfermedad, tanto de cuerpo como de alma, hay que tratarla, darle el antibiótico preciso para ello, para mejorar, para curar. Y en caso contrario, las palabras del Papa: “Los pedófilos no pueden ser sacerdotes”.

¿Y tú? ¿Crees que no tienes nada que ver con todo esto? Me refiero a ti, tanto al obispo, como a cualquier miembro de la Iglesia, a ti que te quedas siempre en el último banco. ¡Sí, a ti , a todos nosotros!

¿Acaso no tenemos todos parte de culpa?

Si me lo permites, creo que sí, y lo creo porque cada día se reza menos, cada día se pide menos por los sacerdotes, los obispos, cada día hay menos oración por parte de todos, de todos. Por tanto, somos responsables de esos abandonos sacerdotales, pero aun así hoy Dios nos habla, y muy claro: “Que no tiemble vuestro corazón”. No podemos dudar de Él, y su Iglesia, nuestra Iglesia, es Santa, a pesar de todos estos escándalos.

El mundo vive con nosotros, y nosotros con él, y la Iglesia igual. Vivimos en el mundo, y la forma de vencer al mundo es la Cruz, con el dolor, con la oración, pero siendo Uno, siendo todos en Cristo, y desde nuestra oración venceremos y seguiremos caminando. Por la oración de un Santo, medio mundo se sostiene, recuérdalo, y que no tiemble tu corazón.

Recemos, recemos por nuestra Santa Madre Iglesia, por nuestros obispos, por nuestros curas, por nuestros jóvenes, por nuestros enfermos, por todos nosotros. Recemos mucho, mucho más. Si el mundo va tan mal, es porque falta la oración en nosotros, en la Iglesia, en el mundo.

Tú que lees y callas: ¿Qué opinas?

13/4/08

El buen pastor

Mi querido amigo Jesús:

En el lento caminar de esta vida tan hermosa, con la luz que tú nos envías en esta primavera, dando un paseo por estos tus campos, exhalando las fragancias del azahar, la flor de los naranjos, que penetra y empapa nuestra alma de esa belleza y bondad.

¡En todas partes te veo! Caminando junto a nosotros, hoy, en este día donde la importancia de los pastores es tan grande. ¿Quizás será porque nos faltan? Sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, y qué verdad más grande es.

Qué trascendental es el Pastor en su rebaño. Mi amigo Eduardo, pastor desde siempre, aun a pesar de la artrosis de sus rodillas, sigue saliendo con un gran rebaño de ovejas y algunas cabras. Al amanecer, con las primeras claridades del alba, ya está allí en el corral, donde duermen todas a cubierto y protegidas en la noche. Resulta maravilloso cómo los perros, aún no ha llegado él junto a la puerta, y ellos ahí están. Ya lo han oído y olido, y en cuanto los saluda, empiezan todas las ovejas a balar, también reconocen su voz, y comienza un espectáculo de ruido y polvo característico.

¡Cómo registran la voz de su pastor! Y Eduardo, con la familiaridad de todos los días, entra y vuelve a cerrar la puerta. Los perros quedan allí sentados, a la espera de su nueva voz, orden. Son sus fieles servidores. ¿Has visto alguna vez cómo trabajan estos animales con todo el rebaño? Realmente es un gozo poder caminar junto a Eduardo, junto al Pastor, y ver tantas cosas que no podríamos ni tan siquiera imaginar.

Poco a poco, todo el rebaño está preparado y revisado para la marcha, aunque siempre queda alguna oveja en el aprisco, por haber parido y tener allí a su hijito. Todas las demás, a la voz del pastor, marchando éste delante, una tras otra, van saliendo todas, y ya los vigilantes, empiezan a estar alerta a la voz del pastor.

Un día, nos encontramos con él por el campo, mi mujer, los chicos y yo. Nos saludamos y mantuvimos una conversación y le pregunté:
- Oye Eduardo, ¿a mí también me harían caso?
- Pruébalo, eso es fácil de saber - me respondió él.

Y así lo hice, empecé a darles órdenes tanto al perro como a las ovejas, sin ningún resultado, y con una risa sincera, él me decía:
- A ti no te conocen. No saben quién eres.

¡Cuántas curiosidades hay en la vida! Al Buen Pastor, todos lo conocemos, y Él nos va llamando por nuestro nombre, nos invita a entrar por la puerta, a seguirlo, para buscar nuestra propia salvación, pero aún así, hay quienes no lo escuchan, no lo reconocen.

Señor: ¿Cómo poder entrar por una puerta tan pequeña, cuando yo soy tan grande?

Dame humildad para hacerme pequeño, y caridad para escuchar tu voz en tantos necesitados como hay.

Y mi pregunta para ti, amigo lector, ¿Cómo vas tú de tamaño?


6/4/08

De camino

Bueno amigos, de nuevo en este primer día de la semana, domingo, día del Señor, una oportunidad más se cruza en nuestro camino, para permitirnos el encuentro con Jesús, al igual que aquellos dos discípulos que caminaban hacia Emaús, o lo que es lo mismo, de espaldas a la Jerusalén del Señor. Esa ciudad que representa el cielo, los caminantes marchaban en contra dirección. Se podría decir que iban en dirección prohibida, no haciendo aquello que el Señor Jesús les había en cargado.

Alejados de una vida de oración, alejándose de la esperanza, para marchar hacia el abandono, la diversión, el vacío en definitiva, si no se va acompañado del mismo Jesús, ya que en Jerusalén también lo podemos pasar muy bien, ya que la vida junto al Señor tiene más alegría (¿te suena de algo Qué Alegría?¿Quizás a un libro?), más plenitud, más autenticidad que todo lo demás.

Recuerdo estos días pasados, cómo una enferma por depresión no tenía fuerzas ni para levantarse, no podía, era como una paralítica vencida totalmente. Su vida era, había sido, hacia Emaús, hacia la desesperación, de forma auto engañada, sin querer ver lo que tan evidente era.

Allí, echada, al borde del camino, alejada de todo contacto humano, como aquel ciego sentado al “borde del camino”, y menos mal que encontró a su familia, que se volcó con ella. Madre de tres hijos, y sin rumbo, a la deriva. Su vida se veía peligrar.

Un día, mejor dicho, una tarde, la encontré con dos de sus hermanas en la capilla del Sagrario, la miré y vi su dolor. Ella se arrodilló, por indicación de una hermana, y clavó sus grandes ojos en el Sagrario. Al pronto, dos ríos de lágrimas recorrían sus frías mejillas, pero ella seguía, con su mirada puesta en el Sagrario.

Acto seguido fuimos participar de la misa; ella nunca antes había entrado en una iglesia, pero allí con nosotros estaba. Sin perder palabra, no sabía lo que era la Palabra, pero en ella entró, y de nuevo muchas más lágrimas. Durante todo este tiempo, en el Rosario de la Ermita, el de los domingos, (que de nuevo retornaremos a rezar el día 13-04-2008), a las 5 de la tarde, allí pedíamos por ella, toda la comunidad rezó por ella. Reunidos junto a la Virgen María.

Pues como os digo, ella se me abrazó al final de la misa, y en ese abrazo intenso, vi al Señor Jesús. Charlamos un buen rato y hablamos de muchas cosas.

Para resumir y no cansar a nadie, fue, se confesó, sí, como lo oyes, de corazón, sabiendo por su fe, hacia mí, que esto le iba a liberar del mal camino. Empezó a mejorar de forma rápida, y se inició en el rezo del Santo Rosario a diario, y su vida ha mejorado en mucho.

“¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?”

Aquellos dos discípulos, mientras Él les hablaba, se encendieron por dentro, su corazón les dio un vuelco, y le pidieron al Señor que se quedara con ellos, aún sin haberlo reconocido. Y al partir el pan, como en la Eucaristía, al cenar, lo reconocieron y se abrieron sus ojos. Estaban alejándose paso a paso, poco a poco, de la alegría. Iban hacia las tinieblas, pero se levantaron al momento y corrieron hacia Jerusalén, ya no caminando, donde estaban sus compañeros en oración, reunidos con la Virgen María, y les contaron -dieron testimonio- lo que les había pasado.

¿Nosotros también lo reconocemos en la misa? ¿Escuchamos su palabra?

¿Hacia dónde caminas tú? ¿Hacia Emaús, o hacia Jerusalén?

2/4/08

NOTICIA

El viernes día 4 abril del 2008, es decir, pasado mañana, la Cadena COPE radiará en Onda Media ( dial 1296), no en la FM (93.4) y dentro del programa del Espejo de la Iglesia en Valencia, entre las 15 y 16h, una entrevista realizada por motivo de la conversión y publicación del libro ¡Qué alegría!

La entrevista la hace D. Luis María Agudo, y dura sobre unos 15 minutos aproximadamente .

Podéis dejar vuestros comentarios aquí mismo cuando la oigáis.