¿Cómo ir a comulgar, sabiendo que ese “tío” me las tiene que pagar? La ira, la cólera, son odiosas, y ahí están. El pecado las posee; el vengativo reclama para sí mismo lo que él es incapaz de dar a nadie, ni a su hermano. ¿Cómo guardar rencor, y pedir lo bueno para mí? ¿Cómo puedo vencer todo esto?
Difícil, muy difícil, para el hombre es imposible, sin la ayuda de Dios. ¡Si tu hermano peca, repréndelo, pero no lo castigues! Y por supuesto perdónalo siempre, pero solo no puedes conseguirlo, hay que pedir auxilio a Dios, por eso le pido a mi alma, a todo mi ser, que bendiga a Dios en todos los momentos, para que nunca olvide sus beneficios. Y del mismo modo que cura todas mis culpas, todas mis enfermedades, incluso rescatándome en el mismo instante de mi caída, su brazo sale y me levanta sin rencor alguno, aun a pesar de mi pecado. No nos paga según merecemos, sino al contrario, aleja de nosotros la culpa.
¿Cómo vivir pues sin Él? Vivo por Él y para Él, tanto en la vida como en la muerte, tuyo soy; perdóname hasta setenta veces siete. Con la ayuda de Dios puedo también yo aprender a perdonar así, a no tomar en cuenta a esa amiga que ya no me saluda, y que encima va a comulgar.
Puedo perdonar, y lo quiero conseguir, a ese que lanza un discurso en mi contra, por celos. También a esa persona que no sé cómo ni por qué, pero no trago desde nunca. ¡Qué difícil conseguir esto sin tu ayuda, Señor!
Cuento contigo para todo, tuyo soy, enséñame a amar como Tú lo deseas, para ser un buen testigo tuyo, para hacer un buen servicio a tu Iglesia.
¿Te puedo hacer una pregunta? Gracias: ¿Cómo tomar el cuerpo y la sangre de Cristo, mientras sientes rencor hacia tu hermano?
¿Qué opinas?
Que la Virgen del Camino, te conduzca toda tu vida.

.JPG%2BDefinitiva.jpg)












